Portada del sitio > Artes > Escénicas > Ernesto Suárez el Juglar Cuyano

Ernesto Suárez el Juglar Cuyano

Lunes 24 de mayo de 2010, por Coro de Babel

Ernesto Suárez es actor, director, docente y uno de los luchadores más incansables del teatro mendocino, al que ha llevado por barrios de toda la provincia, ya sea en salas convencionales o en espacios alternativos. Ernesto Suárez ha realizado una incansable labor artística y pedagógica en el ámbito de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo y en el teatro independiente ya sea frente a la Dirección de la Escuela de Teatro, en los ’70, y de regreso de su exilio, formando actores desde la Cátedra de Improvisación, numerosos espacios de Extensión en distintas Unidades Académicas y en la comunidad.

Gracias a su compromiso con la sociedad mendocina, protagonizando procesos creativos y pedagógicos en el interior de los barrios de Mendoza, ha logrado demostrar que el teatro puede ser canal de expresión social y espacio de integración en la diversidad, reafirmando nuestra cultura y las identidades locales. Esto habla de un teatrista comprometido con la realidad de su tiempo, afirmando el espejo de su propia tierra, y acertando en el lugar que debe tener en mí opinión el teatro en la sociedad. Habría que recordar el unipersonal que recorrió cantidad de escenarios, sólo por mencionar el trabajo del variado repertorio teatral de Suárez, hablamos de Lágrimas y risas, hay mucho de esa imagen conjugada con el lirismo propio de la narrativa oral.

Los textos de Ernesto Suárez, conmueven hasta lo más profundo. Infinitamente doloroso y magistralmente alegre, como la vida quizá, apenas en una aparente sonrisa que conlleva tristeza de antaño, se mueve por los vértices de un teatro popular. En su teatro siempre refleja la congoja del pobre, la humildad de los de abajo, el destierro Latinoamericano muy presente en su teatro. La anécdota del actor del subdesarrollo, cuenta sobre su exilio, sobre la pérdida de la tierra y el dominio del patrón, sobre ese Macario que silencia a las ranas para que su ama descanse; sobre aquel que murió para ser libre, sobre el hambre… pero con esa simpleza del que acepta su historia, desde este lugar que nos identifica con la tierra y la necesidad de justicia, y se toma con humor que alguna vez, no había nada para comer. Ernesto, como el juglar cuyano, nos trae a la memoria sus aventuras de antaño y las riquezas esenciales de su presente.

El maestro, talla cada personaje con escasos elementos donde el cuerpo y el lenguaje se potencian en un talento que de tan natural, está metido en la piel del actor. Así, logra la química con el público y nos queda ese resto para llorar en soledad, no de pena sino de tanto pasado, puesto a vivir desde su teatro. De Ernesto Suárez también podríamos hacer mención de La Farsa obra teatral que se estrenó en el Teatro Quintanilla junto a Bachi Buttini, Mariú Carrera, Alejandro Manchón, Víctor Ríos y Coco Cuadra y el propio Suárez; y el vestuario y la escenografía de Mirtha Castillo. La puesta ganó muchísimos premios a nivel provincial y fue representada en más de cien oportunidades con un éxito total de público y crítica. Años después, durante el exilio, Suárez, Arístides Vargas, Laura Lahoz y Tati Interllige, la representaron en los mercados de Lima, Perú, obteniendo un gran impacto de crítica y espectadores. También le rindió un merecido homenaje al Negro Fontanarrosa, cuando hizo con Marcelo Lacerna Lo mejor de Fontanarrosa que fue una selección especial de cuentos del Negro.

Ernesto Suárez no solo demuestra ser un referente importantísimo para su provincia, si no también es el guía de muchos teatristas que hoy agradecen que Suárez les haya dado aquella brújula que todo maestro regala en cada jornada de auténtica maestría.

Fernando Zabala

Comentar este artículo