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EL TEATRO COMO ESPEJO DE UN PUEBLO

Martes 29 de junio de 2010, por Coro de Babel

Nos situamos en Federación -Entre Ríos- un pueblo que fue demolido y tirado abajo en plena dictadura militar, pero un hombre decide hacer una obra teatral para reconstruir la memoria de lo perdido. De allí nace el Encuentro de Teatro Popular en la otra Federación, la que se construyo a partir del ahogamiento de la primera.

A partir de la represa de Salto Grande en la nueva ciudad de Federación la actividad cultural fue prácticamente nula durante un tiempo. No había una acción con los artistas y los cultores de la comunidad. Eso fue consecuencia del desarraigo, del traslado en marzo de 1979. Es cuando Gibert escribe la obra teatral Aquel mi pueblo, entre 1993 y 1994, obra que como dije anteriormente es la memoria de un pueblo que quedó bajo el agua. Aquel mi pueblo, se estrenó en 1996, a raíz de esa obra teatral, se forma el grupo Tavajhú (voz del guaraní correntino, significa algo así como gente que va de pueblo en pueblo), para llevar al escenario a esta pieza. Lo integran al grupo por esos años Paloma Gudiño, el bailarín y actor Edgar Vargas (que también formó su propio grupo) Tango Azul, Juan Gibert, Gustavo Combis (que se fue del grupo hace unos años) y Agustín Gibert el autor de Aquel mi pueblo.

A partir del fallecimiento Agustín Gibert, este espectáculo constituyó la base y el disparador de un movimiento cultural en Federación. Pero hay que aclarar que hubo otros intentos. El grupo Tavajhú y su obra básica surge de un duelo, que se hereda. El duelo tiene un proceso, se transforma en recuerdos, luego adquiere su elemento de nostalgia, después se construye una memoria, y finalmente se convierte en historia. Hay que aclarar, que el proyecto de la construcción de la represa de Salto Grande sobre el río Uruguay está desde el primer gobierno de Perón, en 1946. El proyecto luego queda congelado, y el crecimiento del pueblo también. En el tercer gobierno de Juan Perón, en 1974, se firma el acuerdo para llevar a cabo la obra. Y se realiza durante la dictadura. Pero es sólo en 1977 que se decide construir una nueva ciudad. Antes de eso la intención era dispersar la gente en pueblos vecinos, como en Chajarí, y otros lugares.

Aquel mi pueblo parte como toda obra teatral, desde una necesidad de un grupo de actores aficionados que deciden emprender el camino de la identidad de su pueblo, levantando la voz desde adentro, desde la invasión del agua que lo lleva todo, menos lo vivido. Agustín Gibert, banquero y luego administrativo municipal, en una noche de nostalgia como el de tantos pobladores, toma coraje y se pone a escribir lo que sería luego, el patrimonio de Federación. Aquel mí pueblo, es un teatro popular, pero que también denuncia y refleja la realidad que le toco vivir a Federación, diríase el teatro estuvo al servicio de la historia y la memoria, una vez más son actores de pueblo los abanderados ilustres que convocan al no amnesia, enfermedad que en este caso el teatro intenta combatir, en un país que olvida rápido. Fernando Zabala

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