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Grupo Teya y su Pacto por México: despojo en Xochicuautla

Martes 27 de enero de 2015, por REDACCION

Grupo Teya y su Pacto por México: despojo en Xochicuautla

Por Susana Sánchez Flores

Bajo el argumento de “modernización” y “beneficios sociales”, los que menos tienen, efectivamente, tienen menos y los que ganan terminan siendo los mismos. Y cómo poder dudar de ello si el Gobierno Federal, en su llamado Pacto por México, favorece a los grandes empresarios al otorgarles licitaciones para proyectos nacionales que, supuestamente, benefician a la sociedad; pero que en la práctica, resultan ser instrumentos de despojo, de explotación de bienes y violación de derechos de la población. Y un ejemplo de ello –y como éste muchos otros en el país– ha sido la construcción de la autopista Toluca-Naucalpan dada en 2007, misma que devela la relación del presidente de la República Enrique Peña Nieto con el empresario Juan Armando Hinojosa Cantú, que durante años, ha sido uno de los predilectos para la realización de megaproyectos de cuantiosos beneficios económicos. Una empresa próspera y un Gobierno fiel

Juan Armando Hinojosa Cantú es un empresario tamaulipeco cuyo consorcio incluye a una serie de empresas de actividades económicas diversas entre las que figuran Grupo Higa, EOLO, Constructora Teya, Publicidad y Artículos Creativos, Autopistas de Vanguardia, S.A. de C.V., Mezclas asfálticas de Calidad, Señales y Mantenimiento, S.A. de C.V., Concreto y Obras del Pacífico S.A., Ingeniería Inmobiliaria del Centro, Consorcio IGSA Medica del Perú, entre otras. Fue presidente del Patronato del Instituto Materno Infantil del Estado de México (IMIEM) hasta el 2009 además de haberse asociado con la familia Hank a través de Grupo Hermes y una sociedad con la ibérica OHL en algunos proyectos; datos que revelan su poder monopolista en México y algunas partes del mundo1.

Cabe señalar que Hinojosa Cantú, en extremo reservado en tanto a su vida personal como a todo lo relacionado con sus negocios, no obstante, su prosperidad empresarial se ha visto impulsada por varias administraciones gubernamentales2. Es desde el 2000 que Hinojosa Cantú ha figurado entre los simpatizantes del Partido Revolucionario Institucional, PRI, haciendo aportaciones económicas de más de 400 mil pesos, además de que fue impulsado por Arturo Montiel Rojas, al ser integrado al exclusivo grupo de constructores del “Consorcio Integrador del Ramo de la Construcción”, donde había 49 empresarios3.

Es en el sexenio de Enrique Peña Nieto, que la relación Cantú-PRI se ha dejado ver no sólo por su cercanía al presidente, pues es su compadre, sino que es gracias a las licitaciones y contratos que se han llevado a cabo en la región del Estado de México, que se coloca como el empresario favorito de la administración peñista.

Se le atribuyen al Grupo Higa 58 caminos en el Edomex, el distribuidor vial de Naucalpan, la construcción-operación de la autopista Toluca-Atlacomulco, la construcción de unidades médicas en diferentes municipios, la remodelación del gimnasio y el estadio de la Universidad Autónoma del Estado de México, así como del hospital Adolfo López Mateos y del Centro Médico ISSEMyM, la construcción del hospital regional de Alta Especialidad (HRAE) de Zumpango, participación en la ampliación del Aeropuerto Internacional de Toluca y el Viaducto Elevado Bicentenario al lado de la ibérica OHL4, creación del túnel de Churubusco-Xochiaca y el Acueducto Moterrey VI, junto con la Comisión Nacional de Agua (Conagua), la ampliación de los carriles de la carretera Guadalajara-Colima por conducto de Banobras, así como su relación con la “Casa Blanca” otorgada al presidente de la República y su actual contrato para la construcción de la Autopista Toluca-Naucalpan5.

Hinojosa financió, además, algunas obras del entonces gobernador Peña Nieto. Dio 65 millones de pesos para la modernización del bulevar Luis Donaldo Colosio, 90 para la construcción de la conexión bulevar Aeropuerto y 20 más para la del ramal Huixquilucan; dando un total de 175 millones de pesos para subsidiar las obras de Peña6.

Entre las ganancias obtenidas figuran 100 millones de pesos por la ampliación de hangar presidencial del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, 2 556 mdp por el túnel Churubuco-Xochiapa, 47 mil mdp por el Acueducto Monterrey VI, 417 mdp por la ampliación de la Carretera Guadalajara-Colima y 2 200 mdp por la autopista Toluca-Naucalpan7(según la licitación 8, la inversión sería de $ 1 449 525 817.39 M.N. lo que corresponde a más de 700 mdp más de lo previsto)

Estado de México en pie de lucha

En abril de 2007 Autovan, filial de Grupo Teya, ganó la concesión para construir la autopista Toluca-Naucalpan y operarla durante 30 años teniendo como ganancia el cobro de peaje por ser una vía privada9. El Gobierno del Estado de México, no sólo no ha detenido la construcción sino que de los 34 kilómetros planeados, se ha previsto una extensión de 39 kilómetros, además que para garantizar dicha autopista Banobras junto con Fonadin autorizaron recursos por un total de 2 mil 775 millones de pesos10.

La autopista no se ha podido concretar ya que comuneros de Lerma, principalmente del municipio de Huitzizilapan y San Francisco de Xochicuautla, se han organizado para impedir la construcción pues para su realización se pretende destruir 600,000 metros cuadrados de bosque, dentro de un área perteneciente al gran Bosque Otomí-Mexica, conocido como Gran Bosque de Agua, principal pulmón y afluente de oxígeno y de agua para los valles de México y Toluca. No obstante, el pronunciamiento realizado por la comunidad de Xochicuautla, da cuenta de más de 960,000 m2 de bosque devastados directamente.

La comunidad de San Francisco de Xochicuautla, así como las comunidades aledañas al Bosque Otomí-Mexica se ven afectadas en varios niveles con la construcción de la autopista. Pero estas afectaciones no se quedan en lo superficial, llegan hasta el despojo del que son víctimas a manos de los grandes empresarios y del Gobierno. Primero que corresponde al despojo de sus propiedades comunales, mismas que –según establece el Gobierno Federal en el Diario Oficial– no son aptas para la siembra por lo que se expropiarán para la finalización de la autopista. Los comuneros son privados violentamente, bajo argumentos legitimizados por el gobierno, de sus propiedades y de fuente de ingreso ya que parte de la comunidad siembra, y en las zonas que pertenecen al Gran Bosque, la población recurre a la búsqueda de hongos comestibles.

Segundo, como consecuencia de la expropiación, que proviene directamente de los acuerdos firmados por el Gobierno Federal en los que se declara un subsidio total de $6 705 143 por el uso de 6-93-87 hectáreas –para la comunidad de San Lorenzo Huitzitzilapan; dicho monto es alarmante ya que el Estado cotiza la tierra con un valor de $ 96.63399 por metro cuadrado, devaluando su valor. Entonces el gobierno no sólo despoja a la comunidad de sus tierras puesto que al “indemnizarla”, niega el derecho al pago justo y a la plusvalía de la vivienda y de las tierras de siembra.

Además, surge el despojo de las tradiciones de la comunidad. En efecto, se trata de comunidades otomíes que por tradición son próximas a la Madre Naturaleza, a la tierra, al agua. Al construir la autopista, truncan varias de las sendas por las que año tras año recorren en busca de guía y de consejo para la siembra. Tradiciones ancestrales sobre el uso de hierbas curativas, sobre costumbres como el matrimonio –en las que los jóvenes para pedir la mano de una muchacha debían juntar un tercio de cuerno de venado–, e incluso las próximas a la religión ya que se han construido altares guadalupanos al interior del bosque; y que desaparecen conforme el bosque es devastado y las vías de comunicación para poder acceder al mismo se ven obstaculizadas. Finalmente, y no menos alarmante, el asunto relacionado con el agua, hecho que no sólo afecta a la comunidad, sino que al ser uno de los principales abastecimientos de agua potable del Valle de México y Toluca, la filtración del agua que permite la formación de ríos subterráneo que desembocan en el lago Cutzamala, no sólo afectará en la distribución de agua, sino que afectan al ciclo hidrológico natural, dando paso a la desertificación, lo cual también significan altos costos del agua.

Lo que resulta indignante es que la constructora y el Gobierno Federal son los únicos beneficiados en la construcción, no sólo de la autopista Toluca-Naucalpan, sino de las supuestas propuestas de desarrollo para el Estado de México en la que se contemplan infraestructuras como autopistas y caminos, o el mismo Hospital de Zumpango, en el cual se ha registrado que al ser privado, la comunidad no accede ni a los servicios ni representan una fuente laboral. Además, durante los últimos ocho años que la comunidad ha luchado tratando de salvar el Gran Bosque Otomí, han sido víctimas de opresión por parte de las fuerzas armadas, de detenciones arbitrarias, de invasiones y destrucción de gran parte del bosque; y a pesar de que se han conseguido amparos que otorgan la suspensión definitiva de los trabajos en los terrenos de San Francisco Xochicuautla, la constructora continúan con la derriba de árboles, con ayuda de fuerzas federales.

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