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La palabra “imposible” en su diccionario no existe

Martes 23 de octubre de 2007, por Julio Cesar Barajas

La palabra “imposible” en su diccionario no existe…..

Por Pedro ontiveros.

Erik tiene 36 años, quedando completamente ciego a los 13 años. Sin embargo, la ceguera no fue un impedimento para llegar a ser uno de los atletas más exitosos del mundo.

Dentro de las actividades que practica podemos destacar: esquí, parapente, bicicleta y escalador, logrando llegar a la cima de las llamadas "7 cumbres más altas del mundo", entre ellas el "Everest", quién lo conquistó un día 25 de mayo del 2001, convirtiéndose ello en un hito histórico...."primer deportista ciego llega a la cima de Everest".

Erik no solo práctica deportes sino que también se ha dedicado a escribir, "Touch the Top of the World ("Tocando la cima del mundo"), su primer libro, fue traducido en cinco idiomas, vendiendo más de 200 mil copias. El arte de la escritura le quedó gustando, hoy se ha embarcado en su segundo libro "Climbing Blind" ("Escalando a Oscuras"). Su fama y reconocimiento han traspasado fronteras, además, que su historia sirve de ejemplo y motivación tanto para personas ciegas y videntes.

Entrevista a Erik.

Ha dedicado toda su vida a superar su limitación. Lo ha hecho con creces: esquía, salta en parapente, anda en bicicleta, escribe y es un destacado montañista que ha subido el Everest - el primer no vidente en lograrlo- y las principales cumbres de los siete continentes. La suya es una historia de esfuerzo y de una férrea convicción: nada es imposible.

“Cuando quedé ciego supe que no sería el mejor jugador de fútbol”, comenta sin ironía. Decidió entonces intentar con la equitación, el ciclismo y la navegación, hasta que, durante un programa recreacional para niños ciegos, descubrió que escalando podría irle bien. “Era delgado y bastante fuerte. Además no necesitaba ver la roca, sino sentirla. Era como escanear la montaña con mis manos, mi cuerpo y mis pies. Desde que había quedado ciego, fue la primera vez que vi un sentido hacia el futuro, porque si trabajaba duro podía ser bueno y escalar en un nivel alto”.

No se equivocó con su visión de futuro, porque a punta de esfuerzo y perseverancia desafió a los más escépticos y logró escalar las llamadas "siete cumbres del mundo", incluido el monte Everest, cuya cima conquistó el 25 de mayo de 2001. Así, ha estado en los Himalaya, los Alpes, los Andes, el Kilimanjaro, Canadá, la Antártica, Australia y Nueva Zelanda, siempre quebrándole la mano al destino y confiado en que llegará a las cimas más difíciles del planeta, aunque tenga que trabajar el triple que el resto de sus compañeros. ¿La cumbre que más le gusta? La que está justo detrás de su casa, en Golden, Colorado, porque una vez al año sube hasta allí con su mujer y su hija Emma, de cuatro años, para hacer un picnic familiar.

“La gente siempre trata de subir un cerro de la manera más difícil posible, por lo tanto buscan mucho más que la vista. Yo escalo porque me divierte averiguar cómo llegaré a la cima. Con respecto a la vista, yo percibo lo que pasa arriba a través de mis manos y oídos. Cuando estoy escalando, siento las rocas y el hielo en mis manos, el terreno bajo mis pies y la emoción en mi cuerpo que me genera el poder moverme por mi cuenta.”

Erik comenta que hay muchas cosas que la gente no puede hacer. “Por ejemplo, yo no puedo conducir un auto, pero un vidente tal vez no puede estudiar matemáticas. Yo acepto que no puedo hacer todo, pero para mí es muy motivador descubrir cómo llegar a la meta con lo que tengo. Y no me preocupa trabajar más duro que el resto para lograrlo. Sólo hago lo que debo hacer y punto. Me tocó más difícil que al resto; la vida es injusta, pero está bien mientras descubra cómo superar las dificultades.”

Cuando le preguntan si ha pensado alguna vez que ha llegado a su límite, el solo contesta que has estado cerca, cuando a cada paso piensa que se va a devolver, pero sigue avanzando, y al final solo se sorprende de no haber vuelto.

¿Como le hace Erik para enfrentar la incredulidad de la gente y no cansarse de esa actitud?

“Aprendí a apagar mis oídos. Los que no me conocen hacen un juicio sobre mí como ciego, en base a lo que ellos creen que es ser ciego. Pueden ser expertos en montañismo o en algún tipo especial de escalada, pero no son expertos en mí. Un gran montañista de Estados Unidos dijo que no había forma de que un ciego lograra subir el Everest, que sería muy frío, muy largo, lleno de obstáculos, pero lo hice. También han dicho que un no vidente no puede escalar rocas o liderar un grupo, y yo lo he hecho. Han dicho que un ciego no podría jamás subir el Aconcagua, porque es muy rocoso y no sabría dónde pisar, pero también lo hice. Es posible que tengan razón, pero también es muy probable que se equivoquen. Por eso, sólo escucho a la gente que me importa, que normalmente es mi familia y mi equipo. Ellos saben el terreno que me gusta y el que no; conocen mis talentos y saben qué tan lejos puedo llegar. A veces, la peor parte de escalar es superar tus propios miedos y las dudas sobre ti mismo. La gracia está en encontrar el equilibrio entre el miedo y la esperanza, sin dejar que las críticas cambien tu percepción de las cosas.”

Eric también practica otras actividades, corre, anda en bicicleta, esquía y practica parapente, que es un deporte que nació de los montañeros que querían bajar las cimas que habían ascendido, volando. “ En este deporte _ mis instructores me esperan al final y me dirigen con una radio si debo girar a la derecha o izquierda. Tengo una campanilla que cuelga debajo mío y si suena, sé que debo volver a subir. Para esquiar, otra persona va delante mío y me indica la dirección que debo seguir. Cuando no hay árboles que esquivar, me lanzo derecho hacia abajo.”

¿Intentas probar algo con todo lo que haces?

“No lo pondría así. Yo no intento probarme, sino que me da pánico no hacer nada con mi vida, no encontrar el potencial que tengo y el que tienen otros.”

¿Cuál el próximo desafío de Erik Weihenmayer a vencer?

“Lograr que otros ciegos descubran su potencial”

Fuente: Fragmentos de entrevista publicada EL MERCURIO. Revista En Viaje.

20 de Octubre del 2007

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