Portada del sitio > Artes > Letras > ¿Quieres escuchar una historia?

¿Quieres escuchar una historia?

Jueves 8 de noviembre de 2007, por kobra

Por Cea F. S.

¿Quieres escuchar una historia?... entonces acércate a mi regazo, por que la que a continuación te contaré es real mente íntima, sólo con la vibración cálida y cómplice que un susurro puede proporcionar podrás apreciar la siguiente anécdota; en el momento en que la última tonada quebradiza roce la piel de tu lóbulo y se desvanezca en las raíces de tu cabello, cual si fuere un cepillo que amablemente acaricia la tersura de su fin último, en ese momento tú formarás parte de la empresa que esta a punto de comenzar. Solo pretendo compartir contigo lo que sucedió antes y en los exteriores del Yael.

Gareth es la proyección de un hombre como cualquier otro que se rehusó en creer la realidad de su presente, escapó a un lugar y tiempo indeterminado en el que sólo el se podía encontrar, con no mas herramientas que sus deseos e idealizaciones, sin embargo nuestro personaje se dará cuenta que este pequeño mundo al cual llama Texcatl es sólo una salida de la realidad, a la que tarde o temprano tendrá que regresar. De apariencia indefinida mas la que el viento decide darle, Gareth asemejaría –en el mundo lúcido- a un hombre cabizbajo, de paso lento y aburrido, sin gracia alguna mas que la provocada intrigosamente por terceros, que con el afán de llenar sus carencias o proyectar sus inseguridades lo utilizan como tiro al blanco, con antipatía sino desagradable si poco amena, como fruto pequeño y en vías de descomposición, marchito, quebradizo, frágil y áspero, de sombra que cubre parcialmente su rostro, con ojos que cuando permiten verse a simple vista son sólo orificios hundidos y vacíos que claman por ser apagados como acto de misericordia, con nariz imperceptible sino es que nula, las características de su boca que de igual forma es casi imperceptible pueden describirse tal laceración mal suturada e infectada, seca, a la que poco le falta por rasgar la carne con la sutura y drenar toda la pus acumulada. Gareth deambula por el Texcatl, un cuarto sencillo de apariencia minimalista, en el que puede crear lo que le venga en gana con sólo desprenderse de las extensiones infinitas de su ser; esta negación de la realidad esta apunto de cambiar, por que para que exista algo repulsivo tiene existir necesariamente algo placentero.

Al tomar conciencia dentro de su propia inconciencia en un momento tal, nuestro personaje comienza a maquinar alguna triquiñuela determinada por los estímulos fisiológicos o pensamientos significativos que trae consigo del mundo lúcido, es así como Gareth de manera patética o ejemplar –tu lo decidirás- ve realizadas las dichas que en algún momento le fueron negadas; ha creado desde maravillosos paisajes que sólo en mente del mas ávido diseñador tendrían cabida, hasta una simple combinación de esferas que no abarcan mas que la palma de su mano; en este caso ha decidido simplemente alfombrar su espacio con el verde vivaz que el pasto matizado por el rocío de la mañana puede ofrecer, después decide recostarse y disfrutar de las texturas y olores –mezcla un tanto extraña, reacuérdese que Texcatl sigue igual, lo único que cambió fue la base de sus fantasías…

Inconcebible es lo que esta sintiendo, no sabe como reaccionar, no sabe que hacer, ha estado tan confiado de si mismo que en estos momentos lo paradójico es que se siente impotente; en un acto de inercia da un brinco y voltea a sus espaldas, sólo para darse cuenta de lo imposible, fue envuelto por una percepción que no comprendía o mas bien trataba de comprender –en Texcatl todo lo que el deseaba era posible, Texcatl era el reflejo de sus deseos-, un mundo en el que realmente nada era real, lo irreal tomo sentido o al menos le dio sentido a su existencia.

El color que llenaba a aquella figura era como un pardo cacao, favorecido generosamente por la luz del escenario, de sentir suave a simple vista –pensaba Gareth- , con una caída tan delicada y nítida que comprendía lo que al parecer era la punta de aquella arquitectura, que de forma hipnotizante envolvía la visión, gracias al suave y armónico contonear de los delgados hilos negros que al pasar el efecto del viento se unían unos con otros y daban paso a aquella hermosa vertiente, que sumada con las contorciones de aquel obelisco hacían que Gareth deseara escalarlo una y otra vez hasta llegar al mismo cielo que encaminaba aquel marco. Al aceptar lo que estaba sucediendo Gareth se dio cuenta que al fin y acabó aquello era una idealización de su ser –un altar a su ego, pues finalmente la perfección descrita era producto de él.

El epílogo de esta situación es simplemente el inicio de un fin nunca previsto. El sueño es simplemente la continuación de la vida lúcida de un hombre que hizo una proyección en Gareth…

-Tengo miedo y frió, creo que estoy a punto de caer, no se que pasa, ¡¿quién soy, dónde estoy, ayúdame, quién eres??!!- Gareth simplemente se acercó con sigilo para prestar ayuda aunque sin saber lo que estaba haciendo, fue como un impulso; en un mínimo instante tenia en brazos a aquella mujer, podía sentir el tintinear del cuerpo y la vibración acelerada de los latidos de su corazón, a pesar de esto percibía el suave calor que brotaba de su piel; por vez primera no podía tolerar la incompetencia, delicadeza y cautela con que tenía que manejar aquella situación, tal figura que sostenía en brazos le provocaba cierto nerviosismo, se sentía inseguro e incluso en el mismo se apreciaría el cabildeo de su cuerpo si lo tuviera estructurado. Una mezcla pasional de sentimientos eufóricos fue lo que experimento en el momento de apreciar aquel cuerpo en letargo que había caído producto de la desesperación; se daba cuenta que nada de lo creado por el en la suma de los ayeres eternos era tan perfecto y maravilloso, aunque sentía que también era manipulador aún en el estado inerte en el que se encontraba, se preguntaba “el ¿por que?” inconscientemente habría creado a aquella ser, se preguntaba si realmente necesitaba de compañía en aquel mundo en el que supuestamente el escapaba de su profunda soledad, ¿era el reflejo de una actividad lúcida reprimida? El momento seguía y Gareth no podía evitar el observar con arrebato esa idealización, la mujer más hermosa y única que se había permitido expresar en Texcatl, las curvas de su cuerpo se unían en perfecta armonía, comenzando por lo pequeños dedos de los pies en amalgama perfecta con la continuidad de sus largas piernas, que de forma sincronizada se unían dando paso por un lado a aquella hendidura de humedad cálida y suave, de pliegues continuos que provocaban placer directamente proporcional al momento de profundizar –allí donde una y otra vez se han escrito tabúes y prejuicios que limitan el fin último de la naturaleza humana- y por otro lado a un par de cúpulas regordetas que como si fuera acto de coreografía se turnan para amoldarse al paso, en esta última parte entra un plano irregular de proporciones simétricas en el que puede apreciarse cada uno de los espasmos propiciados por el placer, mientras en el lado posterior un pequeño surco en el que justo a la mitad se encurta el estigma del que alguna vez fue un lazo de vida, seguido de este espacio dos montecillos redondos y suaves que a la par se contonean alegremente con el movimiento, adornados cada uno cual cereza en martini por un botoncillo coqueto que hace las veces de frenillo al momento del tacto, a los lados dos larguiruchos brazos que rematan en delicados tallos que bien puede proporcionar confort y seducción, de la misma forma el regazo comprendido en parte por el cuello tan delicado y erógeno como la parte mas íntima de tu ser, cabe hacer mención de la pulcritud de la cabellera negra que hace las veces de compañía al par de tetillas.

La percepción del tiempo nunca será tan importante en este relato, en cambio lo transcurrido en la apreciación realizada por Gareth le sirvió para recordar que aquel ente en algún momento de la vida lúcida era su idealización perfecta, en algún lugar y momento de la realidad Gareth se enamoró y ahora podía tener aquel amor en su propio universo, y de la misma forma nunca supo cuando comenzó, simplemente se dio cuenta que aquella percepción ya estaba clavada en lo más profundo de su ser sin poder explicarla; las cosas nunca suelen desaparecer sólo toma otro camino para llegar a su fin –pensó Gareth…

…¿Por que a pesar de lo inconsistente puedo sentir tu presencia como la más perfecta de las formas? –ésta y un sin fin de preguntas fueron las que Nut presentaba a Gareth desde hace algún tiempo. Aquella fémina había despertado con la misma angustia que le precedió a su sueño, sólo que en esta ocasión sus inseguridades eran calmadas inmediatamente por su anfitrión; ¡Nut!, es la primer palabra que articuló con certidumbre cuando Gareth le preguntó que deseaba, ninguno de los dos sabía que significaba o a que se refería, simplemente dieron por sentado que así se identificaba aquella pequeña, como la llamaría Gareth por el resto de su fantasía…

No es menester de este escrito describir lo que sucedió en el transcurso de los ayeres eternos en la vida de Gareth y Nut, simplemente he compartido contigo la premisa de lo que sucedió y que dará pauta a la intimidad del Yael.

Un rugido ensordecedor que manaba del Yael logró perturbar la tranquilidad del ya olvidado y triste Texcatl como si fuese una psicofonia–que se convirtió en algunos tiempos en sólo una simple arquitectura bizarra que no podía mas que desprender temor y repulsión, como el más oscuro y sombrío calabozo, donde hasta el hombre más cuerdo y mejor aún el más apegado a Dios perdería la razón, ahora sólo era un espacio inmenso adornado de cualquier putrefacción habida y por haber, con rastros de lo que alguna vez existió, la más perfecta de las naturalezas, Gareth y Nut abandonaron este lugar para disfrutar de su historia en los interiores del palacio Yael-, uno de los magníficos cristales que componía los muros completos del palacio comenzó a agrietarse acompañado con el crujir de cada línea que anunciaba lo inevitable, como trompeta de un ángel anunciando por un lado la llegada del juicio final y por otro la caída de los tiempos del hombre; a pesar de lo esperado el cristal permaneció en pie, en cambio, del sendero dejado por las grietas comenzó a fluir sangre, tan cálida esta última que podía apreciarse y sentirse el bao que emanaba de ella. Al pie de los orígenes del Yael cae lentamente una hoja –similar a la que en estos momentos tienes en tus manos- al toparse con un charquillo de sangre comienza a tornase su color mientras que este se apodera de ella…

…Gareth construyó con sus propias manos un palacio para Nut, rodeado por un rió que se originaba de sus las lágrimas, amenizado por el frondoso verde de los pastizales creados por la esperanza, iluminó su día como un sol que la presencia de Nut alimentaba, con la luna como testigo y guardián que protegía su mundo onírico, con el corazón como aposento cubierto del satín embellecido por la figura de su presencia, esperando su descanso para reposar en su regazo y finalmente como una sábana cubrir el encanto.

No importa cuanto duermas y que tan lúcido seas, puedes entrar en un laberinto sin salida que tu mismo construirás, el huracán de momentos imaginarios tiene su calma en el ojo de afectos reales, puedes creer que no es real, pero al final sentirás la angustia o el miedo que el estigma de lo verdadero impone a tu felicidad. En la siguiente parte del presente relato te contaré lo que sucedió en los interiores del Yael; piensa lo siguiente, ¿cómo es que de algo tan subjetivo e inexistente a simple vista se puede generar un sin fin de situaciones que quieras o no son tan reales y dolorosas que realmente preferirías estar dormido y poder despertar?

Un palacio fue creado en las inmediaciones de los muros del Texcatl, el mismo paraíso que hasta Dios envidiaría, tal escenario, los jardines enteros del palacio y la infinidad de paisajes que rodeaban la magnífica estructura guardaban un sin fin de magníficos e indescriptibles entes, el Texcatl fue preñado de un mundo alterno que solo serviría para la negación de su propio fin, como si fuera ponzoña o cáncer, carcomió poco a poco las esencias de tal habitación; las heridas del alma sangran con el movimiento más sensible, deja fluir los sentimientos más profundos que manchan el interior y la misma ilusión. Gareth se dará cuenta que aquello que lo motiva también lo puede desdeñar.

El momento seguía y la cuarta dimensión parecía congelada por las situaciones que Gareth controlaba, había mas dulzura que la que nuestro personaje experimentó alguna vez, se dio cuenta que aquella mujer disfrutaba de su compañía, de sus sueños, anécdotas e ilusiones, el saber esto lo retroalimentaba, el tiempo parecería monótono, sin sentido y vulgar, pero para los dos era de magia tan sublime que incluso la mas deseada de las divinidades añoraría. Gareth y Nut caminaban por un sin fin de senderos, esta imagen asemejaría a un ángel guardián guiando a su consuelo por los caminos correctos, ella desnuda y dejando a la vista la inocencia de los seres humanos, él como espectro casi amorfo enmarcado por el viento.

- Entonces tu creas y destruyes lo que deseas- comentaba Nut -. Entiendo que soy producto de alguno de tus deseos, ¿acaso soy sólo uno mas de los adornos de la habitación?, ¿Será que en el momento que te artes de mi simplemente desapareceré? -Gareth podía darse cuenta de la angustia e inseguridad que despertaban los comentarios de Nut.
- ¡¡No!!, nunca pienses eso pequeña- se defendió Gareth-. Llegado el momento tú estarás conmigo hasta el final.
- Lo dices con mucha seguridad, pero yo que no tengo nada como puedo estar segura de algo, si precisamente en este lugar no hay nada seguro- repuso Nut.

Gareth se daba cuenta que no sólo ese amor platónico entró a Texcatl, sino también las inseguridades y lo que esto desencadenaría característico del mundo lucido del que huía, no lo entendía y no quería entenderlo más.

- Puedes tener lo que desees, recuerda que este es mi mundo- se jactaba Gareth con prenunció y seguridad mientras movía los brazos cual director de orquesta.
- lo se- repuso Nut, -pero como saberlo con certeza si es la primera vez que te veo fanfarronear, puedes concebir el mismísimo infierno junto con el paraíso, o crear inimaginables bestias y exquisitos entes, pero ¿cómo puedes articular la seguridad de algo que ni tu mismo sabes como surgió?
- desde que estas aquí me he manejado con sinceridad y puedo decirte que no lo se- respondió Gareth-, lo que si puedo asegurarte es que haré todo lo posible, quieres un lugar propio para sentirte mas segura, un lugar en el que tu seas lo que yo soy para el Texcatl? De ser así lo tendrás.
- no- comento Nut con calma-, quiero tu compañía, quiero la sensación que generas en mi cuando compartes hasta la mas pequeña e insignificante de las ocasiones del mundo lúcido, estas son el reflejo del Texcatl, necesito algo que de cierta forma tu completas.

Lo que Nut había dicho lo dijo con tanta naturalidad que ni ella misma se dio cuenta, fue como un impulso que simplemente le salto cuando entendió que un lugar para ella sería un lugar lejos de Gareth, y con una sonrisa termino aquel argumento. Gareth no podía creer lo que sintió en aquel momento, era algo que se le hacia familiar, pero que no podía expresar, era distinto a lo que creía recordar, aquello fue un parte-aguas en la caída de su pequeño mundo. El deseaba escucharlo.

- no puedo mentirte, y me es difícil expresarlo pero creo que con las palabras adecuadas podrías descubrir lo que deseas- repuso Gareth a Nut.

Dicho esto Gareth comenzó a maquinar un plan que le siguió de tal acto que Nut callo asombrada. Como niebla a distancia Nut presenció como lo que era el cuerpo de Gareth comenzó a expandirse sin perder forma, las piernas, los brazos, la cabellera y el torso se desvanecían y alejaban por causa del viento. Poco a poco aquellas extensiones infinitas comenzaron a acumularse en el centro de aquella habitación, dando forma a lo que parecía una estructura difuminada que mas que frenarse por los muros de la habitación hacia que estos se extendieran, y así, aquella ingeniería tomaba forma poco a poco.

- ese será nuestro espacio, tan infinito como lo quieras hacer, donde sólo tu voluntad será, no puedo hacer mas qu… -¡¡Yael!!- dijo Nut con asombro interrumpiendo a Gareth.
- así lo llamaremos, será el Yael en el que tu y yo comenzaremos hasta nuestro eterno final-.

El Yael era de proporciones gigantescas e indescriptibles, era un valle entero dentro de Texcatl, rodeado por tres montañas integradas a el, de forma esférica pero hueca, mas bien como luna menguante que en la superficie aguardaba un rió, los espacios o habitaciones se componían de algunos edificios que asemejaban estalactitas en la parte superior de la luna, de combinación rocosa proveniente de la triada rocosa que la enmarcaban, para rematar con una superficie cristalina, ya en el fondo de tal imagen se distinguían los muros lejanos de la habitación, el resto del valle Texcatl se inclinaba sumiso ante tal perturbación.

- le he dado lo que deseaba y creo que eso le hará feliz, pero creo que algo ha cambiado- pensaba Gareth mientras Nut corría al encuentro de tan magnífica propiedad.

La euforia de Nut contaminaban a Gareth, verla tan alegre y rebosante de energía hacia que sus dudas fueran disipadas sobre si lo que había hecho estaba bien, corrían y saltaban, nada podía ser mejor, y por fin el plus que desbordaría aquel festejo se descubrió, Nut se dio cuenta que podía manipular todo a su alrededor, fuentes de fuego, nieve de mil colores, borbotones de agua en cualquier dirección, aves fantásticas de múltiples formas y consistencias, naturaleza viva que podía modificarse al gusto. Todo ello acompañaba a aquel par de sujetos que se dejaba llevar por la pasión. El encanto de Nut callo en la presencia de Gareth, tal pluma o pétalo delicado en un charquillo de agua, suave y lentamente, a lo que Gareth no hizo mas que tomarla y rodearla con sus brazos; una laguna de tiempo permaneció, ninguno de los dos sabia que responder, los dos respondían a algo sin saber que, y con el brincotear de tales formas creadas por Nut como cómplices se dejaron llevar… Gareth envolvió el cuerpo desnudo de Nut como telón que descansa sobre el escenario, los dos podían sentir el calor tan embriagador que se desprendía de cada uno, Nut dejaba sentir sus formas en Gareth mientras este acariciaba las tersuras traseras de Nut, en un acto que jamás los dos habían experimentado comenzaron a acariciar sus cuerpos con los labios, Gareth no podía articular movimiento alguno mas que dejarse llevar por el placer que Nut le ofrecía al acariciar su pecho, haciendo posteriormente lo propio con las mejillas, cuello y hombros de Nut, lentamente Gareth fue descubriendo el resto de placer que podía proporcionarle a Nut mientras que sus manos hacían lo necesario en los músculos de su espalda, cintura y más. Así Gareth experimentó cada parte que Nut gustosamente proporcionaba de su cuerpo, literalmente flotaron mientras se enredaban uno al otro, la tersura de sus piernas y suavidad de sus nalgas impulsaban a Gareth sin saber por que, mientras sus labios disfrutaban la tierna sensación que el abdomen y las tetas en conjunto con sus suaves brazos, hombros y cuello, lentamente Gareth la tomó por la espalda mientras ella en un espasmo de placer pandeaba el torso hacia atrás de manera que los dos podían unir sus mejillas. A pesar de lo inconsistente de Gareth Nut podía sentir fielmente el torso de este en su espalda, sus piernas firmes junto a las suyas, después de esto Gareth le rodea la cintura con extrema delicadeza, mientras que Nut acaricia los brazos que le provocan tal seguridad y confort... Una ligera humedad en el cuerpo de Nut se reflejaba, mientras tanto la euforia de aquella escena se desvanecía. Gareth recostó en su regazo a Nut mientras esta recargaba su cabeza sobre sus hombros, los dos admiraban la tranquilidad de aquel paisaje que comprendía los interiores y periferias del Yael. Finalmente y como una laceración que lo lastima en lo más profundo Gareth recordó que aquella sensación y momento ya los había experimentado, y peor aún se repetirían en momento y forma distinta.

- Ya terminó- le susurro Gareth a Nut mientras la abrazaba-. Le daremos paso a alguien más que probablemente sepa aprovechar las fantasías y percepciones que los seres humanos no entienden.

Gareth levanta una hoja de la palma de su mano en la que comienzan a aparecer caracteres…

- ¿Quieres escuchar una historia?- pregunto aquel hombre a la mujer, mientras esta con un gesto de ternura y delicadeza asentía sonriendo-, entonces quédate así, por que la que continuación te contaré es tan triste y confidencial que nada puede escapar a tus oídos, es una leyenda que leí en el mundo real, la llamo, La felonía de Diederland, el lugar en que se desarrolla es el extremo norte del mundo…-

Las tristezas y fantasías de aquella leyenda no podían quedar empotradas en mejor momento que aquel, conforme se desarrollaba la Felonía, Gareth y Nut experimentaban un sin fin de afectos que en estos momentos no describiré, probablemente tu sepas a lo que me refiero y ya lo hayas experimentado, y de no ser así, algún día lo harás, cuando ese momento llegue solo puedo esperar que lo disfrutes y expreses o simplemente mires hacia atrás. Los dos eran testigos de aquel holocausto en los interiores del Texcatl y exteriores del Yael, mientras tanto su imaginación les jugaba bromas en la mente, producto de lo que los dos creaban al escuchar tal leyenda.

Y así, con el transcurrir de aquella leyenda y una hoja a la suerte del viento, termino aquel momento que jamás se repetirá.

El sueño, una demencia corta,

y la demencia, un sueño largo.

Schopenhauer

Comentar este artículo