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Mi-universo pasional (Cristian Moses)

Jueves 24 de abril de 2008, por Andrès Fabiàn Valdès

Mi-universo pasional

Estos pensamientos materializados, forman parte de mi-universo pasional. Todos ellos, embalsamados para que puedan conocer parte de esa simbiosis infinita entre química y energía alojada en mi latencia.

No tengo ningún spich preparado para hablar sobre comercializar el arte o sobre increíbles técnicas secretas o métodos científicos que permiten que cualquier improvisado sea un Da Vinci, simplemente, y desde mi discípula visión, y eternamente aprendiz, puedo decir que el arte se basa en dos puntos fundamentales: la libertad de pensamiento creativo y una observación constante del TODO.

Comenzaremos a aprender de nosotros mismos, sólo si manejamos estos conceptos sin condicionamientos externos y nos liberamos de referentes y de matemáticas culturales.

Aquellas imágenes que profanan mi entendimiento, abusan plácidamente del enfoque de mi cordura.

Los anélidos siempre captaron mi atención, seres simples, organizados, carnosos; sus geometrías flácidas y languidecentes. También fascinaron mi infancia aquellos coleópteros sacrosaprófagos que maduraron mi imaginación hasta que tristemente el conocimiento tapizó mi fantasía y sobrevinieron años de opacidad irrelevante. Recuerdo una infancia ávida de investigación entre vegetaciones densas, colmadas de pequeñas criaturas, un mundo de biodiversidad interminable ante mis ojos, aunque sólo fue acopio de información y raras sensaciones satisfactorias y casi fantásticas.

Ya adolescente, casi perdido en una atmósfera asfixiante de culturas consumistas, ridículas enajenaciones sin sentido, modas inútiles y rodeado de un gran número de ineptos industrializados, robots esclavos de su propia lobotomía, me lancé hacia un abismo solitario, abstraído en mis hojas amarillas, reverso de impresiones sin utilidad. Con algunos pocos lápices me abrí paso y creé mi universo perdido; allí, poco a poco, reforcé mis ideas y volví a ser niño para poder crecer.

Mis nuevos órganos (por decirlo de alguna manera), se abalanzaron con más dominio sobre mis extensiones apendiculares, me suministraron parte de su espectral visión y, luego de una deslobotomización pseudo cultural casi inconsciente, y facilitada por la ineludible disciplina del autoconocimiento, otra vida comenzó a fluir de mi soñadora cabeza.

Sueños que día a día se materializan en las obras que tapizan de gusanos mi cerebro roído por imágenes cada vez más concretas y sublimes. Sueños para mí, pesadillas para otros. Palabras salidas de aquel ser-gravitacional que, noche tras noche, me observa acuclillado desde el techo de mi habitación, susurrándome como un taladro en el alma, aquellos hechos de nuestro futuro apocalíptico, raíz culpable de toda la humanidad, que no comprende que una gota de agua dulce, una brisa en la mañana y el aroma del pasto mojado, son las maravillas que tan solo soñaran nuestros predecesores, mientras nos odien por haber destruido sus generaciones radioactivas, carentes de valores y esperanzas.

Estas imágenes son de un futuro todavía no tan cierto, pero sí el más posible. Mi ser, defraudado por la existencia de su especie, vive aterrorizado en el rincón más oscuro del alma...

Hace ya tiempo, uno de los niños del tejado una vez dijo: pierde los ojos y perderás tu alma, pierde tu alma y perderás la razón de existir, pierde la razón de existir y algo más ocupará ese espacio. Aquel atardecer, los niños del tejado esperaron el ocaso, y yo, aterrado por sus presencias, observé en lo profundo de la cavidad de sus ojos y supe que ese no era mi momento.

Con el arte materializo lo que mis vísceras llevan dentro, y aunque no pueda expresar la tridimensionalidad y los sentidos de mis sueños, mis manos sudan por poder expresar lo más fielmente posible.

Espero que sólo sueños sean, pues sino, el orificio del gusano es más profundo de lo que sé.

Adnigaebllo

Cristian Moses

adnigaebllo@gmail.com

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