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Ecotecnia Urbana Miravalle, ¿modelo de construcción, ocupación y apropiación del espacio público del siglo XXI?

Viernes 3 de septiembre de 2010, por Samuel Mesinas

- Ecotecnia Urbana Miravalle, ganador del Premio Deutsche Bank Urban Age Ciudad de México 2010

Lo local tiene hoy vida y la comunidad es nervio de lo local. Como signo de pertenencia constituye una robusta representación colectiva popular: encarna la vieja pero siempre presente utopía de la igualdad y la unidad.

Carlos Mario Perea


El presente texto es una reflexión íntima y nutrida por la experiencia de quien vive a pie una urbe inmensa, surreal y por momentos esperanzadora, como lo es la Ciudad de México.

Responde a una mirada que asoma desde la periferia como horizonte crítico de los procesos centralizados del poder político-cultural de la capital mexicana, en un momento de fragmentación de lo colectivo y el resurgimiento del espacio público como posibilidad espacial de encuentro e intercambio, justo en medio de un clima de violencia imparable e irreparable para nuestra historia.

A partir de la experiencia de ocho años como reportero cultural de medios de comunicación nacionales, (El Universal, Monitor, Milenio); y de ser responsable del proyecto de Arte Urbano Peatonal, de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, mi tema es el Espacio Público capitalino.

Mi reflexión está encaminada a dar cuenta de la naturaleza amorfa de esta ciudad, desde donde se realizan ciertas prácticas artísticas y políticas que están conformando el imaginario colectivo del uso del espacio público contemporáneo.

A lo largo de este texto aparecerá la forma en cómo se percibe el espacio público en los márgenes y en las centralidades de la ciudad, así como la forma en que las políticas públicas locales están interactuando con una incipiente sociedad civil, emanada del movimiento urbano popular, y cuál es el futuro de una de ellas, específicamente.

La Cuatlicue de los imecas

En la actualidad la Ciudad de México es semejante al monstruo mexica de dos rostros.

Es un caleidoscopio de contradicciones, desigualdades y necesidades sociales que ponen en evidencia un siglo XX monopólico y corporativista, el cual se extiende peligrosamente y con incertidumbre hacía el naciente siglo.

A principios de la centuria XXI, el Distrito Federal (DF) es atravesada y resignificada a partir del pensamiento económico-social dominante, impuesto por el libre mercado.

El DF presenta características únicas, debido a las distintas necesidades y entornos socioculturales contrastantes, divergentes, contrapuestos y en constante redefinición que existen en su vida social, que produce una sociedad compleja, de muy variadas subjetividades, búsquedas y deseos.

Experimentamos una ciudad cambiante, con una incipiente democracia y con una necesidad apremiante por construir una cultura ciudadana que eleve los niveles de vida de sus habitantes. Así, nuestra ciudad es vista en el plano internacional como un paradigma urbano global, debido –entre otras cosas- a su densidad, conformación sociopolítica, necesidades de servicios, complejo tejido social y heterogeneidad de territorio.

Lo Global

Uno de los rostros del DF la coloca como una de las principales ciudades latinoamericanas del globo económico liberal.

En octubre de 2008, la revista Foreign Policy, en conjunto con la empresa consultora A. T. Kearney y el Chicago Council on Global Affairs, publicó un ranking de ciudades globales.

Las clasificaciones realizadas -cito el texto- “se basaron en la evaluación de 24 indicadores distribuidos en cinco áreas: actividad de negocios, capital humano, el intercambio de información, actividad cultural y el compromiso político”. Ese cuadro contiene 60 ciudades, el DF es la número 25, considerada como uno de los principales centros globales actuales; una ciudad alfa que en términos culturales es comparada con Amsterdam, Roma, Atenas o Sao Paulo.

Lo local

El otro rostro de la Cuatlicue es la zona conurbada, usualmente definida como un área metropolitana con más de 10 millones de habitantes. Los deseos, lo lúdico, lo simbólico y lo imaginativo, ha quedado fuera del paisaje metálico y gris de las zonas metropolitanas.

El DF es una de las 11 megaciudades principales del mundo. Por tanto, padece los mismos síntomas de cualquier urbe de esas dimensiones: violencia, ecocidio, privatización del espacio público, transculturalización, migración; soledad, apatía, pobreza.

Lengua bicéfala

Sin embargo la ciudad global del México emergente se limita a cinco delegaciones: Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Cuauhtémoc, Álvaro Obregón y Coyoacán, destacando las primeras tres; mostrando con ello lo complejo de su conformación social, porque sólo 5 de 16 delegaciones son consideradas como productoras de lo global.

“La ciudad global está rodeada por la ciudad pobre. Por tanto, las actividades económicas claves para la globalización de México se desarrollan en un espacio y un ambiente muy local, muy circunscrito por las condiciones de vida cotidianas. Dicho de otra manera, "centro" y "periferia" se producen y se reproducen en proximidad espacial inmediata. Ello se reconoce en los modelos para la ciudad latinoamericana que hoy revelan una complejidad que hace 20 años todavía no tenían (Borsdorf et al., 2002).

En ese sentido cabe destacar que la mayoría de las prácticas artísticas de calidad en la ciudad se realizan en esa esfera global, ya que ahí es donde se sitúan galerías, museos y espacios públicos concurridos y simbólicos para los habitantes de la capital.

Debido a ello, prácticas artísticas como la Intervención arquitectónica in situ, El performance, la danza y el teatro callejero, La instalación, entre otras, frecuentemente se realizan en esta área, apuntalando el discurso turístico-económico del Centro Histórico y la Avenida Reforma, así como el de los malls culturales, como La Roma, la Condesa y Coyoacán, donde el arte es utilizado decorativamente, anulando su carácter y valor político intrínseco, debido a que pocas veces problematiza la dimensión sicosocial del espacio donde se inserta, utilizándolo como intersticios de un transito masivo fragmentado, característica a priori de la ciudad global.

“En un trabajo reciente, Rubalcava y Schteingart (2000) muestran que Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Cuauhtémoc son bastante diversas en su estructura socio-espacial, comprendiendo con población con niveles socio-económicos bastante diversos”.

Llama la atención otro dato que confirma la centralidad de dichas prácticas y expresiones artísticas contemporáneas: la lista de los 24 finalistas del premio Urban Age 2010, realizado en la Ciudad de México y que premió con 100 mil dólares a los proyectos que logran vincular la calidad de vida de las personas con la calidad del entorno urbano, el 70% del total de las propuestas se realizan alrededor de las delegaciones globales; mientras el ganador, y las dos menciones honoríficas que se dieron, como única vez en toda la historia de este premio, se ubicaban en la llamada zona de amortiguamiento o transición, entre el área urbana y el área de conservación ecológica, situada en la periferia y límites de la ciudad.

Así, bajo la óptica del arte contemporáneo, el espacio citadino se vuelve la extensión de la galería o el museo mismo y, envuelto en los encriptados lenguajes del mercado de arte global, el diseño del espacio público capitalino parece, por momentos, adecuarse a sus exigencias. A la par, la ciudad y sus habitantes experimentan una privatización tanto del espacio público como el íntimo. Las tecnologías del entretenimiento, así como el desarrollo inmobiliario legal y el crecimiento desordenado urbano, dejan sin espacio lúdico a las sociedades, confinándolas sólo al consumo y a la interacción virtual. Aunado a la creciente violencia, las comunidades y grupos sociales tienen cada vez menos lugares donde intercambiar emociones, dialogar y plantear su incertidumbre ante una teología individualista y la explotación indiscriminada del planeta.

El DF-ctuoso

En las últimas décadas las ciudades latinoamericanas tuvieron un crecimiento desenfrenado por la expansión demográfica.

En la ciudad de México se desarrollaron enormes extensiones urbanas carentes de servicios que respondían a la necesidad de nueva vivienda para los habitantes (áreas de residencia popular, asentamientos irregulares), en su mayoría carentes de una integración a la morfología tanto social como física de la ciudad.

Una expansión urbana sin una ordenación territorial, o planeación que previera las demandas de la población para cubrir sus necesidades; parques deportivos, espacios culturales, espacios públicos, escuelas, hospitales, nunca fueron considerados.

Así, nos encontramos ante un escenario de una ciudad fragmentada en intersubjetividades, producidas por distintas comunidades, de estratos económicos y culturales contrastantes, así como de necesidades múltiples que conviven con el discurso homogenizador de la globalización, mediante el adoctrinamiento de los medios de comunicación y con el tiempo libre reconvertido en tiempo de consumo.

A ello hay que añadir los efectos negativos del modelo neoliberal. Según los cálculos del economista y columnista de La Jornada, Julio Boltvinik (1999), en 2000 casi 11 millones de personas, o sea el 61% de la población de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, vivió en pobreza. Hoy en día los pobres extremos se elevan a más de siete millones, mientras en el 1984 fueron sólo 2,7 millones.

Por otra parte, existe un abismo cultural entre los diferentes estratos sociales de esta capital, consecuencia de las grandes disparidades que se dan en el acceso y el disfrute de los bienes culturales. Por lo general esta diferencia coincide con las distintas clases sociales. Así, tenemos una mayoría de población sin acceso a estos bienes.

Este panorama que combina pobreza, fragmentación y diferentes castas sociales con accesos a servicios culturales que otros no tienen la posibilidad, es el punto de partida para conocer la historia de Miravalle, el proyecto que -desde la cultura local- de esta colonia popular está retejiendo el entramado social global.

Se trata de una recombinación del espacio público ciudadano, construido desde y para ellos, donde confluye una voluntad de diálogo político con las instituciones, así como políticas públicas que comienzan a mostrar sus alcances a partir del empoderamiento ciudadano.

Miravalle

Panoramica Miravalle Izatapalapa

Llegar a la colonia Miravalle es como subir a la azotea del DF. Desde esa panorámica es posible confirmar la grandeza y complejidad que envuelven desde tiempos remotos al Valle de Anáhuac.

Enclavada en la Sierra de Santa Catarina -en la delegación Iztapalapa- la colonia Miravalle se formó en gran parte por migrantes indígenas del Sur del país quienes, hace 30 años, se asentaron en esta zona del oriente de la ciudad en busca de oportunidades de trabajo y de un mejor estilo de vida.

Ubicada en la periferia oriente, la colonia Miravalle se encuentra distribuida en 69 manzanas con viviendas de autoconstrucción, en una zona catalogada como de alta marginalidad. Es producto de la afluencia migratoria procedente, principalmente, de Oaxaca, Puebla y el Estado de México.

De acuerdo con cifras de la SEDESOL, 8,716 personas viven en esta colonia: el 48.80% son hombres y el 51.10% mujeres; la mayoría tienen entre 12 y 25 años de edad. El rango promedio de escolaridad para los jóvenes de la zona es de 6.6 años, la mayoría terminan la escuela primaria y abandonan los estudios. El 7.6% de la población no tiene ninguna educación escolarizada y sólo el 34.7% se encuentra económicamente activa (PEA).

“En cuanto al empleo, el 72.63%  del PEA es empleado u obrero y recibe en promedio un pago de 2 salarios mínimos diarios por su trabajo (es decir, un poco más de $100.00 pesos por jornada). Aproximadamente el 73%  de la población de la zona que trabaja lo hace fuera de la colonia y de la delegación, debido a que en la zona no existen fuentes de trabajo, lo que convierte a la colonia, como a otras muchas de la periferia de la ciudad, en grandes dormitorios desde los cuales, los trabajadores realizan largos desplazamientos (trayectos de una hora u hora y media) en un transporte deficiente y escaso, generando, entre otras cosas, un déficit de atención  por parte del trabajador hacia su familia, pérdida de tiempo y dinero, gastos extras en transporte y comida, así como un deterioro físico y mental”.

Así lo explica Francisco Conde, profesor marista, convertido hoy en uno de los principales actores sociales, quien llegó diez años atrás para trabajar en la escuela que esta agrupación religiosa tiene en dicha comunidad, la cual cuenta con el servicio de  primaria, secundaria y educación especial; es privada y sus  cuotas se determinan de acuerdo a la capacidad adquisitiva en el hogar de los alumnos. Cuenta con 20 aulas y con una población promedio de 480 alumnos.

“En sus orígenes la colonia vivió una fuerte participación social, aglutinada primordialmente en torno a la obtención de los servicios urbanos de primera necesidad (agua, luz, drenaje, pavimentación, tenencia de la tierra, etc.) y en segunda instancia, se vinculó con el movimiento de democracia electoral que vivió el país a partir de 1988. Participación que alcanzó su mayor expresión en el año de 1997 cuando el movimiento opositor, encabezado por el PRD (Partido de la Revolución Democrática) obtuvo la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, a partir de ahí, y a consecuencia de los espacios alcanzados en el gobierno, la vinculación entre los principales actores sociales pareciera haber iniciado un proceso de continua fragmentación. A pesar de ello, se mantiene una relativa participación en las asambleas vecinales, sobre todo ante situaciones coyunturales o problemáticas específicas a resolver”.

“La mayoría de los trabajadores de la colonia, son obreros y empleados en áreas de servicio, industria y comercio en zonas más céntricas de la ciudad. Los problemas más acuciantes a los que continuamente hacen referencia los padres de familia, son la falta de agua, la inseguridad, la basura en las calles, la delincuencia, la falta de servicios públicos de salud, violencia entre las bandas de jóvenes y la drogadicción”.

El profesor Conde refiere que el origen de la colonia está marcado por los asentamientos irregulares, lo cual determinó las características del deteriorado paisaje urbano. La mayor parte de las viviendas fue construida por los propios habitantes y en diferentes etapas a lo largo del tiempo, muchas de estas casas se encuentran en proceso de construcción, en obra negra y sin acabados.

“Las vialidades de la zona tienen una característica laberíntica (debido a la topografía accidentada del lugar y a la nula planificación urbana de origen), por lo que la  comunicación con el resto de la ciudad y entre colonias  es complicada. Y, aunque  casi la totalidad de viviendas tiene acceso a los servicios básicos, son de mala calidad, especialmente el que se refiere a la distribución de agua; este servicio sólo es recibido por tandeo una vez a la semana durante dos horas, por lo que la población tiene que almacenar el vital líquido en cisternas. Únicamente existe un equipamiento recreativo que cuenta con una cancha de fútbol llanero, dos canchas de básquetbol y algunos juegos para niños. Sin embargo, este espacio se encuentra en una situación deplorable, quedando a merced de adictos o delincuentes, convirtiéndose en una zona insegura para la convivencia y la recreación de la población.”.

Asamblea Comunitaria Miravalle

Debido a las imperantes necesidades por mejorar las condiciones de vida, así como motivados por un trabajo de autoorganización democrática, distintas organizaciones sociales de la zona están logrando consolidar un horizonte distinto, debido al alto sentido de trabajo colectivo de sus integrantes, convirtiendo a Miravalle en uno de los proyectos de desarrollo humano comunitario más exitosos de la ciudad.

El desarrollo social alcanzado en Miravalle es resultado del trabajo de distintas organizaciones populares, forjadas a la luz de la lucha de los servicios urbanos, quienes han logrado transformar su entorno mediante el diálogo con las distintas instituciones locales, universidades y sociedad civil.

La Asamblea Comunitaria Miravalle (ACM) se constituye debido a que deciden concursar en el Programa de Mejoramiento Barrial, de la Secretaría de Desarrollo Social del DF, el cual pedía como requisito fueran una asamblea.

La Asociación Educacional Colegio Miravalles A.C, Centro Educativo Cultural y de Servicios (CECyS A.C), Centro de Educación Preescolar Comunitaria “Ziggy”, Coordinadora Comunitaria de Miravalle (COCOMI A.C), Comedor Comunitario, Foro Juvenil “La Bomba”, organización cultural "CULTI-Vamos-JUNTOS", Comité Vecinal-Representación Popular, Laboratorio Hábitat, Participación y Género LAHAS de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, y la Comisión de Derechos Humanos del D.F., Zona Oriente, conforman la ACM.

Con el apoyo económico otorgado en dos ocasiones de manera continua por Mejoramiento Barrial (debido a la claridad en el uso de los recursos), transformaron un terreno baldío de 500 metros cuadrados - usado como tiradero de basura y punto de drogadicción - en un espacio de desarrollo socio-cultural diseñado por la propia comunidad, el cual cuenta con kiosco, pista de patinetas, foro al aire libre techado, salón de usos múltiples, además de albergar al comedor, la biblioteca y el salón de cómputo; atendiendo a una población promedio de 1000 personas mensuales.

Pista de patinetas y Foro al aire libre Miravalle

En su edificación participó activamente la comunidad trabajando como albañiles, maestros plomeros, carpinteros, cocineras; logrando generar 50 empleos temporales y 12 permanentes.

También desde hace una década han desarrollado - en el área verde continua a la colonia - un proyecto ecológico de reforestación, siembra de plantas medicinales y ornamentales, manejo de residuos orgánicos (lombricomposta), así como el acopio, procesamiento y venta de plásticos (PET).

PET - Miravalle

Actualmente se recolectan dos toneladas semanales de PET. En el proceso de recolección y reforestación se han involucrado escuelas primarias y secundarias aledañas, así como también se han generado empleos temporales para 30 jóvenes de la comunidad, implementado una acción pionera en su tipo en toda la ciudad.

Al respecto el profesor Conde señala:

“Como fruto de la lucha de la Asamblea Comunitaria de Miravalle se logró que a partir de agosto de 2010, el Instituto de Educación Media Superior (IEMS) del gobierno del Distrito Federal, comenzara a impartir clases de preparatoria en las instalaciones de la Escuela Miravalle Marista, de manera provisional, en tanto se construye en un edificio ex profeso, en el único predio para equipamiento y servicios urbanos que aún está desocupado, un terreno de 5 hectáreas que a lo largo de la historia de la colonia ha sido objetivo de múltiples intereses. Confirmándose por parte de la CORETT su usos de suelo para servicios urbanos, la última disputa ha sido entre la Asamblea Comunitaria y la SEP federal, porque la primera proyectó en este espacio un ambicioso proyecto de educación para adolescentes y jóvenes, en las áreas de cultura, trabajo y deporte, mientras que la dependencia federal busca ocupar el total del predio para la construcción de un Instituto Tecnológico que ofrezca algunas ingenierías de corte eminentemente técnico”.

Cultura, Subjetividad y Desarrollo humano

Es sábado y las actividades en el Complejo Cultural y de Servicios Miravalle inician muy temprano. Mesas, sillas, lonas, pintura y todo tipo de materiales se ponen a disposición de unos 80 niños que arriban a este espacio comunitario dispuestos a disfrutar los juegos infantiles y a participar en los diferentes talleres que se imparten durante el año.

Corren, se deslizan en avalanchas, gritan, se pintan la cara, se apropian de cada centímetro de este espacio público modular donde se encuentra una biblioteca con cerca de 1500 títulos; un comedor popular que, por 10 pesos, brinda alimentos sanos; un foro cultural joven techado, con pista para patinadores, y un Kiosco que ofrece como vista panorámica el Oriente de la ciudad.

Antes, este lugar era un basurero lleno de fauna nociva para salud y refugio de maleantes. Pero en 2008, las diferentes agrupaciones que integran la Asamblea Comunitaria Miravalle logran construir, a través del Programa de Mejoramiento Barrial, un espacio multifuncional para dar cabida a las expresiones sociales y culturales de la región.

Hoy, después de una larga lucha por servicios y bienes urbanos, el lugar tiene un perímetro de unos mil metros cuadrados, el cual piensan bautizar como Complejo Cultural y de Servicios Miravalle, fruto de un trabajo colectivo incansable.

El complejo Cultural y de Servicios Miravalle cuenta con:

- Comedor comunitario, el cual atiende de 250 a 300 personas diarias y es fuente de empleo para 5 mujeres vecinas de la comunidad.

- Biblioteca Pública, con un acervo de tres mil libros donados por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal y Conaculta. Atiende entre 25 y 40 usuarios al día.

- Aula digital, atiende a unos 60-70 usuarios diariamente y cuenta con 25 computadoras con acceso a internet.

- Ludoteca equipada con material educativo y didáctico. Atiende entre 10 y 30 niños 3 días de la semana.

- Foros culturales en dos pequeñas plazas donde se promueven actividades musicales y teatrales, talleres culturales. Atiende a 50 usuarios principalmente jóvenes del barrio.

- Promoción de Derechos Humanos. 2008. Talleres que capacita a vecinos como promotores de los derechos humanos.

- Reciclado de envases de plástico. Recolecta, almacena y tritura dos toneladas de plásticos PET a la semana. Ha sido fuente de empleo de al menos 30 jóvenes.

- Centro de Salud Comunitario (COCOMI), presta atención médica básica, promueve el uso de la herbolaria, salud reproductiva y sexual en escuelas y comunidad.

- Estanquillo literario, actividad sabatina dirigida a un grupo de madres educadoras de la comunidad.

Comedor Comunitario Miravalle

La Secretaría de Cultura ha acompañado este proceso sociocultural desatado en esta comunidad debido a que, desde hace 10 años, ha otorgado diferentes apoyos mediante la interlocución de Cultivemos Juntos a cargo del profesor Rogelio Estrada, principal gestor de los temas culturales en la colonia.

Las primeras acciones para detonar el interés de los colonos en la cultura fue en 1997, cuando logran que el antiguo Instituto de Cultura del DF funde el tercer Libro Club de toda la ciudad en una casa construida de manera autogestiva.

En esa ocasión se les dotó de 700 libros, con temas de ciencia, arte, poesía, literatura. Así, nace la inquietud de la comunidad por la lectura, después por otras expresiones artísticas. En el 2000 forman parte del Sistema Nacional de Bibliotecas; un año después, se integran al Programa de Círculos Culturales de la Secretaría de Cultura capitalina. En 2007 y 2008 la Secretaría de Cultura refuerza su apoyo mediante programas como Acompañarte, Interacción Plástica, cursos de Esténcil y grafiti. El año pasado la agrupación Cultivamos Juntos fue seleccionada para formar parte de la Red para el Desarrollo Cultural Comunitario.

“La ACM tiene como principio no buscar apoyos asistencialistas. A cambio propone un esquema de co-participación laboral, donde los recursos económicos gestionados y el trabajo voluntario de la comunidad suman esfuerzos con la intención de generar compromisos colectivos, la apropiación de los proyectos y de los espacios construidos, así como estimular su auto-sustentabilidad”.

“Todos los que conformamos la ACM estamos interesados en construir espacios de incidencia recreativa, estética, ambiental, social, tecnológica y ocupacional a partir de la coordinación y respeto de los intereses particulares de cada participante: educación popular y ambiental, salud, equidad de género y derechos humanos; alimentación; cultura; vivienda y espacios de representación política.

“El espíritu de la ACM ha sido sumar nuestras diferencias y desarrollar proyectos integrales que tengan como objetivo la creación del “bien común”, el involucramiento de cada agrupación, así como la transparencia y eficiencia en el uso de los recursos económicos”.

“El resultado de esta colaboración ha sido una mejora sustantiva de nuestro entorno, debido a la voluntad y capacidad de involucrar tanto a los actores sociales locales, como a instituciones gubernamentales, académicas, organismos civiles, nacionales e internacionales, los cuales han colocado a Miravalle como un hito urbano de desarrollo comunitario”.

De esta manera la ACM describió la filosofía que arropa a dichas organizaciones en el documento que presentó al premio internacional Deutsche Bank Urban Age 2010, del cual salió victorioso.

El premio apoyado por el Deutsche Bank (Banco Alemán), el cual también tiene una valiosa colección de arte contemporáneo, acompaña al Urban Age, iniciativa dedicada a la investigación de las ciudades y organizado por la London School of Economics and Political Science y la Alfred Herhausen Society del Deutsche Bank, el cual busca motivar a la gente a hacerse responsable de sus ciudades y formar nuevas alianzas; otorgado a quienes mejoran las condiciones físicas de sus comunidades, así como la vida de sus residentes.

El jurado estuvo integrado por los arquitectos mexicanos Enrique Norten y José Castillo, la politóloga Denise Dresser, la actriz Vanesa Bauche, la artista Betsabé Romero y el estadounidense Anthony A. Williams, director general del Fideicomiso Premium Public Realty, como alcalde de Washington durante dos periodos (1999-2006).

Cinco de los 193 proyectos participantes fueron visitados por el jurado y además del ganador, dos de ellos recibieron Mención Honorífica, dado que se trata de propuestas que impulsan la integración social y la movilidad socioeconómica, a través de iniciativas que comenzaron siendo muy modestas y que han logrado crecer significativamente.

Se premió tanto al Centro Cultural Consejo Agrarista, fundado por 30 bandas juveniles en tregua, en el que se promueve el graffiti legal y las actividades artísticas como una alternativa a las drogas y que, entre otras cosas, ha contribuido a la recuperación de un barrio de Iztapalapa que antes era considerada “zona prohibida”.

También ganó mención el proyecto “Recuperando Espacios para la Vida”, ubicado en Santa Fe –una zona de extremos contrastes socioeconómicos – y auspiciado por la Universidad Iberoamericana, que se enfoca en la recuperación del espacio público a través de diversas actividades que contribuyen a crear un sentido de pertenencia entre la gente y el espacio, alienta la formación de proyectos productivos y promueve el liderazgo de los miembros de la comunidad de una zona marginal.

Ecotecnia Miravalle, Premio Deustche Bank

Ecotecnia-Urbana Miravalle (EUM) tiene como objetivo reforzar las acciones productivas y culturales que ya se realizan en este espacio, con la intención de fortalecer la apropiación del espacio público, estimular el empoderamiento ciudadano, ejercer los derechos económicos, sociales y culturales, así como generar identidad y fortalecimiento del tejido social.

La estrategia surge está enmarcada en la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad, basada en los principios de solidaridad, libertad, equidad, dignidad y justicia social, con un equilibrio entre lo rural y lo urbano.

El proyecto EUM propone una plataforma multidisciplinaria e integral que toma en cuenta los distintos intereses de la ACM, de manera equitativa y fomentando la unidad y el beneficio colectivo, con el ánimo de mostrarse como una estrategia que enfatiza la cooperación entre la organización social local y los actores sociales externos, (gobiernos nacionales y extranjeros, instituciones, organizaciones no gubernamentales, universidades) para resolver problemas comunes y transformarlos en ideas realizables.

EUM involucrará a la Agricultura Urbana (AU), la capacitación en el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), así como el fortalecimiento de las actividades culturales ya existentes, para generar un circuito de actividades económicas solidarias, capaces de consolidar un hábitat productivo incluyente y crear nuevas dinámicas de producción económica y cultural.

La AU y las TIC ´s se enmarcan dentro de la estrategia de “Seguridad Alimentaria” y “Reducción de la Brecha Tecnológica”, respectivamente, las cuales toman en cuenta diferentes interdependencias como la educación, la capacitación, la recreación, el cuidado de la salud, el bienestar físico, emocional y económico de la comunidad, con el objetivo de enfatizar en la importancia que tienen para las comunidades marginales la cultura ambiental y tecnológica, las cuales pueden garantizar su desarrollo y sostenibilidad a largo plazo.

La EUM contempla dos fases a realizarse de manera simultánea. Tienen como reto reutilizar los recursos locales y las tecnologías costeables adecuadas para fomentar la participación comunitaria, la producción de alimentos y la consolidación de experiencias simbólicas para el mejoramiento de la vida urbana.

La primera fase implementará -en el área verde- un sistema de captación de agua de lluvia como respuesta a uno de los principales problemas del lugar. Después se instalará un vivero para cultivar hortalizas y se montará una granja de gallinas ponedoras de huevo y cría de cerdos, con la intención de auto-producir algunos de los insumos básicos para el comedor popular.

Con estas acciones se pretende mejorar la salud a partir de la calidad de los productos y abaratar el costo de algunos insumos. A su vez, se contempla la construcción de 200 recolectores de PET adicionales a los ya existentes, con la intención de colocarlos en 104 manzanas para incrementar la productividad, generar empleos y seguir transformando los deshechos materiales en recursos económicos, a la par fomentar la cultura del reciclaje entre los colonos.

La segunda fase busca estimular procesos de participación colectiva entre los jóvenes, promoviendo la capacitación en el uso de nuevas tecnologías libres, formando técnicos para operar un sitio web multimedia. Pero también con capacidades para generar información periodística y el debate en torno a lo público del espacio público.

El salón de cómputo se convertirá en un laboratorio-taller formativo sobre el uso de las TIC´s, con la intención de dar a conocer las alternativas que ofrece el Software Libre (GNU/Linux), y capacitar en su uso.

Finalmente, con el fortalecimiento de los talleres culturales y de las distintas actividades como la música, el arte urbano, la radio comunitaria, serán parte de los contenidos de la página web: un espacio de expresión colectiva con alcances a nivel mundial y abierto a que otros grupos civiles se expresen a través de estos medios. La primera estrategia busca generar empleos, fortalecer la cultura del reciclaje en la colonia y formar promotores del desarrollo sustentable, lo que implica una mejor alimentación, autoempleo, desarrollo del sentido y compromiso colectivo basado en redes de confianza y solidaridad, promoviendo el respeto de la vida al trabajar con y no en contra de la naturaleza.

La segunda estrategia complementa la primera, al generar lo Público de la vida comunitaria de Miravalle, contribuyendo a generar información a nivel global sobre las distintas acciones que las comunidades marginales autoorganizadas emprenden para mejorar y transformar su entorno urbano ecológico-cultural local y contribuir a generar una esperanza de sustentabilidad mundial.

Reflexión

De manera no planeada la Secretaría de Cultura y Desarrollo Social del Distrito Federal se encuentran en procesos similares dentro de las comunidades urbanas, quienes están teniendo un diálogo con las instituciones, como buscando hacer llegar los múltiples programas de ambas instituciones interesadas en lo común y el desarrollo humano comunitario.

La necesidad de que sincronizar objetivos de ambas instituciones es apremiante, sobre todo en este periodo interdisciplinario y de políticas transversales que permitan detonar un Intenso Movimiento Cultural, como lo propone el capítulo quinto del Plan de Desarrollo para el Gobierno del Distrito Federal.

La red de Fábricas y Oficios, FAROS, necesitan detonar su segunda fase: articular el deseo colectivo de colonos, trabajar directamente en el territorio, impulsar las experiencias libertarias.

La realidad está mostrando la capacidad ciudadana para autorepresentarse, dialogar y buscar soluciones inteligentes que permitan el desarrollo sustentable, armónico, integral y creativo.

Y la comunidad artística también debe replantearse sus estrategias, ocupaciones y preocupaciones respecto al espacio público, entenderlo más allá de la dimensión simbólica, subrayada siempre por los discursos de curadores y directores de museos del circuito comercial del arte.

A principios de una nueva era, cuando las sociedades del conocimiento y la información parecen no poder librarse del neurótico discurso semiótico postfordista, el resurgimiento del Espacio Público – al igual que cuando aparecen vestigios precolombinos en el momento en que se reconstruyen las ciudades latinoamericanas- cimbra y nuestra una vida rica en mística y ritos colectivos; el cual prefiere la interactividad corporal por encima de la virtualidad; que provoca el intercambio emocional y la producción común simbólica.


Samuel MesinasSamuel Mesinas: Periodista cultural, colaborador de distintas publicaciones periodísticas, creador del programa de Arte Urbano Peatonal, Arte y Política en el Espacio Público de la Ciudad de México, así como miembro externo de la Asamblea Comunitaria Miravalle.

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