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DECLARACIÓN DE AMOR INTERGALÁCTICA

Lunes 22 de enero de 2018, por Edgardo Mantra (Fecha de redacción anterior: 26 de marzo de 2016).

Todo comenzó con un poema en internet y ahora estoy aquí, escribiendo de un autor tan distante y revolviéndome entre letras que me consumen en aliteración.

Escriba cuando quiera / escriba cuando sienta / escriba cuando no tenga más remedio.

Le escribo con saludo eléctrico y toda la cosa a Jorge Alfonso, hasta el Uruguay, deseando una buena puntería para llegar a sus ojos lectores que me han permitido degustar su libro: DECLARACIÓN DE AMOR INTERGALÁCTICA. Aplaudiendo pomposamente a la magia de la comunicación virtual, la cual fue la causante de encontrar a tan fino poeta, que sin ton ni son se aventó a publicar con unos desconocidos dando justo al blanco de la sensibilidad de las palabras:

ante la duda, sea franco / francotirador.

Insisto, llegar a Jorge Alfonso, fue una suerte. La edad, las fronteras, la literatura y tantas cosas, en especial las posibilidades… nos alejan. ¿Qué decir de la suerte?:

Desconfiemos de la “suerte” (en mayúsculas) / desconfiemos de los que se controlan / los que nunca nunca se emborrachan / desconfiemos de ellos.

Y siendo las 3:38… Llegan los pensamientos de sangre y muerte. En el transcurso de la lectura del poemario, de verdad, surgen las ganas de trasladarse al “Almacén”, lo confieso. Y al calor de la verdad, me surtiría para aclarar mejor lo que desde hace algunos párrafos y citas, intento decir (confusión). Aquello que he querido aclarar es un reclamo y alago al poeta, por haberme ganado la idea de escribirle una “Carta a Bukowski” y usar las palabas correctas. Logrando tener el justo momento, el inicio nudo y concusión interna y externa, de autor a lector, de colega de letras a ese misterioso génesis de “hacernos suceder”, de hacernos sentir y revolver la empatía a la que aspira la lectura:

Con suerte y relegado, un día también pueda / hacer un poema sin ganas / que no hable de mujeres / ni de alcohol, ni de drogas (esto sí lo puedo hacer) / ni de ilustres descomposiciones.

Y que más decir, si ya todo lo ha dicho Jorge Alfonso, quizá, como previa conclusión y sentencia y ultimo reproche literario aquí, con voz bajita me confieso (ante esta nota, el libro y usted querido lector) que yo no me encuentro en la pasividad de las siguientes líneas:

Quieres un amor sin aristas, sin líneas filosas. / un amor bien pulido y con una capa extra de lustramuebles.

Y como en las anteriores reseñas, sea mejor busque el punto final para quedarme callado, no sin antes invitarle a que lea esta maravilla de libro, deseándole no pierda la fe de un buen gol literario con tiro de esquina, deseando no se pierda la esperanza de la sorpresa de encontrarse en un verso perfumado con cafeína, madrugada y… en espera, lo sé, lo sé, & vivo la descripción en espera de:

posibles hallazgos / la mujer decía cuac.

Y me reservo, para dar paso a la visita que llegará abriendo las puertas-páginas, entre la tinta que canta y se repita como un mantra:

Aquí estoy. Ni el más hermoso / ni el más inteligente de los hombres / sólo yo. El mejor.

Celebremos esta declaración y mucho mejor sabiendo que es intergaláctica y super mamalón que sea de amor. Y como final: ¡chan chan chan chan!: que Dios fulmine a todo aquel que se interponga en nuestro camino.

Ver en línea : DECLARACIÓN DE AMOR INTERGALÁCTICA

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Edgardo Mantra

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