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LA CORRENTINA

Martes 15 de junio de 2010, por Coro de Babel

Muchas veces pienso en el Teatro que refleja nuestros pueblos del interior, en ello me pongo en una exhaustiva búsqueda para encontrar esos autores, directores, y actores que les interesa la identidad, hablar sobre sus pueblos, que no es otra cosa, que hablar de esa otra Argentina de la que a veces no tenemos su voz. La Correntina es un espectáculo que reúne esa característica, en particular, la de una mujer, una muchacha del interior.

La obra de del dramaturgo Mauro Santamaría con la actuación de la actriz Karen de Micheli, cuenta las desventuras de una correntina apodada Mechemga, oriunda de un pequeño pueblito en la provincia de Corrientes, en la localidad de Carlos Pellegrini, de donde a falta de trabajo se tiene que ir a la capital de esa provincia, luego de veinte años regresa para encontrarse donde su pueblo que la verá llegar.

Allí en La Correntina se refleja el padecimiento de una mujer que se fue de niña por falta de oportunidades y los padecimientos en la gran ciudad. La muchacha representa la cantidad de mujeres, hombres y muchachos que se van de sus pueblos a buscar el destino en las grandes metrópolis, pero también dejan el vacío en sus pueblos: aquellas calles que supieron tener a toda esa juventud que se perdió en la ciudad. La Correntina es una obra que según el autor es intimista porque entra el espectador en el escenario, pero más allá de las estéticas o técnicas utilizadas, debo mencionar la importancia de rescatar un Teatro del Interior, de Provincia, que hable con el tono de la identidad, en este caso, del pueblo correntino, cada vez que puedo ver o leer una obra de un autor que lleva esos personajes reconocibles, típicos de pequeñas poblaciones, siento descubrir todo un mundo, lo mismo me ocurre cuando entre mis pueblos salgo a cazar o a descubrir los personajes que habitan en mis obras teatrales, los enredos o mareos por los que pasan. Siento afinidad con esos autores que nos cuentan historias de sus pueblos, como en este caso en la obra de Mauro Santamaría, podremos visitar los colores del pueblo correntino, sus olores, sus calles, y las peripecias que debe afrontar la muchacha para sobrevivir en la inmensa ciudad.

La Correntina es aquel teatro que evoca un pasaje extraño y complejo, como es la universalidad a través del regionalismo, como ocurre en las obras de Jorge Acame, donde parte de un hecho autóctono o local, pero que la travesía por la que pasan los personajes son tan universales como el propio Hamlet en cuestión. Ese túnel indica la frase terminante que siempre cito Pinta tú aldea y pintaras el mundo, allí está la cuestión, donde no se puede huir del contexto, de las costumbres o tradiciones, si no que estas se reflejan y se enriquecen cuando el teatro las llama para hacerlas propia en el universo de un autor que quiere sostener un teatro proveniente de su pueblo, de su provincia.

El teatro del interior siempre nos deslumbra por su capacidad de representar un teatro propio y dinámico, tan lleno de teatralidades en sus pueblos, que dan ganas de hacer un pañuelito pequeño y guardarlo en el bolsillo.

Fernando Zabala

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