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LOS RENOVADORES DEL TEATRO EN PARAGUAY

Miércoles 21 de abril de 2010, por Coro de Babel

El teatro contemporáneo de Paraguay, sin tanta difusión del mismo, presenta creaciones como las de Josefina Pla, Augusto Roa Bastos, Mario Halley Mora, Ricardo Lago, Gloria Muñoz, Edda de los Rios, entre otros autores.

Todos ellos han tenido cierto compromiso con la cultura y el teatro de su país. En épocas como la dictadura de Stroessner, el teatro paraguayo fue un importantísimo instrumento de lucha contra las ideas institucionalizadas por el poder. Producto de ello, la censura tenía sus ojos muy cerca de las representaciones, como lo prueba el caso de la prohibición en 1975 de la creación titulada San Fernando de Alcibiades González Delvalle, que, por su talante impugnador de la historia oficial mitificada, fue censurada, y también al inicio de la transición democrática después del golpe del general Rodríguez, en 1989.

De ahí que a lo largo de la historia, el poder vio al género teatral como un enemigo por su facilidad para divulgar ideas y hábitos en la población paraguaya, y lo condenara a una concepción de arte declamatorio por encima de su carácter de catalizador de ideas y conciencias. El teatro paraguayo sufrió una renovación importantísima en el siglo XX, con la aparición de Julio Correa. Ya en los años cincuenta habían dos grupos muy bien definidos, por un lado estaba la corriente de José Arturo Alsina, partidario de un teatro universal, y por el otro lado, la corriente del teatro Guaraní, cuyos antecedentes se remontan a 1926 con Francisco Martín Barrios, cuya expansión y éxito llegarían en los treinta de la mano de Julio Correa, el mismo impulso un Teatro Popular y con el folclore del pueblo paraguayo.

Este autor, generó un teatro con el que el pueblo paraguayo se sintió identificado, ya que sus obras teatrales reproducían la situación bilingüe de su país. Luego vendría Josefina Pla, otra autora que participaría de la renovación del teatro en Paraguay, quien se impregnara de la experiencia teatral del grupo El Búho. La actividad de El Búho, junto a otras experiencias, le permitiría desarrollar sus conocimientos dramáticos años más tarde en el Paraguay, una vez estableciera su residencia definitiva en Asunción, en 1938, ya que Josefina Pla en realidad era española.

Fernando Oca del Valle fue otro de los renovadores, también venido de España, luego de la guerra civil española. Fue un director reconocido y, sobre todo, uno de los pedagogos teatrales más recordados en Paraguay, aunque tampoco se conserven tratados suyos. Dentro de la escena española anterior al exilio del 39, desarrolló su labor teatral más importante como actor y director en el colectivo teatral La Farándula, además de su conocimiento de la actividad teatral española de los años treinta adquirido como espectador de la escena madrileña.

Es en 1941 cuando se creó el elenco teatral del Ateneo Paraguayo, que puso punto final a un estado de ataraxia en el campo escénico, como manifiestan Carlos R. Centurión y de modo más explícito Edda de los Ríos. Gracias a la labor del Ateneo Paraguayo estrenaron de nuevo Josefina Pla y Roque Centurión Miranda, Luis Rufinelli, también presidente de la subcomisión de teatro de la institución, apareció Jaime Bestard en el panorama dramático y comenzaron sus prácticas escénicas autores noveles renovadores como Ezequiel González Alsina, Mario Halley Mora, Néstor Romero Valdovinos, Rogelio Silvero, e incluso el, más tarde, conocido novelista Augusto Roa Bastos.

Al margen del teatro costumbrista, en los años cincuenta, jóvenes como Manuel E. B. Argüello y Julio César Troche aprendieron en él y prosiguieron la labor expansiva en el teatro del país. Ocupó la dirección de la Compañía de Comedias del Ateneo Paraguayo desde el primer momento, y en abril de 1942 estrenó la comedia Arévalo de Jaime Bestard en el Teatro Municipal. En los locales de esta institución se dictaban conferencias y seminarios, muchos impulsados por él. Su única incursión en el campo de la creación es ciertamente confusa, porque Centurión anota que escribió una comedia junto a Augusto Roa Bastos, en tres actos, titulada Mientras llega el día. Sin embargo, según los datos obtenidos que figuran en la bibliografía de Augusto Roa Bastos de Milda Rivarola, que hemos podido confirmar, Mientras llega el día fue representada por la Compañía del Ateneo Paraguayo, bajo la dirección de Fernando Oca del Valle, en 1946, y que la obra fue escrita por el gran autor paraguayo, pero perfeccionada por Oca para llevarla a las tablas.

Fernando Zabala

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