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Ciclo de Cine Indigenista: Diversas miradas a la diversidad

Sábado 11 de junio de 2011, por REDACCION

. Ciclo de Cine Indigenista: Diversas miradas a la diversidad

Por: David Ornelas

El Ciclo de Cine Indigenista se inauguró el pasado jueves 9 de junio en la Cineteca Nacional. Esta muestra consta de 16 documentales en formato digital provenientes del acervo de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), antes Instituto Nacional Indigenista (INI).

Como parte de la inauguración se organizó una mesa redonda titulada Testimonios del cine indigenista y la producción en video, los expertos en diversas áreas que ocuparon una silla fueron: Neyra Alvarado, Henner Hofmann, Juan Carlos Colín, José Antonio Guzmán, Mario Luna, Pedro Daniel López y, como moderadora, Xilone Luna Ruiz. La intención era que los protagonistas de una época sumamente fértil para el documental etnográfico en los años 80, compartieran con los asistentes sus testimonios y reflexiones.

El Lic. Xavier Abreu Sierra, Director de la CDI, inició la charla con un comentario sobre la visión que tiene la Comisión como línea de trabajo y que resumió acertadamente en una frase: los pueblos indígenas buscan “seguir siendo lo que son, pero no quieren seguir estando como están”.

Los investigadores Neyra Alvarado y José Antonio Guzmán, destacaron la importancia de contar con una investigación sólida dentro de los equipos de producción, ya que son ellos los que pueden aportar herramientas metodológicas para la investigación previa; contextos históricos y culturales, necesarios para los cineastas antes de hacer el viaje a las localidades, así como la sensibilización para lograr una mayor empatía con los habitantes que serán captados en las películas.

Henner Hofmann y Juan Carlos Colín hablaron de su experiencia como realizadores, de la riqueza que les dejaron aquellas producciones, tanto a nivel personal como profesional, resultado de un acercamiento a un mundo tan diverso como lo son los pueblos indígenas. Coincidieron en la necesidad de entender la cosmovisión de las comunidades indígenas, para lo cual es fundamental convivir con ellos muy de cerca, escuchar sus historias para identificar la imagen que ellos mismos tienen de su comunidad y de sus costumbres.

Mario Luna, destacado cinefotógrafo egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM (CUEC) y actualmente profesor del mismo, destacó la gran importancia que tuvo el Instituto Nacional Indigenista en aquellos tiempos como espacio de formación de documentalistas jóvenes; mencionó que para él, como para otros egresados, las producciones del INI fueron como una extensión del CUEC. Respecto al quehacer del fotógrafo, resaltó la gran experiencia que se obtiene en el cine etnográfico, ya que trabajar en comunidades desconocidas conlleva retos que debes afrontar con creatividad, lo cual representa una invaluable formación. Finalmente hizo un llamado a recuperar la tradición del cine etnográfico y mencionó que este Ciclo es un buen inicio para que los jóvenes tengan una visión de lo que se ha hecho al respecto.

Luís Lupone, responsable del Primer Taller de Cine Indígena, impartido a mujeres productoras de textiles tradicionales en San Mateo del Mar, Oaxaca y del cual surgió Tejiendo Mar y Viento (1987), habló de la tarea de seguir “tendiendo puentes” entre culturas tan diversas como las mexicanas como uno de los fines ideales y necesarios del documental etnográfico. Con respecto al Taller de Cine Indígena, mencionó que lo fundamental de esta experiencia fue acercar las herramientas de producción a una comunidad y cambiar el esquema con el que se venían realizando las películas, ya que ahora son ellos, los indígenas, los que se observan a sí mismos. Este nuevo esquema trae consigo cierta inquietud de los organismos de gobierno, quienes vieron con preocupación que los indígenas analizaran su propia realidad y criticaran su situación, utilizando el cine documental como espejo. “Una cosa es verlos bailar y otra que ellos se vean a sí mismos y luego nos vean a nosotros bailar; los espejos son peligrosos”, comentó Luís Lupone. Finalmente agregó que el tema es mucho más amplio de lo que se pueda exponer en una mesa y exhortó a periodistas e investigadores a abordar este tema a profundidad.

Por último, Pedro Daniel López, cineasta originario de Zinacantan, Chiapas, tomó la palabra para mencionar, en primer lugar, su satisfacción por conocer a las personas con las que compartió la mesa y a quienes se refirió como “maestros”. Posteriormente habló de su obra como realizador, identificando dos momentos: el primero, conformado por dos documentales: Día de muertos en la tierra de los murciélagos (2003) y Canción de nuestra tierra (2004), donde la característica común es ocuparse de las tradiciones de su pueblo, muchas de ellas en peligro de desaparecer. El segundo momento de su obra está representado por su último documental La pequeña semilla en el asfalto (2009), en la cual retrata los retos de cuatro jóvenes que salen de su comunidad para instalarse en una ciudad y el encuentro de esos dos mundos. Pedro Daniel habló también de la importancia de recuperar la confianza que los indígenas han perdido frente a las cámaras, debido, según su opinión, a que muchos realizadores no son muy claros al explicar el destino que tendrán aquellas filmaciones y los testimonios que recogen con ellas.

Al finalizar la mesa, se proyectó una compilación de los documentales que estarán en exhibición, entre los que se encuentran, Pidiendo Vida (1992) de Guillermo Monteforte; Sáname con tu poder (1991) de Oscar Menéndez; Jicuri Neira. La danza del pellote (1980) de Carlos Cleiman; Tejiendo mar y viento/ La vida de una familia Ikood (1987) de Luís Lupone y muchos más.

Para mayor información y consultar la cartela, visita:

http://www.cinetecanacional.net

http://www.cdi.gob.mx/

http://www.semillaenelasfalto.tk/

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