Niños

Viernes 28 de diciembre de 2007, por Andrès Fabiàn Valdès

Sabés que soy honesto y tonto

al responderte.

Te busqué en el alma y en la piel,

en el espíritu del fuego empecinado

y en las substancias de la tierra temperante.

De pronto nos cruzamos una noche;

vos regresabas de la alegría

y a mí me llevaba la angustia.

Nuestras miradas se mojaron en los ojos del otro

como niños curiosos saltando en un charco,

pero la lluvia caía precipitadamente

y los niños tuvieron que regresar a sus hogares.

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