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Sandra Becerril (A través del visor)

Martes 13 de noviembre de 2007, por Andrès Fabiàn Valdès

A través del visor

El primero de Mayo del año 2000, mientras una camioneta ardía en el Zócalo, los periodistas luchaban por sacar la mejor toma y Zedillo hablaba durante el acto conmemorativo del Día del Trabajo, encontré un niño perdido. Así nada más, tirado en el suelo, llorando, solo. En medio de piernas de adultos que, entre la confusión, ni siquiera lo habían visto. Por supuesto, las tomas se hicieron, la gente desde sus casas aplaudió o rechifló, según fue el caso y después de una trifulca que duró horas, cada quien se fue por su camino.

Me gusta apuntar mi cámara a mundos aparteS. A los marginados. Para mí, la fotografía no es sólo pintar con luz. Es tener la hermosa oportunidad de que los otros vean a través de tu mirada un pasado que registraste a través de tu cámara. Las imágenes no tienen un tiempo. El presente existe en los ojos de quien las observa. La cámara, es un testigo irrefutable, es por eso que muchas de las imágenes que nos presentan, resultan duras, tristes, acusadoras.

Viendo al hombre a través del visor, he aprendido que el ser humano grita para ser escuchado en todas partes del mundo. El reportaje gráfico independiente, busca desde algunos años nuevos caminos de expresión formal, que sin dejar de ser comprometidos se alejen del panfleto. Las generaciones más jóvenes, ensayan enfoques nuevos, ángulos imprevistos; la ridiculez o lo grotesco captado al vuelo, con humor, en la expresión de los gobernantes, los efectos de la vida urbana en los rostros y ademanes de la gente. Incluso viajan no para ver las playas ni para ser testigos de viejos monumentos. Su cámara se registra las discrepancias, a lo que duele o implica una ironía. Mientras redacto esto, recuerdo lo emocionante que es salir a las calles con tu cámara colgada del cuello, la mochila llena de filtros, rollos y flash, y tratar de captar el momento exacto y en una fotografía resumir toda una historia. Se trata ciertamente de eso: de atrapar el instarte, de inventarlo. De registrar lo que la cámara ve. No es fácil enfrentarse a la realidad peleando por una buena imagen frente a las restricciones que la sociedad ofrece. Corriendo por la ciudad tratando de ser la primera en llegar al principio de la marcha, cambiando el lente, calculando la velocidad y apertura, y tomar la foto sin dejar de correr y sudar. O por el contrario, caminar en lugares tranquilos, observar los contrastes, a lo que vale la pena compartir con la gente, como la foto que tomé en Chalco: La gente pinta en la pared “Respeto a los derechos indígenas”, mientras abajo del letrero se ve suciedad enmarcada por un charco de lodo y basura.

No me gustó tomar la parte “bonita” del país, me fascina sentir la adrenalina en medio de una marcha, un paro, con políticos. He tratado de expresarme y mis ideas van plasmadas en mis fotografías, la euforia que se siente en algunas, es la misma emoción que yo siento al estar en el momento que se desarrolla un acontecimiento, o simplemente algo que llama mi atención. La fotografía le da la oportunidad a la gente de estar donde jamás imaginaron: en medio de una guerra, en un lugar paradisíaco, conviviendo con chamanes, en una construcción antigua, en otro país. Nos lleva a donde queramos estar. Basta con saber mirar cuando vemos una imagen.

Es apasionante registrar los sucesos, salir buscando una noticia y después, de entre el informe de la tarea de tomas, escoger una, entre todas y decir con orgullo: esta es la que tiene algo especial, la que cumple en serio la misión de frenar esa fracción de vida. Al final, me doy cuenta que valió la pena el haber corrido, peleado, algunas veces, sacrificando parte de mi equipo y de mi propia seguridad. Después todo esto ya no importa, al contrario, me dan más ganas de salir y encontrarme con nuevas cosas, porque esta especialidad tiene tanto que ofrecerme que no podría (ni debo) desperdiciar cada minuto, pues en esa fracción podría toparme con algo a lo que no pueda resistirme; nunca se sabe a ciencia cierta, que es lo que podría suceder, por eso me gusta el fotoperiodismo, porque hay tantos sucesos diarios, siempre existen lugares y gente que yo no conozco, reacciones y miradas, un mundo vasto de expresiones que me gustaría captar. Yo sé que hay cientos de fotógrafos que se dedican al reportaje, y también sé que muchos de ellos son bastante buenos, pero la mayoría son hombres, las mujeres sólo pertenecemos a un pequeño porcentaje. Es una lástima porque hay mucho potencial. Yo he conocido mujeres que no se quieren dedicar a la industria periodística por miedo a los asaltos, daños a las cámaras, o a ellas mismas. Creo que si se tiene la capacidad para sacar una buena fotografía, también hay que entender que no todo es actuado, las reacciones de la gente son tan imprevisibles como lo que puede suceder al minuto siguiente. Por eso se necesita voluntad de hierro al enfrentarse a lo desconocido a través del visor.

Recuerdo una vez que me tocó correr detrás de una marcha que iba desde el monumento de la Reforma, hasta la plancha de la constitución. No sé cómo pasó, pero de repente, ya estaba yo al frente de la marcha, corriendo para salvarme de los trancazos y un poste fue mi salvación. Frente a mi, desfilaron cientos y cientos de hombres sin playeras, gritando algo respecto a la Comisión Federal de Electricidad. Uno me vio y me gritó algo. Los demás le siguieron en un coro de chiflidos y mamacitas mientras yo, con mi brazo derecho cansado de sostener mi cuerpo del poste, y el izquierdo tratando de no soltar la cámara enfocando la escena y dando click.

Hace seis años de aquello y entonces, me enfoqué a imágenes de mujeres, desde niñas hasta ancianas, en diferentes aspectos de la vida. Hay imágenes crueles e imágenes tiernas, pero absolutamente todas son valiosas mujeres que tienen el derecho a trabajar, a superarse y a vivir como mejor les plazca; un pequeñísimo homenaje al ser que ya no sólo se dedica a dar la vida, sino también a formar parte de ella.

Una mezcla de risa y nostalgia se apodera de mí, ahora que soy madre, cuando recuerdo a la gente que me decía que sería imposible seguir con una carrera de este tipo teniendo un bebé. Ahora estoy triplemente ocupada, es cierto. Entre publicaciones, fotografía e hijo, es mucho más difícil, pero no imposible. El hecho de saber que algún día este bebé que cargo en brazos, verá las imágenes que acompañan este artículo, que su madre registró parte de la historia, con luz y que quizá me vea con ojos extraños como cuando le cuento a la gente que me perdí una madrugada en las calles del centro de la ciudad en medio de la marcha del CGH, que conocí a Juan Pablo II en el Vaticano, que me tropecé enfrente de Vicente Fox cuando presentaba su gabinete social, y la marginación que sufrí mientras trabajaba en cierto periódico, es un aliciente más para continuar. Todo se ve de forma diferente desde la perspectiva de una madre. Y puedo decir, que ahora entiendo a la mía, cuando me despedía en las mañanas con rostro de preocupación y alguna vez le tocó recibirme con golpes en el rostro y cámara rota, pero eso sí, feliz.

Desde hace algunos años, la literatura se ha convertido en mi vida, y gracias a las experiencias que adquirí en el fotoperiodismo, el punto de vista de mis letras, ha cambiado, evolucionó y tengo la enorme oportunidad de compartirlas con la gente. Así como soy en cada letra, lo soy en cada imagen. Ciertamente han variado las técnicas y los temas para el foto reportaje, pero el objetivo sigue siendo el mismo: informar a través de imágenes los sucesos que valen la pena registrarse en la historia. El fotoperiodismo registra e inspira, tiene a la vez la fuerza de la denuncia y de la documentación. Las buenas fotografías, no requieren explicaciones, se definen por sì mismas. Por eso una fotografía vale más que diez mil palabras, pero también, una sola imagen puede valer diez mil imágenes.

http://www.shamra.com.mx/

3 Mensajes del foro

  • > > Sandra Becerril (A través del visor) 22 de noviembre de 2007 23:05, por Oso Nocturno

    Ahhh me gustó mucho!! Siempre me ha gustado mucho la fotografía y los textos de Sandra... por qué no hacen ahora uno de sus textos? Seguro estaría interesante...
    saludos

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  • > > Sandra Becerril (A través del visor) 14 de diciembre de 2007 15:20, por Hilda

    Muy interesante . Acabo de recibir creo que por primera vez y no se porque la revista y me gusta mucho. Me gusta mucho la fotografía, estoy muy lejos de dominar o siquiera acercarme a ella como una forma de arte o como un documento histórico transcendente, pero igual cuento la historia chica de la familia y los amigos. Lo que más me entretiene sin embargo es fotografiar flores. Creo tener más de 100 tomas de rosas de una única planta que vigilo desde el capullo hasta la dispersión de los pétalos ya viejos.

    Gracias por enviarme la revista.

    Hilda

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  • Sandra Becerril (A través del visor) 10 de febrero de 2011 09:33, por Olga

    Padres los comentarios de Sandra acerca de su trabajo ¿es escritora también? ¿Dónde podemos ver más?
    Saludos y felicidades por la revista!
    Olga

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