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Teatro argentino, ausente...

Viernes 2 de mayo de 2008, por Coro de Babel

La historia del Teatro Argentino se redujo a la historia del Teatro Rió Platense, desde el Circo Criollo hasta nuestros días, olvidando la existencia de un Teatro en el interior del país que muchos desconocieron.

Cada provincia en Argentina tiene una historia, ni qué hablar de las pequeñas localidades o pueblitos que todavía no contaron su historia en un teatro diverso y con influencias tanto europeas como latinoamericanas.

El Teatro Argentino debe ser contado en su amplitud, porque creo que siempre se han documentado las historias de las grandes urbes en relación a su teatro, dejando de lado comunidades que por ser más pequeñas, fueron aisladas de ese paquete histórico.

Puede ser que para recorrer la historia desde ancho y largo país, los investigadores no deban ser porteños, o sea de la capital, si no que más bien creo que debería haber un investigador por cada provincia, que escriba una historia no sólo de la capital de su estado, si no también de las periferias, y de las zonas rurales.

No basta con programas televisivos que hacen viajes relámpagos apareciendo en distintas salas de teatro que son respaldadas por el Estado, dejando afuera a gran cantidad de entidades teatrales que no son mantenidas por el estado nacional. Claro está que los fines que allí se persiguen son más económicos que históricos-teatrales.

En cada provincia Argentina se ha visto un teatro influenciado por culturas precolombinas, como también de colonias de inmigrantes, también el teatro gauchesco del interior, o el teatro campesino que todavía no resurgido pero que aparece en autores a principio de siglo como Florencio Sánchez.

Pero la historia del Teatro Argentino tiene que pasar por Buenos Aires para ser reconocido, en donde el federalismo prácticamente no existe, solo cuando se nombra al país en su conjunto.

Pareciera que Buenos Aires ha sido otro país, tan separado del interior, del resto que es bastante, porque siempre intento individualizarse, distinto ocurre en otros países en donde el federalismo es más practicado.

No hay una historia del Teatro Argentino que nos cuente lo que ocurrió en los pueblitos del interior, en los galpones, criaderos, museos, o iglesias donde se iniciaban las primeras huellas teatrales de un país que sólo parecería pertenecerle al gran Buenos Aires querido.

Hoy estoy en condiciones de decirles que la historia oficial del Teatro Argentino es sólo del 30 por ciento del país, lo que significa que la otra gran parte ha sido esquivada por los investigadores, o por las editoriales porteñas que solo querían reflejar la historia del Río de la Plata y no la de un país en tránsito.

Fernando Zabala

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