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Psicoanálisis social: El goce de los indignados

Jueves 22 de mayo de 2014, por REDACCION

Psicoanálisis social: El goce de los indignados

Lic. Jesús Alberto Limeta Meléndez

I Frecuentemente hablamos sobre términos que parecen implícitos en el imaginario social, como “capitalismo y globalización”, sin embargo desentrañarlos merece una tarea y atención especial. Así pues, hablar de globalización implica hacer memoria de los procesos a través de las cuales la carrera vertiginosa del gran capital ha seguido para llegar a la etapa actual.

Diversos autores han analizado el fenómeno de la conformación de los Estados-Nación y la estrategia de los mismos para conformar en primera instancia mercados locales, y posteriormente expandir los mismos a diversos puntos del planeta, es así como en el siglo XVIII la expansión de los mercados se convirtió en la premisa para Europa.

Partamos del año 1642 con la Revolución Inglesa, que sustituye a la monarquía por poderes legislativos (ejecutivo, político y judicial), y dió pie a las revoluciones burguesas. En 1789 la Revolución francesa obtiene las ganancias populares mediante la declaración de los Derechos Humanos. Para el siglo XVII en Gran Bretaña se genera una nueva revolución llamada Industrial, donde el sistema ferroviario comienza su expansión, así como la creación de maquinaria que permite avanzar rápidamente la producción de trabajo desplazando la manufactura.

Entre estas dos últimas revoluciones se podía hablar de un libre comercio, para el fin de dichas revoluciones este paradigma ya no fue sustentable. Francia y Gran Bretaña, gracias a las grandes maquinarias, lograron estabilizar sus economías por medio de la producción en serie, la riqueza hace una división entre las clases empresariales. Entre más tecnología, más concentración de capital, de este modo se comienza a priorizar la investigación y la tecnología. Posteriormente la monopolización de la producción de capital y del mercado permite imponer un precio a la mercancía, y gracias a la tecnología se reduce el costo de producción y el precio puede ser bajo, queda sin competencia y rigiendo las reglas de producción y del mismo mercado.

Recordemos que en el sistema feudal, la producción era lineal, es decir de autoconsumo, y el renacimiento optaba por el pensamiento libre. En el capitalismo la tecnología y la maquinaria aumentan la producción de manera masiva, sin embargo, la sociedad no tenía la suficiente potencia de compra, así que se opta por la exportación de capital en forma de necesidades o aparatos tecnológicos. De este modo, con la colonización se invierte en los mercados, que de ser colonia pasan a ser (supuestamente) filiales, y el negocio se fortalece para la generación de potencias. Las colonias fueron accesos a tierras nuevas, vírgenes y mano de obra barata.

Así, explicado someramente, es como surge la creación del sistema financiero para controlar las grandes obras de monopolios. La compra de algunos bancos genera la infraestructura necesaria para evadir la sobreproducción y manipular a los gobiernos a voluntad de los monopolios y de manera extensa, es decir, a nivel mundial, generando la división Europea entre capitalistas e imperios.

Posterior a la derrota de la monarquía francesa, Guillermo I realiza una inversión de quinientos millones de francos en la generación de un segundo imperio alemán que beneficia directamente a los centros de investigación y la fuerza de trabajo. Las patentes de Inglaterra y Francia generan el monopolio capitalista, para 1870 y 1905 Alemania supera a estas dos potencias en investigación y capital. Inglaterra se transformaba en rentista, no se esfuerza en la búsqueda de la innovación esto la convierte en una economía parasitaria.

A partir de ese momento, numerosas han sido las transformaciones en el campo de la política y de la economía. En la actualidad y un parteaguas para entender el fenómeno globalizador del actual periodo es necesario hacer mención de los procesos bélicos mundiales que fueron experimentados en el siglo XX; la Primera y Segunda Guerra Mundial, donde se puso en juego el control de las potencias relevantes en tales conflictos.

Después de la Segunda Guerra Mundial la conformación de un bloque de países dominantes fue evidente, y estos se encargaron de conformar un nuevo rostro hegemónico manifestado por medio de organismos encargados de los asuntos políticos y económicos. A partir de ese momento en la década de los 40, la situación internacional se ha amalgamado alrededor de una nueva lógica del capital internacional, principalmente estadounidense, la lógica de la Globalización de la economía.

La globalización, de ésta manera es la forma en que los países se interrelacionan primordialmente en torno a un contexto meramente económico, sin embargo, al ser lo social un asunto intrínseco en todo conglomerado humano, la globalización alcanza esferas en los simbólico-social y sobre todo en las esferas institucionales-gubernamentales, conformando esferas de poder hegemónico que interactúan constantemente para la conformación de nuevas estructuras que se manifestaran en lo social, permeando en todo momento a los individuos sujetos a esas estructuras gubernamentales.

El capitalismo, para mantenerse, asume un papel de deseo, transformando de los artículos innecesarios en meras ilusiones de la obtención de la felicidad buscada por el sujeto, una casa, un auto, un teléfono móvil, hasta representaciones sociales como una buena pareja, una bonita familia, es decir, una hermosa y bella película hollywoodense. El cine nos guía para saber qué desear y cómo desearlo, no somos dueños ni siquiera de nuestro propio deseo .

II Freud en El Malestar en la Cultura , nos habla sobre las pulsiones a las cuales hay que renunciar para acceder a la cultura mediante la búsqueda de la felicidad: “Uno no puede apartar de sí la impresión de que los seres humanos suelen aplicar falsos raseros; poder, éxito y riqueza es lo que pretenden para sí y lo que admiran en otros, menospreciando los verdaderos valores de la vida.”

Partimos entonces de la idea de la búsqueda por eso que creemos no tener, pero suponemos que el otro sí tiene, y la primera instancia a la que se hace referencia es el amor. Pero el amor no es una felicidad garantizada, al contrario se alimenta de dos vertientes: placer y displacer. El amor es excluyente por naturaleza, no se puede amar a todo el mundo, se escoge un objeto deseado, un objeto al cual voy a entregar mi amor, entre las características culturalmente aceptables; y así encontrar placer. Por lo tanto, existe el Otro, quien es amenazador a mi placer al quien no otorgaré mi yo desnudo y por ende me causaría displacer.

Empero, esta felicidad y desahogo placentero satisface necesidades repentinas y se retoma la idea de buscar dicha felicidad, es decir el deseo queda insatisfecho, y el displacer retorna al sujeto. La felicidad esfumada se introduce en la permisiva de la cultura, se somete a la ley, pero ¿qué pasa con lo que no está permitido? Basta con enunciar una prohibición para que alguien se pregunte “¿y qué pasa si sí lo hago?”, para que lo prohibido comience a ser deseado .

La ley instaurada, prohíbe, privatiza los placeres, por lo que existe un Otro que amenaza mi felicidad, que la priva de mi alcance. Surge el displacer y no es grato mantenerlo apaciguado y surge la agresividad embestida sobre el Otro, la destrucción por la satisfacción de mis deseos. Deseos que siempre derivan de otro por medio del lenguaje.

Lacan en el estadio del espejo en 1966, propone que mediante el lenguaje del otro, función materna o paterna, el niño comienza a crear su cadena de significantes. El otro otorgará significantes al niño, sobre los gemidos que envía, llora porque tiene hambre diría la madre, en el periodo de los seis a los dieciocho meses, el niño complementará su imagen en ese acto de presencia ante el espejo, donde la madre o el padre, o quien en turno realice dicha función, incitará en el infante que la imagen que aparece en ese cristal es su propia imagen, que será, en palabras de Freud His majesty the baby. La imagen de fuera es mi propio yo, y la mirada que contempla al niño significa esos instantes, es el más guapo, la más hermosa etc., esos significantes resuenan en mi búsqueda de felicidad, y el deseo proviene de otro. Si para el otro soy agradable, ¿por qué no puedo ser feliz entonces?

El otro controla también los impulsos, le impide al niño satisfacer sus deseos, instaurándolo o preparándolo para la integración a la cultura, enseñando a controlar los esfínteres hasta controlar los deseos sexuales. La ley instaurada al reprimir mi placer atenta contra mi felicidad y me exime a la destrucción del otro. Se controla mi propia vida, y el deseo resurge en busca del control de mi existencia ya que ya no la poseo, es de otro, que decide sobre mis acciones y excluye mi voz y voto de la cultura. Priva mis demandas a su bien-estar, mediante el ejercicio del poder.

Para conseguir ejercer el poder el sujeto se da cuenta que necesita transformar la visión del Otro y agregarlo a sus significantes de cultura dela sociedad capitalista, es decir, al discurso del amo. De manera muy sucinta, Hegel plantea que la autoconciencia está vinculada al miedo a la muerte, al dejar de existir y la no-vida, por lo cual arriesga todo lo que tiene por no desaparecer. Cabe aclarar que, en ningún momento histórico ocurrió dicha lucha de autoconciencias. El amo realiza la experiencia en hacer vivir y existir al esclavo y en su viceversa, el esclavo hace y realza la existencia de un (su) amo. En otras palabras “cuando la conciencia aplica su supuesto saber del objeto a éste, el objeto muta ” Lacan retoma este diálogo, para complementar el goce, el significante esclavo mantiene al sujeto sumergido en esa idea que le permite mantenerse en esa posición de desencuentro. Así la satisfacción es fallida por naturaleza, y el amo como Otro, es el obstáculo de la satisfacción.

Volvemos a hablar de la satisfacción como felicidad, al intentar tener ese objeto externo que nos dará la dicha, y confiamos en el bien del objeto como felicidad.“Ahí está todo el discurso de la publicidad y la globalización que promueven el objeto de consumo como una posibilidad de la felicidad ”. Y el concepto que viene es el de la propiedad privada, prohibida para el Otro.

El goce para Lacan es aquella práctica del sujeto que va más allá de su principio de placer. El placer insertado en el petit “a”, en el objeto de deseo, pierde fuerza libidinal y obtiene un desgaste que en ciertas ilaciones causará dolor, displacer, pero en tanto la búsqueda por esa felicidad se mantiene, pulsión de vida, roza ligeramente sobre ese punto displacentero, pulsión de muerte, el amor es un ejemplo: Lacan en el seminario 20, ínsita que el amor es correspondido, pero sufre un desgaste que ya no lo hace placentero, en materia sexual, pero la pulsión vida sigue insatisfecha, y busca un sin-sentido para satisfacer esa demanda de amor. En esa exhaustiva búsqueda por satisfacer el deseo del otro, el sujeto cae rendido en la obediencia de encontrar el objeto “a”, hasta llegar a encontrar su destrucción en la sumisión del Otro.

Es decir, el súper yo permite la satisfacción de ciertas pulsiones, pero regresa punitivo a causar displacer en el sujeto por permitirse ese grado de exceso, transgrediendo la ley, para satisfacer ese deseo que nunca encontrará satisfacción, Lacan dice: el goce no sirve de nada, solo se encuentra para aparentar dicha satisfacción. Así la sociedad capitalista en la que nos encontramos inmersos nos engaña con esa búsqueda de felicidad, con el objeto de consumo. Creando ilusiones para encontrar la supuesta satisfacción.

III

El filósofo esloveno Slavoj Žižek, parte de la concepción psicoanalítica desde Jaques Lacan y Carl Marx, retoma el discurso de este último en su texto el capital: “No saben lo que hacen, pero lo siguen haciendo”, comparándolo con el discurso lacaniano: “No saben que lo saben”, acotándolo a la teoría del fetichismo de la mercancía y plusvalía y su encuentro con el plus de goce, al verter sobre la problemática del capitalismo, ya que no pretende homogeneizar a los individuos sino diferenciarlos constantemente a partir de sus impulsos de goce .

Al realizar una crítica a las formas de resistencia desde la dialéctica amo-esclavo, Žižek plantea un proyecto revolucionario resistiendo desde los impulsos propios del placer en la búsqueda de la satisfacción personal se realiza la ruptura radical, las prácticas homogenizadoras del capital, es decir, el goce. Se parte desde una izquierda lacaniana, se propone un auto-revolucionamiento permanente, desprendiendo del significante amo al capital.

Para este filosofo contemporáneo, los nuevos movimientos sociales partes del supuesto residuo social, es decir, todas aquellas luchas políticas que se sientes excluidas por el sistema, campesinos, indígenas, liberación sexual (sujetos que gestan dinámicas que conforman el movimiento social), que por ser luchas particulares no comprometen la función directa del capitalismo, es decir, hay un modo de establecer acuerdos con el sistema para su integración. Motivo que ocasiona la falta de una confrontación directa contra el poder hegemónico, no articulando un más allá que su inclusión al sistema, por lo que la revolución, o al menos el movimiento, se torna blanda así la resistencia es un objeto positivamente existente aunque perdido .

El capitalismo, en su intento incluyente, pretende homogeneizar a la sociedad, apostando por el multiculturalismo, encasillando en este término esos pequeños movimientos en la particularidad de su cultura, campesinos exigiendo tierras; indígenas el respeto a sus usos y costumbres, sin embargo, individualiza cada modo de resistencia, para lograr tener un control efectivo contra las exigencias de cada movimiento, la negociación a favor del capital permite que los inconformes satisfagan sus denuncias particulares sin conocer las inconformidades generales que aquejan a la sociedad en su completitud. Esto ocasiona la satisfacción repentina de la necesidad, y no permite una pertenencia hacia el movimiento general que se gesta en la sociedad, esto se convierte en una revolución blanda en una resistencia perdida.

De esta manera las revoluciones blandas nos muestran desde lo particular, del sujeto, hasta lo universal, el aglomerado multitudinario de varios sujetos que conforman el movimiento social, la insatisfacción del deseo y se busca constantemente darle una solución al conflicto, el grado de consumo ha rebasado la adquisición de mercancía, sin empleo no tengo capital, sin capital no tengo seguridad social como servicios médicos, o el acceso a la educación, ya que las universidades públicas no satisfacen la demanda de personas interesadas en continuar sus estudios, es decir, el deseo se ve insatisfecho, cortado por el Otro que invita al goce y al conformismo social.

IV Contextualizando, la crisis financiera emergente desde 2007 en Estados Unidos, con estudiantes endeudados por sus estudios y casi cuarenta millones de desempleados, hiere fervientemente a la zona Euro. Los inalcanzables pagos de las deudas externas de los países económicamente pobres, obligan al aumento de costos y déficit financiero. Grecia el primer país a punto de declararse en quiebra ante la impotencia del pago de prestaciones externas. La crisis se inicia con el aumento de precios en materias primas, recesión económica, crisis hipotecaria y la desconfianza a los mercados, aunado a la pésima distribución de la economía y la inflación elevada que produce pérdida de competitividad externa.

Acto seguido el presidente griego en turno, Lucas Papademos, trató de rescatar la economía griega al solicitar un préstamo a la Unión Europea, principalmente a Alemania y Francia, al no ser suficiente, en un acto desesperado se pide un segundo préstamo, lo cual ocasiona un fuerte golpe a la economía de los ciudadanos griegos, entre las reformas que se tomaron fueron: la reducción del salario mínimo y el despido de más de diez mil funcionarios. El pueblo griego queda en el desamparo, los precios suben y el salario baja, miles de personas salen a las calles a manifestar su incomodidad, buscando nuevas soluciones, una de ellas, la salida de Grecia de la Eurozona.

En España el fantasma decrepito del capital hace acto de presencia. La crisis tiene los mismos síntomas que el país griego. Entre los altos costos hipotecarios y las reducciones apoyo económico a las instituciones educativas, pintan el mismo resultado que Grecia. Miles de personas, en su mayoría jóvenes, salen a las calles para buscar el posible cambio a las políticas económicas del país. Estas personas se autonombran “Indignados”.

La falta de empleo, principalmente, fomenta la organización, mediante las redes sociales, de miles de jóvenes que exigen su participación en la democracia española. Al iniciar con el paro en las puertas del sol, el 15 de mayo (15M) de 2010, los jóvenes españoles hacen un hincapié en la desconfianza de las instituciones. Posteriormente, hacen un llamado global ante la crisis capitalista, el 15 de octubre del mismo año.

Al crear dinámicas de organización, como las asambleas barriales, lentamente se fortalecen, se convocan entre estudiantes, amas de casa, obreros, sujetos que se fortalecen entre su heterogeneidad, mas no su homogeneidad, políticamente en la toma de decisiones de su parlamento, es decir, exigen sean escuchados e incluidos en el mismo sistema que los ha dejado desamparados.

Un comunicado realizado el 27 de mayo del 2011, doce días después de su aparición, reflejan los motivos de la indignación, así como una serie de propuestas y manifiestos, donde al parecer, de manera muy general, exigen un breve cambio en la estructura social, no más abuso de poder, no más un pueblo sin democracia, mejoras en derechos como educación y vivienda dignas, empleos para los jóvenes, es decir, exigen una revolución ética . Una serie de 16 propuestas surgen de una gran asamblea celebrada el 20 de mayo de 2011, en las puertas del sol, pero hay algo que no permite registrar correctamente ese cambio que buscan (¿Qué buscan? ¿Hacia dónde van? ¿Qué pretenden realmente?), es un cambio de estructura social que creen excluyente para con ellos o solo la inclusión al sistema en producto de satisfacer el deseo de consumo ya obtenido antes:

Las personas que estamos aquí somos apartidistas y no tenemos intenciones de cambiar de gobierno ni de sistema. Somos un movimiento ciudadano que quiere que se escuche la voz del pueblo .

Así la exclusión a la cual nos sentimos adheridos, parte de un sentido de la realidad, desde Lacan en su nudo Borromeo: lo real, simbólico e imaginario, al partir desde este último como sustancia del mundo de ilusiones en que nos encontramos inmersos. En esta triada lacaniana el sujeto logra aferrarse a sus significantes o representaciones sociales constituidas, es decir: después de que nos hemos decidido a creer que nos resultan convincentes las razones para creer… el acto de decisión en sí resulta posible gracias a algún tipo de exclusión: algo debe ser excluido para que nosotros nos convirtamos en seres que toman decisiones

V Los indignados en México, al igual que muchos países en América Latina, por ejemplo Argentina, luchan constantemente contra la crisis política-económica. Argentina el cacerolazo contundentemente fuerte de 2001, , ocasiona la renuncia de cinco presidentes en una semana bajo la consigna “Que se vayan todos”. En México, por ejemplo, en los primeros minutos del año 1994 el EZLN comenzaba una guerra civil por la lucha de la emancipación y autodeterminación de los pueblos indígenas así como el respeto de sus usos y costumbres. Estas luchas políticas-económicas-sociales, que históricamente han existido, permiten ver un panorama, actual, de los motivos diversos de lucha, es decir los contextos sociales son en cierto punto, parecidos mas no igualitarios, en América Latina se lucha por sobrevivir en el día, hay un alto índice de desempleo, y la falta de admisión a escuelas públicas ante las reformas educativas, un ejemplo lo tenemos también en Chile, han estado consecutivos. El poder adquisitivo de materia en consumo es muy diferente entre Europa y AL. Los indignados españoles se pronuncian también a favor de las políticas en nuestro continente, acaso será una espejismo o una lucha tardía europea reflejada de Al, por lo cual las réplicas de los indignados europeos no han hecho eco en los países latinoamericanos, o podríamos suponer que en AL se ha conseguido una lucha antaña que en esta actualidad ha inspirado, y también lo ha hecho y es más evidente la primavera árabe, la lucha de los indignados.

En Marzo de 2010, el diplomático francés, Stèphane Hessel, publica un pequeño texto llamado “Indignez Vous”, exhortando a la juventud, a través de su experiencia, a la indignación. Por un lado pareciera que Hessel invoca primeramente por una indignación a recuperar la identidad Francesa, un nacionalismo francés, que se ha perdido con este cambio social, constituido como la Eurozona, y una indignación por un cambio de estructura política y económica donde los intereses ecológicos y la desigualdad social también sean comprendidos. El éxito del pequeño libro, para siguiente año, abrió las puertas para que más personas, además de las ya indignadas, salieran a las calles, buscando un cambio -¿social, político, económico?

Acaso se busca una reflexión sobre la manera en cómo se va organizando el sistema capitalista, que ante el multiculturalismo y la individualidad, permite el despojo de las ilusiones de los sujetos, permitiendo gozar, ya sea sobre el objeto de consumo, el cine, los medios de comunicación, los significantes ya instaurados en el mismo sujeto, para continuar con la hegemonía que le permita el libre tránsito al capitalismo y permanecer como poder hegemónico.

El grupo de personas que han salido a las calles muestra la euforia de las masas, y partimos de simples cuestionamientos, hasta cierto punto vánales y sin sentido pero que implican una serie de respuestas que hacen dudar del propio levantamiento de las multitudes, que buscan, a donde se dirigen, cual es el motivo de lucha real, los intelectuales apuestan a una revolución social, la sublime ideología contra capitalista, o anticapitalista, busca un hueco nuevamente en el orden mundial.

La pequeña burguesía sale nuevamente, como en las revoluciones de 1848, a exigir lo que le pertenece, lo que lentamente ha perdido: su poder adquisitivo de compra para satisfacer ese objeto de consumo. El psicoanálisis, al ser tan fantasmagórico para algunos, incluso para criticar fuertemente su estructura, nos invita a observar de manera particular al sujeto y conocer cómo es su vínculo social. No podemos separar al sujeto de la sociedad, de la política, sujetos sociales y por ende políticos también.

Sin embargo, parece ser que estos indignados siguen buscando su poder adquisitivo y ser parte de los países primermundialistas. Y si bien es cierto, la crisis económica azota a España de manera brutal, con millones de desempleados y sin hogar, se sigue creyendo en la obtención de ese objeto “a”, y la ideología como sostén de esa nostálgica felicidad que en algún momento se tuvo entre las manos. Pero las protestas parecen ser cada vez más inútiles, los políticos siguen comiendo, y sirviéndose del erario público, mientras la gente sigue buscando comida y empleo. La indignación no sólo está en salir y protestar en las calles, en gritar a las paredes de los edificios llenos de burócratas, en pintar paredes sordas. La indignación también está en crear nuevas formas y nuevos métodos de resistencia ante ese amo llamado capitalista, el amo que mueve al mundo quien no ha convencido para satisfacer nuestras necesidades con el dinero. La indignación está presente en todas las sociedades: Non, cete menace n’a pas totalement disparu. Aussi, appelons-nous toujours à « une véritable insurrection pacifique contre les moyens de communication de masse qui ne proposent comme horizon pour notre jeunesse que la consommation de masse, le mépris des plus faibles et de la culture, l’amnésie généralissée et la compétition à outrance de tous contre tous. » À ceux et celles qui feront le XXI’ siècle, nous disons avec notre affection: « CRÉER, C’EST RÉSISTER RÉSISTER, C’EST CRÉER »

Bibliografía

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- Maresca, Silvio. La dialéctica del amo y el esclavo en el pensamiento de Hegel. PDF electrónico.
- Ortiz, Cristóbal. Sujeto, ideología y resistencia. Una mirada desde Slavoj Zizek. 2008.
- Slavoj Zizek, The perverst guide to cinema.
- Stèphane Hessel, Indignez Vous, 2010, pp. 11.

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