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Primer coloquio de los ayudantes de investigación como espacio público en la UAM Xochimilco

Jueves 13 de agosto de 2015, por REDACCION

Primer coloquio de los ayudantes de investigación como espacio público en la UAM Xochimilco

Berenice Pedraza Minor

En el presente trabajo expongo el origen del coloquio como un espacio público forjado desde la necesidad imperante de conocer a nuestros colegas, sus trabajos de investigación, con el fin de realizar un intercambio de saberes y nutrir la convivencia. Este espacio público es una red social, donde nos reunimos personas con intereses en común para intercambiar puntos de vista dentro del marco de valores propios de nuestra institución, que hablan de la convivencia basada en la inclusión y la equidad rodeadas por la solidaridad. Se refiere a la diversidad de las ideas, a la existencia de muchas formas de pensar que es algo importante en todo trabajo universitario. El conocimiento basado en la sabiduría es un “desarrollo de la creatividad intelectual y emocional en un ambiente libre pero riguroso en lo académico; todo esto crea un encuentro que promete un lugar propicio para el aprendizaje y la investigación acorde con los planteamientos esenciales del campus Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana. La relevancia de este Primer Coloquio de ayudantes de la División de Ciencias Sociales y Humanidades es precisamente la apertura al diálogo, al pensamiento, a la diversidad de ideologías y posturas políticas frente a un mundo cambiante, así como a la discusión de nuestro papel ante los retos que nuestra Casa abierta al tiempo debe enfrentar en una “realidad que se encuentra a la vuelta de la esquina”. “Para el sistema modular la realidad no se define disciplinariamente debido a su complejidad, para ello plantea conocerla mediante objetos, que hemos de entender como partes de un espacio problematizado y socialmente definido. Estos objetos por su relación con la sociedad y la universidad, los entendemos como objetos de transformación, concebidos como relaciones entre el saber, las prácticas sociales y el objeto de esas prácticas en la realidad.” (Padilla, 1998: 42) En este caso tomaré como objeto de transformación este espacio para coloquiar o dialogar sobre nuestra capacidad de transformarlo y transformarnos en el acto de escuchar, pensar, reflexionar y debatir sobre lo enunciado por el “otro”. Ese “otro” que conozco a partir del diálogo, porque un diálogo significa que un mundo se reconoce en otro mundo. Cada actor tiene una interpretación de la realidad según sean los anteojos con que la observa. Toda explicación es dicha por alguien, y ese alguien es un ser humano con valores, ideologías e intereses. Su lectura está cargada de subjetividades y está animada por un propósito. Para algunos, objetivo significa ser riguroso, sin embargo no se puede ser objetivo si se ignoran las subjetividades. La clave es entender al “otro”, que no quiere decir darle la razón, quiere decir "ahora sé la clave con que él lee su realidad y la mía". Entender no quiere decir ceder. Explicar la realidad significa diferenciar explicaciones. En una sociedad de masas cultivar la pluralidad significa reaccionar a la homogenización de los seres humanos. La aceptación de la pluralidad de perspectivas posibles supone admitir al otro como imprevisible que predispone a escuchar su palabra y su acción como una oportunidad para descubrir algo nuevo que enriquezca en este espacio nuestro trabajo educativo. Nuestro modelo Xochimilco se expresa en las ideas de Paulo Freire y fue adaptado al contexto vivido hace cuarenta años, cuando nuestra “Casa abierta al tiempo” surgió bajo el ideal de romper con el sistema tradicional de educación bancaria: acumulativa, acrítica y reproductora del conocimiento hegemónico para promover que el alumno fuera el artífice de su propio conocimiento. Así mismo, nuestro modelo Xochimilco concibe el trabajo académico y profesional como fundamentalmente grupal. En el círculo de la cultura no se enseña, se aprende con reciprocidad de conciencias bajo el concepto freiriano de la horizontalidad, donde los participantes entran en una relación dialógica, se retroalimentan para formar vínculos profesionales y personales. Para Freire el diálogo es esencia de la educación como práctica de la libertad, es una exigencia existencial de los seres humanos, es un encuentro que solidariza la reflexión y la acción de los sujetos encauzados hacia el mundo que debe ser transformado y humanizado, no puede reducirse a un acto de depositar ideas de un sujeto a otro, ni convertirse tampoco en un simple cambio de ideas consumadas por sus permutantes. Los hombres no se hacen en el silencio sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión. Decirla no es privilegio de algunos, sino derecho de todos. La autosuficiencia es incompatible con el diálogo, éste se rompe si sus interlocutores o alguno de ellos pierde la humildad. Los hombres que carecen de humildad o aquellos que la pierden no pueden aproximarse al pueblo, a la sociedad, al “otro”. No pueden ser sus compañeros de pronunciación del mundo. ¿Cómo puedo dialogar, si veo la ignorancia siempre en el otro, nunca en mí? ¿Cómo puedo dialogar si me admito como un ser humano virtuoso frente a los otros, a quienes veo como objetos y no reconozco otros “yo”? En este coloquio como lugar de encuentro académico, no hay ignorantes absolutos ni sabios absolutos: hay seres humanos que en comunicación buscamos saber más, conocernos más para conformar nuestra identidad expresada en el sentimiento de pertenencia a la comunidad uamera xochimilca. El coloquio o el diálogo que es siempre comunicación, no impone, no manipula y no domestica. Quienes mediante el diálogo convivimos y compartimos nuestras inquietudes, expectativas y sentimientos comenzamos a tejer redes sociales basadas en la confianza y en la comunión que provoca la colaboración, la unión, la solidaridad y la organización. Este primer coloquio de los ayudantes de investigación es la consecuencia del trabajo en equipo, de la recuperación de la conciencia respecto a nuestro trabajo académico, de nuestro compromiso para incidir en nuestra sociedad, en nuestro ámbito personal y académico. Actualmente es necesario recuperar espacios para dialogar, reflexionar y actuar ante la problemática social, política y económica por la que atraviesa nuestro país. La negación de los políticos para dialogar con los maestros, con los padres de los normalistas de Ayotzinapa, con los padres de familia de la guardería ABC son hechos que nos demuestran la inexistencia de un sistema democrático. La clase política niega el diálogo con la sociedad al ejercer la manipulación, la división, la invasión cultural. Les niega el derecho a decir su palabra, a cuestionar y transformar el mundo para lograr su humanización. Es una de las razones por la que este espacio público se puede convertir en una red social que contrarreste el discurso hegemónico mediático. Que nuestra reflexión aquí se convierta en una acción que incida en la realidad, que nuestra palabra se nutra, se fortalezca y se solidarice en comunión, con nuestros compañeros, con los “otros”, a quienes desde hoy también llamaré compañeros. Bienvenidos a la comuna de ayudantes, en donde seguiremos forjando nuestra identidad como actores sociales comprometidos con la sociedad y con nuestra Casa abierta al tiempo.

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