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Caravana por la paz con justicia y dignidad

Martes 10 de mayo de 2011, por REDACCION

Caravana por la paz con justicia y dignidad

 Por David Miranda

La caravana por la paz con justicia y dignidad inició el día jueves 5 de mayo a las siete de la mañana en la paloma de la paz, ciudad de Cuernavaca, capital del estado de Morelos. Cientos de personas acudieron a la convocatoria del poeta Javier Sicilia para caminar con él, y con las víctimas de la guerra contra el narcotráfico hasta el zócalo de la ciudad de México, con el objetivo de hacer ver al gobierno y todas sus instituciones, que la sociedad civil se despertó y está hasta la madre de ver día con día las atrocidades cometidas, tanto del crimen organizado como de los funcionarios de gobierno, que realizan cotidianamente contra una nación lastimada y vejada por la violencia.

La marcha generó conciencia, cuando se hicieron presentes las voces de todos aquellos ciudadanos provenientes de diferentes partes del país (Ciudad Juárez, Chihuahua, Jalisco, Oaxaca, Morelos, Sonora, etc.,), que han sufrido en carne propia los daños que el gobierno llama colaterales, para ponerles nombre y rostro a sus muertos y para que la sociedad se apropie y reclame como suyos los más de 40 000 mil que van hasta ahora.

Desde el primer día los medios de comunicación se hicieron presentes, todos aquellos que estuvimos en el recorrido, observamos la gran cobertura mediática, pero no supimos si el acontecimiento ocupó los espacios estelares del carnaval informativo que se da todos los días en el mainstream nacional; sin embargo, también estuvieron medios independientes que cubrieron con dignidad la caravana: red por la paz y la justicia, radio Chinelo (hecho por hombres y mujeres jóvenes entusiastas de Cuernavaca) la Ke huelga, CENCOS, etc.,

La acción de los pueblos no se hizo esperar, se sintió la solidaridad de todos los hombres, mujeres, ancianos, niños y niñas por donde hacía su trayectoria la marcha, quienes, salían a ofrecer algún refrigerio o agua. Fue el pueblo indígena de Coajomulco el primero en recibir a la marcha, con comida y hospedaje, palabras de denuncia y solidaridad.

A la mañana siguiente, viernes 6 de mayo, la ruta fue hacía el primer pueblo del Distrito Federal: Topilejo. Igual que en Coajomulco, el recibimiento fue acogedor, se recibió a la caravana a pie de carretera entre automovilistas que tocaban el claxon para mostrar simpatía por los marchantes; después, hubo un mitin en el centro de la delegación, donde tomó la palabra la sociedad civil, dejando claro el espíritu de la marcha: fuera los partidos políticos y mejor organización colectiva por parte de la sociedad civil. Javier Sicilia denunció la desaparición de unos migrantes que se dirigían para incorporarse a la marcha, se habían subido a la bestia y hubo un intento de secuestro hacía una mujer que era parte del grupo, denunció Sicilia la apatía de las autoridades para acudir al auxilio de ellos.

Sábado 7 de mayo, la ruta fue hacía la máxima casa de estudios, la UNAM, donde una comitiva de jóvenes integrantes de la COMECOM (Coordinadora Metropolitana contra la Militarización y la Violencia) y del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria los esperaban, pero antes se hizo un alto en la comunidad de San Pedro Mártir, donde la comunidad participó efusivamente, regalando tortas, fruta y agua para los caminantes que iban un poco más cansados por el largo andar, con los pies adoloridos, pero la voluntad a tope por llegar, se vislumbraba con mayor fuerza el por qué había valido la pena caminar tanto, cuando se observó la participación solidaria de ciudadanos del lado sur de la ciudad: unos trabajadores de una gasolinera dejaron sus puestos para ofrecer agua a la gente que caminaba, lo cual fue aplaudido por todos; más adelante, la ayuda se desbordaba por sí misma, aquél, ofrecía comida; otros, agua, unas mujeres de un restaurante salían a saludar y los demás aplaudían de vez en vez.

Al llegar a Ciudad Universitaria, la comunidad estaba esperando, se formó una gran valla de seguridad para que los que marchaban pasaran sin dificultades, ante el acoso de los medios a Javier Sicilia. Se comió y se escuchó a los estudiantes de la UNAM dar su posicionamiento sobre la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón, rechazando la militarización y pidiendo el regreso del ejército a sus cuarteles; después, la Orquesta Sinfónica de la Escuela Nacional de Música, interpretó el réquiem de Mozart, con el cielo nublado, la armonía se asemejaba al contexto de la marcha. También se escuchó a los padres de víctimas de la comunidad universitaria.

Cabe mencionar que en la noche hubo fandango, donde las jaranas se hicieron escuchar y dejar paso al descanso para el siguiente día. Todas la noches éste fue el ritual de la alegría después de las largas jornadas de caminata. 

El domingo 8 de mayo la marcha inició alrededor de las 8:30 am, se unieron miles de personas para caminar desde Ciudad Universitaria hasta el zócalo, al llegar a eje central y viaducto, se pudo vislumbrar la cantidad de hombres y mujeres que se habían unido a la marcha: eran cientos de miles; los que veníamos desde Cuernavaca nos alegramos y aplaudimos pero a la vez pensábamos que no entraríamos al zócalo; sin embargo, se hizo todo lo posible porque así fuera, por fin entramos y escuchamos a los últimos oradores, familiares de víctimas, hablar, y escuchamos sus demandas ante el gobierno.

Se dio paso a escuchar por fin, después de varios días y kilómetros acumulados, el pacto nacional que Sicilia propuso a partir de la participación de la sociedad civil en la construcción de éste (como el encuentro nacional de jóvenes que se llevó a cabo el 28 y 29 de abril en Cuernavaca, Morelos en las instalaciones del SME) uno de los ejes señalados fue el esclarecimiento de las muertes más simbólicas de la guerra contra el narcotráfico; cada que se nombraba y daba rostro a la muerte la ciudadanía coreaba: no debió morir, del poema, algo sobre la muerte del mayor Sabines.

Para casi terminar, Javier Sicilia tomó la palabra y pidió la renuncia del Secretario de Seguridad Pública, criticó a los partidos políticos por su falta de ética y destruir la volunta popular, por debilitar a las instituciones ante las mafias y los grandes monopolios, también cuestionó la estrategia de la lucha contra las drogas a partir de la violencia y la permanencia del ejército en las calles para combatirla. Después, Sicilia invitó a firmar el pacto en la ciudad epicentro de la violencia: Ciudad Juárez.

Por fin terminó la marcha por la paz con justicia y dignidad, donde el silencio se hizo palabra, representó la acción y mostró cómo cientos de personas caminaron la jornada de cuatro días - donde miles se unieron en el camino - para devolver la esperanza a una nación en emergencia, para reivindicar a todos los muertos y exigir justicia por todos ellos, para parar la guerra contra los ciudadanos, y que el ejército regrese al cuartel, pero también, proponiendo acciones concretas e invitando al debate del pacto a todos los hombres y mujeres “de a pie” y en colectivos y organizaciones, que quieran participar y tomar entre todos la palabra y la acción concreta para nuestro país.

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