La historia de Alejandrina

Domingo 2 de diciembre de 2007, por La Pirinola

Por Rosa Chávez Cárdenas - Guadalajara, Jalisco.

La historia de Alejandrina,31 años. El domingo hacía ejercicio por la via recreativa de Zapopan cuando me encontré con una joven que caminaba con dificultad. Continué mi camino pensando que padecía de parálisis cerebral. Al dar la vuelta de regreso, por mi sensibilidad hacia las personas que padecen discapacidad, sentí una necesidad de hablar con ella. Inicié la conversación y me compartió su historia. Hace 10 años salía de la universidad cuando de pronto, al cruzar la calle, un carro se pasó el semáforo y la embistió 25 metros. La recogió la ambulancia y permaneció tres meses en estado de coma. No recuerda detalles del accidente. Sonriente se toca la cabeza para verificar la placa que le colocaron dentro del cráneo y los tornillos que tiene en su rodilla. Presenta una cicatriz en su cuello producto de la traqueotomía que le practicaron. "Se que Dios me quiere mucho, después de todo lo que he pasado sigo viva" respondió. ¿Que aprendiste del accidente? le pregunté. Muchas cosas me respondió, "aprendí de los errores, antes era desobediente, hacía lo que yo quería, era contestona, ahora aprecio lo que mi mama hace por mi, no se como le haría sin ella". Los tratamientos para su rehabilitación han sido costosos, no hablaba, no caminaba, ocho años fueron de luchas legales para que el culpable pagara los gastos. Tiene una hija de un año, producto de abuso sexual de un amigo, que un día llego alcoholizado a su casa. Yoloth Quetzalizthli Alondra (corazón tan deseado como una esmeralda en Náhuatl) es su razón de vivir. Recuerda que todo el embarazo estuvo preocupada por como nacería la niña, cuando la tuvo en sus brazos me comentó que la revisó por todos lados incluso de su cabeza para ver si no había heredado la placa de su madre, sonríe de la ocurrencia. ¿Cuál es tu deseo en la vida? le pregunté. "Sacar adelante a mi hija, ser un ejemplo para ella, valerme por mi misma, tener un buen trabajo". Se va a quedar con las ganas de ser abogada ya que otra de las consecuencias del accidente fue que se le borró de la memoria lo que aprendió en la universidad, incluso tiene dificultades con la memoria de corto plazo. No fue todo, hace un año a su papá, abogado, le hicieron cirugía de cataratas y también quedó ciego. Su hija es su mayor motivación y la forma en que ella le encontró sentido a los eventos traumáticos de su vida.

Entrevistó Rosa Chavez Cárdenas Psicóloga y Homeópata, autora del libro. Discapacidad...encontrarle sentido al dolor tel 33 36318312. Consultorio Tenochtitlan 361 Guadalajara, Jal.

Comentar este artículo