Portada del sitio > Artes > Performance > La disciplina artística del Performance

La disciplina artística del Performance

Martes 17 de mayo de 2011, por Colectivo de Divulgación de Arte

En la década de 1970 surgen distintos grupos formados por artistas que, influenciados por los movimientos estudiantiles de todo el mundo y sobre todo por la matanza de Tlatelolco, buscan expresar su rechazo a la autoridad y al autoritarismo. Entre estos grupos se pueden mencionar a La Rolloteca, Germinal, el TAI (Taller de Arte e Ideología), Proceso Pentágono, el grupo Mira, el grupo Suma, El grupo Marco y el No grupo.

Este último, integrado por Maris Bustamante, Melquiades Herrera, Rubén Valencia y Alfredo Núñez es señalado por Mónica Mayer como el precursor del Performance, ya que su obra criticaba las nociones establecidas de la historia del arte, las imágenes publicitarias y populares, así como las tradiciones dominantes de sexualidad y de identidad nacional. “Como única influencia reconocían a los merolicos y al teatro de carpa y, evidentemente estaban haciendo Performance, aunque hoy afirmen que no conocían el término”

En 1973 Felipe Ehrenberg presentaba en la Galería José María Velasco, la exposición y acciones “Chicles, chocolates y cacahuates” donde se auto-exponía como parte de la exposición.

Durante la década de 1980 a lo largo del mundo estas expresiones se tornaron en manifestaciones artísticas de orden activista, haciendo una crítica fuerte hacia las políticas ultra puritanas del presidente Reagan en los EE. UU, en México temáticas como la crisis económica fueron motivo para generar movimientos contestatarios.

En este periodo, el Performance tuvo un tópico esencial en sus manifestaciones, el SIDA, buscando la aceptación y asimilación de este tema, en especial ante la religión y los homofóbicos, quienes ponían el cuerpo, hasta cierto punto, como pecado y materia enferma, razón por la cual el Performance encontró dificultades para su presentaciones.

En América del sur, en concreto en Argentina, Chile y Brasil, el Performance y sus variantes, estaban directamente relacionadas hacia las dictaduras del cono sur, haciendo fuertes críticas hacia los líderes y sus regímenes políticos.

Al mismo tiempo, las expresiones corporales artísticas fueron encontrando soportes en las nuevas tecnologías, tales como: video, fotografía, llevando así al net art (Es un término que se define a sí mismo, creado por la difusión de una pieza de software y utilizado originalmente para describir la actividad artística y comunicativa en Internet).

Mientras tanto, en México continuó la tendencia de trabajar en colectivos. Se formaron grupos de mujeres influenciadas principalmente por el movimiento feminista. A principios de 1983 se creó “Tlacuilas y Retrateras” organizado por Mónica Mayer y el más destacado “Polvo de Gallina Negra” que formaron también en 1983 Maris Bustamante y Mónica Mayer.

Surgieron también “Poyesis Genética” organizado en 1981; “Atte. la Dirección” en 1983; “Sindicato del Terror” en 1987; “Pomo Como” en 1987 y la 1ra. Bienal de Poesía Visual en México se inició en 1985, organizada por César Espinosa y Araceli Zúñiga.

Hacia la década de los 90 siguió la tendencia a organizarse en grupos: “Pinto mi Raya” se formó en 1990 con Víctor Lerma y Mónica Mayer. Ese mismo año se formó 19 Concreto; “SEMEFO” en 1991; Agencia de performances” y risas grabadas en 1992; La Cuerda en 1993; “Cartucho Catorce” se formó en 1997, por mencionar algunos. (Alcázar, Fuentes: 2005).

En esa misma década se ve la aceptación de la disciplina del Performance por parte de los artistas, ya que en 1990 se organizó la Semana del Performance, entre los participantes podemos mencionar a Roberto Escobar, el grupo Usuarios y Operarios, Melquiades Herrera, Maris Bustamante, Felipe Ehrenberg, Adolfo Patiño, Justino Balderas, César Martínez, el grupo Proceso Pentágono, Mónica Mayer y Víctor Lerma. “Esta actividad fue muy importante pues marcó el acceso del Performance a los espacios institucionales, no ya como un evento aislado sino como una semana dedicada explícitamente al Performance”.

En septiembre de 1992 se realizó el Primer Mes del Performance en el Museo Universitario del Chopo (UNAM) organizado por Hortensia Ramírez, Gustavo Prado y Eloy Tarcisio.

Al año siguiente se realizó en el recién inaugurado Ex Teresa Arte Alternativo, el Segundo Festival de Performance. A partir de entonces se realizaron anualmente en el Ex Teresa los siguientes Festivales, convirtiéndose en un espacio de reconocido prestigio internacional. Pero a partir de la XI Muestra Internacional de Performance el evento se empezó a realizar bianualmente.

Hacia la primera década del siglo XXI, el Ex Teresa organizó las Jornadas de Nivelación de Oxigeno. Por otro lado, en el Museo Universitario del Chopo se inició en el 2003 Performagia, Encuentro Nacional de Performance, coordinado por Pancho López y Edith Medina.

En junio del 2003 Víctor Muñoz y Elvira Santamaría organizaron el evento “Acciones en Ruta”, con talleres y conferencias que concluyeron con la presentación de acciones en distintos puntos de la ciudad. A bordo de un autobús urbano un grupo de performanceros viajó durante dos días de un sitio a otro para intervenir con acciones algunos espacios públicos. Participaron artistas de México e invitados extranjeros.

Otros espacios institucionales también se han abierto al Performance como el MUCA de la UNAM, el Laboratorio de Arte Alameda (CNCA), el Faro de Oriente, La Casa del Tiempo de la UAM, el Claustro de Sor Juana, entre otros. En junio del 2003 el Metro Pino Suárez sirvió de escenario para que 14 artistas del Performance presentaran su trabajo en las vitrinas de los pasillos del Metro en Subcutáneo, proyecto coordinado por Pancho López.

El Performance logró acceder a espacios mediáticos como la radio y la televisión. En mayo del 2001, en la estación de radio ABC, Maris Bustamante terminó su programa “El arte es como la vida misma” que realizó durante cinco años, el programa era semanal, en vivo abierto al público y duraba una hora cada lunes de 12 a 13 hrs, cediendo la estafeta a Pinto mi Raya con “Un espacio donde las artes visuales suenan”, que salió al aire durante casi un año. En 1998 inició la Revista Virtual La Pala, como una parte más del proyecto de Pinto mi Raya. En 2004 Lorena Wolffer presentó en el Canal 11 del IPN el programa Caja Negra que fue una revista cultural que pretendía dar a conocer el lado no visto del arte y las tendencias de la actualidad. Se abordaron temas como las adicciones, obsesiones, publicidad, belleza, tribus urbanas, hombres, mujeres, locura, tecnología y odio. Se transmitió los sábados de 21:30 a 22:00 horas. La serie duró 12 programas.

En la actualidad, el contexto y las circunstancias en que se desarrolla el Performance han cambiado mucho con relación a los años setenta. Por un lado es un arte reconocido institucionalmente, se organizan eventos y festivales con apoyo oficial, se otorgan becas, se realizan talleres, etc.

Desde finales de los noventa pero sobre todo en los primeros años del dos mil, ha habido una intensa actividad de talleres de Performance impartidos por artistas consolidados y la mayoría de estos se imparten en el Ex Teresa, el Museo Universitario del Chopo, el Museo Carrillo Gil, el Centro Nacional de la Artes, el Faro Oriente, el Claustro de Sor Juana, por mencionar algunos.

Esta práctica artística del cuerpo, que a lo largo de su evolución ha tenido diferentes términos como: happening, body-art, Performance, accionismo, Arte-acción, etc., presenta el accionar del cuerpo puesto en escena y que “puede comportarse como sujeto pero también puede ser objeto de la mirada ajena”.

Comentar este artículo