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Los medios de comunicación y su función social

Martes 27 de enero de 2015, por REDACCION

Los medios de comunicación y su función social

Por Susana Sánchez Flores

La gente sólo repite lo que ve en la televisión, lo que escucha de las figuras de autoridad, de las versiones oficiales; y cuando se trata de hablar de manifestaciones generalmente no tienen una buena opinión. La aceptación de lo bueno y lo malo que pasa en la sociedad, no es más que la posición política de los medios de comunicación reproducido una y otra vez.

Pero, ¿cuál es el papel que desempeñan los actuales medios de comunicación en México? Las grandes televisoras como Televisa y TvAzteca son los principales medios de información de los mexicanos, y las preferencias van desde los programas de entretenimiento y noticias de espectáculos, hasta las telenovelas, dejando de lado los programas de contenido cultural y político, así como los informativos1.

Los hechos y el papel del Estado El país está viviendo una etapa con incontables cambios sociales. Las minorías, que durante muchos años han sido afectadas, alzan la voz y luchan por sus derechos; por lo que las movilizaciones civiles se hacen presentes como una forma de presión al Estado mexicano. El Estado apuesta por un país en donde la inversión extranjera ponga en marcha la industria –de los grandes monopolios– dentro del país para asegurar el mercado mexicano: se obtiene una Inverisón Extranjera Directa de 15,310.0 mdd (para la industria manufacturera 9,122.4 mdd, servicios financieros 3,793.2 mdd, minería 2,178.4 mdd, comercio 1,441.9 mdd, servicios profesionales 616.5 mdd)2. Se da apertura a proyectos multimillonarios por ejemplo en el sector energético la ampliación del proyecto de gasoductos en Oaxaca, que asciende a más de cuatro mil millones de dólares, y la reconfiguración de la refinería de Salina Cruz, por un monto de seis mil millones de dólares, así como la inversión en proyectos a cargo del Grupo Hinojosa como carreteras y hospitales en el Estado de México.

No obstante, dichos proyectos sólo benefician a los grandes empresarios y se despoja a las comunidades violando sus derechos y dañando los recursos naturales como en el caso de la construcción del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México –cuya inversiónes de aproximadamente 19 mil millones de pesos– en la zona de Texcoco, Estado de México. De ahí que surjan movimientos como el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco quienes se declaran en contra del proyecto y anuncian su plan de acción con marchas, protestas y bloqueos. Es importante destacar que la organización de diferentes sectores sociales en todo el país se ha dado no sólo por la brutal expropiación hacia las tierras de las diversas comunidades, sino que en el intento, se ha afectado directamente a la población con detenciones y enfrentamientos directos que han dejado a gente herida y en muchos casos muerta y desaparecida. Claro ejemplo de injusticias cometidas contra la población mexicana se ha dado en San Salvador Atento, Wiricuta, Acteal, las comunidades Yaquis, Huitzizilapa, Xochicuatla y recientemente con la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

Y si el papel del Estado es la de proteger y velar por la población mexicana, ha dejado mucho que desear al coludirse con el crimen organizado, al ser parte de una fuerte red de corrupción, es tanto infractor como violento. El Estado no tiene las capacidades pertinentes para la resolución de los diferentes problemas de México, pues a 4 meses de la desaparición de los normalistas, no se ha dado noticia que dé con su paradero.

Las opiniones Los medios de comunicación más allá de informar, catalogan todo acto como violento e incluso las manifestaciones pacíficas se tachan de atentar contra la ciudadanía.

Las opiniones que vierten sobre asuntos políticos, permiten dar cuenta de su carácter poco objetivo ya que sentencian a las movilizaciones y grupos minoritarios y apelan a las fuerzas armadas como única forma de disipar las manifestaciones. Fomentan el descontento y la indiferencia social así como alientan a la población a tomar represalias en contra de los manifestantes. Permiten que la población, con información incompleta, se mantenga al margen y no participe, no alce la voz y sobre todo, tenga miedo de hacerlo. Los medios de comunicación excluyen a la voz de la población.

En el reciente caso de Ayotzinapa, diversos grupos de manifestantes se vieron víctimas de la infiltración del gobierno; tras acciones como la quema de la puerta de Palacio Nacional y las pintas a instituciones del gobierno, los medios se pronunciaban, indignados, por bienes materiales que al país no benefician, condenando a los grupos subversivos y estudiantiles, sin conocer el trasfondo político que implican tales acciones.

Las televisoras dominantes, se han convertido en los portavoces del Estado. Así vemos programas supuestamente objetivos en los que se expresan juicios de valor sobre cuestiones políticas que actúan directamente sobre el imaginario social y promueven opiniones generalizadas no racionalizadas. Y con ello se sentencia públicamente a grupos minoritarios, se pluraliza la indiferencia y desconfianza hacia las manifestaciones sociales, se promueven causas sociales que no benefician más que a grandes empresarios, se justifican las acciones gubernamentales en contra del pueblo mexicano y el desinterés hacia las comunidades indígenas, los problemas sindicales e incluso hacia los cambios estructurales.

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