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Sexo y energía: Los arcanos elementales V / lenta combustión sexual

Martes 7 de julio de 2009, por Sylvana Dosamantes

No es mi pretensión dar cátedra sobre estos temas porque no soy chamana, hechicera o pitonisa o algo por el estilo, sólo una fémina bastante ávida de esta sabiduría ancestral del buen coito. También soy alguien deseosa de compartir un goce revolucionario, que efectivamente transforma a las personas cuando es una experiencia positiva de inmersión en los sentidos, una curación a través del sexo.

La investigación desprejuiciada empírica, saludablemente impúdica, de las tradiciones ancestrales me impulsa a perfilar un prontuario de las sabias enseñanzas de lo que en occidente sería un erotismo psicosomático.

Loco mapa de ciegas caricias

Las terminales nerviosas en los dedos de pies y manos son producto de un paciente camino en la evolución refinada de los sentidos, en la que se florecen sincronías entre tacto y cerebro, tan especializadas como lo demuestra la cultura Braile. Trazar un mapa sensorial del disfrute táctil de los cuerpos es el primer escalón pero no hacia las alturas (todavía no), sino hacia las profundidades del deseo físico y mental.

Si eres de esos que cada vez que alguien te seduce mueres de miedo; o de esas que se congelan ante un bien moldeado torso, al grado de no dar pie con bola, más que una deliciosa experiencia te dejas atemorizar con la intensidad de las emociones eróticas, y es ingrediente básico de toda muchachada en la cama o en ese rinconcito de calor del que huyes como del fuego.

Todo momento difícil, bochornoso es perfecto para agarrar al toro por los cuernos y asumir el sexo por lo que es: una experiencia de clímax, de estados deliciosamente alterados, liberadores…

Que muera el rapidín… Emperadores de la lentitud

Aunque para muchos es un placer necesario, aprovechar cualquier ventana –o puerta– de oportunidad para echarse una “cana al aire” (o pollo al plato), y se suele caer en la patología de querer desenvainar a la menor provocación; el coito exprés no es más que otro producto de la sociedad consumista contemporánea, que se repite una y otra vez en las escenas de “sexo” en las películas de Holywood –y cada vez más en nuestras sacrosantas y exportables telenovelas– donde las parejas tardan más en decirse buenas tardes que en acostarse con la prisa brutal de acabar… y despedirse.

Los medios y el pragmatismo de los estilos de vida consumistas etiquetan como pasado de moda o “romántico” el ritual de seducción y el cortejo, y aplastan todo despliegue de jugueteo preliminar por improductivo, haciéndole el juego a la doble moral burguesa. Pero aquí creemos que no se puede ir por la vida teniendo sexo en los autos, desvanes, armarios, oficinas y sanitarios. Podríamos comparar esta compulsión con la dependencia con la comida rápida, en contraste con lo que hoy se llama “comida lenta” (slow food), que sería el equivalente culinario del Tao sexual.

Si no puedes darte tiempo para el jugueteo erótico; si no estás en el lugar adecuado, con la persona adecuada; si estás bajo el totalitarismo del reloj y la culpa, es legítimo preguntarse si valdrá la pena, si es auténticamente placentero dar el brinco.

Nada como al comodidad La distensión y la comodidad son factores, porque es importante que ambos cuerpos sean recorridos de manera lenta y especial. Hombres y mujeres tienen zonas muy sensibles.

Para él: lentísimas caricias desde la nuca, pecho, tetillas, interior de los muslos, dedos, cuello, lóbulo de las orejas, los antebrazos, interior de los brazos y hombros. Se deja al final el pene, y será fácil comprobar el efecto de la lenta ebullición sanguínea.

Para ella: caricias van de las manos, brazos, labios y piernas. La espalda, la cabeza, la cadera y los muslos, las orejas y el cuello son el recorrido sensible que los dedos masculinos deben despertar, antes de llegar al estímulo acompasado en los pezones y el clítoris.

Lento combustible del amor

Una respiración pausada es el mejor surtidor del combustible que enciende la energía del sexo. Si estás pensando en una botellita de vino, te estás equivocando porque hablamos del oxígeno y de unas buenas respiraciones estilo yoga.

Si necesidad de detenerte a unos aerobics, lagartijas y menos sentadillas, estas respiraciones son parte del acto, y entre cachondeo, besos muy mojados y caricias, inhalar y exhalar ensanchando al máximo y con lentitud el diafragma.

Luego de un par de minutos prueba ensanchando el vientre y sentirás el pulso y algo más, bastante bien agitados. Siempre respira por la nariz.

Ante todo: NO eyacular. Cuando él esté cerca de la expulsión de semen, extrae tú misma el pene de donde lo tengas entrometido; presiona el glande (la punta) durante 3 ó 4 segundos y espera otros 10-15 segundos antes de volver a introducirlo. No es tan mecánico como parece, obviamente no tienes que estar contando, son referencias que en la práctica son bastante naturales.

En la próxima entrega no te pierdas las recetas del Sexo perfecto o "SEI OIDUC".

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