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Club Rotario - Ayudando a la sociedad

Miércoles 12 de mayo de 2010, por J.C.

Existen ciertas reglas dentro de la fotografía, una de ellas, de las más básicas, consiste en evita, en la medida de lo posible, la utilización del flash, pues aplana las fotos, saca a los personajes del fondo y se ven como “pegados”, extrayéndolos de otro contexto para meterlos en la foto casi, a la fuerza. Sin embargo, si tus propósitos lo ameritan, la utilización del flash puede ser una gran herramienta, para captar imágenes en un ambiente de baja luz, claro; pero también como recurso narrativo. Este texto trata sobre un peculiar (para nosotros los mortales) evento al que asistimos en Chetumal, y sus fotos deliberadamente se han capturado con la luz del flash, aplanando a los fotografiados, sacándolos del fondo, mostrándolos “pegados”, extrayéndolos de otro contexto para meterlos en la foto a la fuerza; pues algunas veces para mostrar la realidad, se tiene que hacer evidente.

“El primer club de servicio del mundo, un club rotario, fue fundado en 1905 en la ciudad de Chicago por el abogado Paul Harris y tres amigos suyos: Silvester Schiele, negociante de carbón; Gustavus H. Loehr, ingeniero de minas é Hiram E. Shorey, sastre. La Asociación Nacional de Clubes Rotarios fue formada en 1910, el nombre Rotary fue escogido debido a que las reuniones originales tenían lugar en diferentes locales de los miembros de la organización que rotaban e intercambiaban a lo largo del tiempo; este nombre fue cambiado a Rotary International en 1922 porque en aquel momento ya se habían creado muchas ramificaciones en otros países”. (Información retomada textualmente de Wikipedia)

Por sus filas han pasado desde Pinochet hasta Walt Disney quienes, como todos los rotarios, se reúnen en los desayunos, comidas y cenas celebradas por los clubs, y discuten (aunque no vimos ninguna discusión al respecto) la creación de proyectos de servicio y ayuda a la comunidad. El Rotary Club, comienza a aceptar mujeres setenta y nueve años después de su fundación, primeramente integrándolas a un “club de damas” congregadas por ser esposas o hijas de rotarios; ¿recuerdas las cenas navideñas en las cuales había la “mesa para los niños”?, algo parecido.

Vivimos adoptando gustos que no nos pertenecen, ajenos a nuestros contextos y capacidades económicas; pero lo más extraño es que estos lujos a los cuales aspiramos no son, en su mayoría, placeres reales, un ejemplo evidente (y triste) es la presentación del grupo de música prehispánica, Jobon-T’ut. Los ilustres rotarios continuaron platicando, fotografiándose y bromeando, quizá discutiendo sus “proyectos humanitarios”, mientras se perdían una de las poesías más bellas que he escuchado, pero eso no es todo, no; cerraron con broche de oro su ignorancia con la total atención prestada al espectacular show de baile con música reggaetón y trajes ridículos presentado por rotarios; pero claro, cometiendo el error de Narciso, este grupo de empresarios se regodea sacando, de vez en cuando, al artista frustrado que se oculta en la caverna de su corazón, temeroso de la codicia, el deseo, el rencor, la ignorancia, la antipatía, la apatía, el vicio y la inconciencia; compañeras de cuarto de toda la vida.

Como toda habilidad, la manifestación artística es algo que se trabaja para poder crecer, y si no se ejercita, surge el horror: ridículos sosos haciendo sus “gracias”, divirtiendo a los comenzales a quienes no pude descifrar si su admiración se debía al valor ante el ridículo, a la torpe elegancia que cualquier payaso tiene, o al miedo de su siguiente presentación.

Cazadores que sólo cazan usura, guelaguetzas vestidas de Armani y personas enmascaradas, sólo que no distingues cuál es la máscara y cuál el rostro verdadero. ¿Eso es a lo que aspiramos? Nuestra identidad no puede estar conformada por esta clase de gustos… dejémoslos con sus costosas cenas y su espectáculo de bufones, incultos, eso es lo que son... con sus ojos claros, pero su mirada turbia, ni todo el dinero del mundo puede comprar una mente cultivada, eso no se puede robar… bueno casi nunca; los modales parecieran perderse en la billetera, ni un vaso de agua ofrecieron a los grupos de música prehispánica, y la humildad se quedó en casa, pues pedían que les tomaran “foto” a cada persona que encontraban con una cámara, esperando entrar en la sección de sociales de algún diario local, y con suerte, nacional; para que se mueran de envidia las amiguis.

Al poco tiempo de terminado el baile “yumanyiesco” (escrito fonéticamente) las náuseas comenzaron… ¿exagerado yo? Quizá, pero no miento, vomité a fuera del centro de convenciones Buenavista, que no tuvo tan buena vista después de ello, pero no fueron sus atuendos barrocos y burdos, ni los gringos con su nariz parada al pasar, tampoco el ajedrez con los colores blancos sentados y los negros atendiendo las mesas; el asco provenía de mí, de nosotros, de quienes ansiamos, de quienes se hacen mechones rubios, de los pupilentes azul turquesa, de la calentura por Alizé y claro, de saber que si existen personas en pedestales, es porque nosotros los mantenemos ahí.

Ver en línea : Web oficial del Club Rotary

2 Mensajes del foro

  • Club Rotario - Ayudando a la sociedad 15 de mayo de 2010 09:17, por mafer

    En fin ni que decir,hay gente que es tan pobre, tan pobre que lo unico que tiene es dinero...

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  • Club Rotario - Ayudando a la sociedad 15 de mayo de 2010 11:57, por Mayusa

    Perfecta y detallada descripcion de esas costumbres adquiridas que nada tienen que ver con nuestro origen y naturaleza, el autor escribe fuerte y claro sobre nuestra pobre condicion humana de desear lo que de antemano no podemos ni debemos tener, eso que es producto de una transculturacion que ha venido minando poco a poco nuestro diario acontecer y la cultura tan rica que heredamos de nuestros antepasados.

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