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CUANDO EL TEATRO PUEDE MAS QUE LA CENSURA

Jueves 18 de noviembre de 2010, por Alejandro Juan


CUANDO EL TEATRO PUEDE MAS QUE LA CENSURA
Fernando Zabala
El grupo de teatro independiente Gente Común funciona dentro de una cárcel, integrado por mujeres presas de la cárcel de Tucumán y dirigido por Mariano Quiroga Curia.
La Casa de Bernarda Alba se iba a estrenar dentro del penal de mujeres el 19 de Junio de 2009. La realidad fue que no se pudo estrenar la obra y los únicos profesionales seleccionados por concurso público (el director Mariano Quiroga y el Coordinador General del Proyecto en Tucumán, Fernando Korstanje) vieron impedido su ingreso al penal, sin ninguna explicación de las autoridades al respecto. El estreno de La casa de Bernarda Alba parecía no tener un escenario, sin ningún motivo claro, había sido suspendido. Por lo tanto a las mujeres se las estaba privando de un derecho indispensable, como es el derecho a la cultura, en este caso al teatro, con todo lo que ello implica, la desintegración social y la expresión.
Inmediatamente la cabeza del grupo Gente Común se puso en acción y recolectaron más de mil firmas pidiendo que esa obra pueda ver la luz. Se presentó un expediente con las firmas al Gobernador Alperovich que nunca fue contestado. La respuesta de las autoridades tucumanas no fue desagraviar a las actrices (el estreno se prohibió cuando las actrices estaban ya maquilladas y vestidas). Por el contrario, de la mano de Mauricio Guzmán (Director del Ente Cultural Tucumán, ahora y en la época de Bussi) montaron una payasada convocando a otras mujeres presas a presentar un ensayo abierto de La casa de Bernarda Alba y que se presentó como anticipo de la obra y terminó siendo lo que todos sabíamos que era: Un insulto al teatro, a las actrices, al director, a Lorca, al público. De esa manera planificaron hipó
critamente para cerrar el proyecto y disipar las acusaciones de censura. Así lo explican Mariano Quiroga Curia y Fernando Korstanje. Las mujeres privadas de su libertad, ahora eran privadas de sus derechos, llevándolas al anonimato total, alejándolas de todo contacto con la sociedad, verdaderas excluidas que se convertían en prisioneras de un sistema corrupto y fachista.
Pero el teatro fue más fuerte que la censura y rompió con voz grave con el apoyo de cantidad de Instituciones culturales y educativas, la misma sociedad se comprometió y defendió la actividad teatral adentro del penal alzo su voz en oposición a las autoridades que amenazaban con el silencio. Habría que decir que, seguramente, las autoridades pensaban que sería más fácil callar la voz del que no podía hablar, esconder aún más al que ya está escondido, pisarle la cabeza al que yace en el piso. Detrás de los muros de un penal muchas veces no se sabe que pasa realmente, quizá existan desgraciadamente, muchos de esos muros silenciosos en este país, muros que más que contención, sean la verdadera prisión que ahogan voces y oportunidades.
Luego de tantas luchas del grupo Gente Común y de toda la provincia de Tucumán, y lo que se puede llamar el ejercicio de la militancia en el Teatro y la Sociedad, el derecho es legitimado para quienes fueron víctimas de esa censura en plena democracia, repudiada por toda la sociedad y demostrando que los viejos sistemas de la dictadura militar son fácilmente rechazables en una sociedad madura.

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