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Eugene Ionesco y el absurdo

Lunes 23 de junio de 2008, por Coro de Babel

Las obras de teatro de Eugene Ionesco describen la banalidad y la superficialidad del ser humano, que vive en un mundo contradictorio en el cual las personas no consiguen comunicarse, de este modo Ionesco pasa a ser más que un trasgresor un iluminista de caminos alternativos que se ven o se dejan ver a través del teatro del absurdo. En sus obras aparece el surrealismo sobre todo en el carácter verbal, su comicidad fundada en lo incoherente de las criaturas que caminaron hace mucho tiempo sobre su cabeza y terminaron descolocando a los espectadores con el tiempo. Es así como el lenguaje se convierte en el gran atractivo y en un mar sin sentido.

Quizá el teatro del absurdo es el teatro que le enseña a pensar al espectador, a nadar sobre el sin sentido para encontrar el sentido preciado. Es verdad que el absurdo puede tratar muchas disciplinas como la psicología, la filosofía, la historia, pero fundamentalmente en el caso de Ionesco la metafísica. Pero el teatro de Inonesco que criticaba duramente a Bertolt Brecht no quedaban fuera del escenario político, el mismo Ionesco se inspiro en la subida del Fascismo que vivió en Rumania en el año 1937, el fascismo Ionesco lo termina transformando en una enfermedad, y allí la creación del Rinoceronte con influencias obviamente kafkianas, Ionesco escribe una obra en donde un pueblo es atacado por rinocerontes que simbólicamente representaran ese fascismo del que hablaba anteriormente.

El Rinoceronte se prohibió en Rusia, ya que la obra se opone a todo totalitarismo, he ahí el teatro político inconsciente o consciente de Ionesco, apuntando su revolver teatral a un sector que adoraba el autoritarismo como una forma de vida.

El teatro de Ionesco se deja ver al desnudo como los hombres somos como piedras que al primer golpe caemos duro y fácil, en como la subjetividad la hacemos o la volvemos objetiva tras el desvarío propio de nuestra especie en crisis.

Es sin duda un teatro valiente el de Ionesco, porque en aquellos años persistía el realismo, el naturalismo, pero Ionesco sacaba personajes antinaturales, antihumanos, antiestéticos, personajes horrendos y con ganas de esquivar, es por ello que la valentía que lo caracterizaba era su propia retroalimentación de varias de sus obras en las que siguieron con sus métodos que hacían temblar a la crítica por no estar preparada para ver semejante teatro de vanguardia hasta nuestros días. En las obras de Ionesco todo puede pasar, todo puede ocurrir. El absurdo lo convierte en un río de ideas, de análisis que no pueden escapar a lo que el siempre afirmaba, que la libertad de la fantasía no era ninguna huída de la irrealidad, en tal caso el decía que era creación y osadía.

Por Fernando Zabala

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