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LA DRAMATURGIA SALVAJE DE USIGLI

Lunes 27 de julio de 2009, por Coro de Babel

Quiero recordar, a uno de los dramaturgos más importantes que tuvo América Latina, el mexicano Usigli, quien encendiera los primeros rasgos de un teatro político, su teatro no fue tan a la mexicana como algunos señalan, más bien en direcciones de alegorías que lo llevarían a un teatro más universal, cuando su teatro pierde su acento y el regionalismo, es un teatro que se puede representar en Japón o en África.

Aunque Usigli siempre fue crítico del caudillismo, fue su fuente de inspiración este mismo caudillismo para obras como El Gesticulador, o Buenos Días Señor Presidente. La violencia política surge como una de las grandes preocupaciones de Usigli.

El asesinato de Rubio en El Gesticulador, los dos asesinatos en Un día de estos, y los dos restantes en Buenos Días Señor Presidente tienen contraparte en los asesinatos políticos que marcan la historia de México, es de observar que estas muertes siempre ocurren en asambleas políticas multitudinarias, demostrando Usigli, que la violencia política se situaba en el corazón de México, pero también en una América Latina en la que todavía sus venas sieguen abiertas.

Las ideologías partidarias y políticas desfilan sobre la obra de Usigli, personajes demagogos, falsos y mediocres ocupan ese realismo reflexivo de Usigli. El conjunto de las obras mencionadas, son el antagónico de todo gobierno antidemocrático y violento, algunas de estas obras con un tono severo de burla como reconocía el propio Usigli.

Pero ahora ¿Usigli pretendía la unidad de los dirigentes políticos, o la unidad del pueblo frente al caudillaje? Pienso más en lo último, su teatro estaba orientado para caer en la consciencia popular, lejos de un teatro que simplemente exprese ideas o posturas, si no más cerca de un teatro que describía la sociedad política de aquellos años, y de estos años también.

Las obras didácticas y satíricas de Usigli, conformaron un piso más moralizante. Con el tiempo Usigli también expondría un teatro social con la familia a escena, aunque rechazaba el realismo puro, reconoció: ¨no me quedo más remedio para la precaria salud del teatro mexicano¨. Sus intenciones de hacer un teatro representativo para su país, estaba lejos de crear un teatro para el proletariado, si no más bien, pretendía capturar en un intento el espíritu de la realidad.

En Medio Tono cumplió su voto de presentar una clase media hundida en su mediocridad, su habilidad era de mostrarle al público que estaba viendo la realidad misma, y eso no ocurría con cualquier realismo a media tela, habría que decir que Usigli mejora el realismo en tal caso. En su teatro social, o en su realismo reflexivo mejor dicho, sus personajes aparecen de la crisis y el caos, a veces con finales abiertos, interrogantes necesarios al final de una obra en la que el espectador no quiere que le expliquen nada, solo asiste para verse de la peor manera.

Es por ello un teatro comprometido, un teatro que busca en al sociedad Mexicana lo que yo siempre digo El hombre de su tiempo y por lo tanto, termina siendo el de todos los tiempos. Usigli es uno de los pilares fundamentales en la dramaturgia Latinoamericana. Esos personajes de sus obras, frustrados y sin alternativas, con obstáculos que ya tenían hasta antes de nacer, en breve, Usigli presento estos personajes que dependen de un estado económico limitado, demostró la desintegración familiar, estudiar estos fenómenos familiares, permitieron que el teatro de Usigli entra en las casas que no querían verse escenificadas, pero que la crítica aguda fue más allá, que esa familia es un extraño ritual, un piso de intolerancia y de estructuras ortodoxas muchas veces y cerradas según creencias políticas o religiosas.

Creo que Usigli se ha metido bajo la mesa de esas familias para escuchar, observar y escribirnos uno de los mejores teatros sociales en nuestro continente. Le saca la máscara a la familia de su tiempo, con valores y moralidades inventadas por esta, dejando entrever las grietas y la disolución de la misma. El pronóstico de Usigli era que la familia era el centro de la crisis social, pero el público juzgara a elección de lo que ha visto en una mesa en donde se auto devoran entre si, este es el teatro caníbal de Usigli, demostrarnos este salvajismo entre nosotros, y dejándonos los cueros ensangrentados sobre el tapete.

Por Fernando Zabala

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