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Teatro y Estado

Martes 22 de julio de 2008, por Coro de Babel

En Argentina el Teatro Independiente es subvencionado por el Estado, organizaciones como ¨El Instituto Nacional del Teatro¨ o la ¨Asociación Argentina de Actores¨, aunque tengo que aclarar que no todo el Teatro del país claro, es decir que dependen estrechamente del Gobierno Argentino, esto siempre fue así, y por lo visto al Estado político le conviene que siga en ese mismo rumbo.

Durante la crisis del Campo y el Gobierno, el poder político de turno, le pidió a estas organizaciones culturales que se mantengan halladas al mismo, perdiendo toda clase de autonomía, de pensamiento libre, de decisiones independientes por parte de dichas entidades que representan una parte del Teatro Argentino, pero no al Teatro Argentino en su conjunto.

Estas organizaciones paradójicamente apoyaban al gobierno que gracias a la crisis se tenían que suspender numerosos Encuentros y Festivales de Teatro que son subvencionados en gran parte por las Municipalidades de los pueblos en donde se llevan a cabo estos eventos, pero como la Nación no enviaba fondos para Salud y Jubilaciones, entre otras cosas, para eventos Culturales, era imposible remontarlos y que estos Encuentros se concreten, entonces yo pensaba que esas mismas entidades que tenían por misión proteger al Teatro Argentino, se cruzaban en la vereda opuesta que perjudicaba los pueblos del interior del país enormemente.

Quiero denunciar esta situación que vive el Teatro del Interior en Argentina, porque creo en que si el gobierno apoyo tanto a los ¨Actores¨ de Buenos Aires por supuesto, no era necesario que las entidad que los representa salga a favor de políticas conservadoras, si pensamos un poco, es una obligación del estado generarles beneficios a estas organizaciones culturales sin ninguna condición para que sean soldados del mismo.

De este modo, algunos intelectuales a los que respeto muchísimo, se inscribían en listas en favor del gobierno, desconociendo la situación y queriéndola pintar de un combate épico ideológico, cuando el problema en realidad de fondo era social. Ocurre que en Argentina parece imposible pensar en que el Teatro no dependa más del Estado, en un país en donde el Arte es parte de un gobierno, yo lo considero peligroso, porque el arte termina por politizarse en vez de conservar una voz madura, propia por sobre todo, una voz que está más allá de subvenciones y que se debe proyectar hacia todos y no hacia ninguno, si no que tiene que ver con que los poetas siempre están y estarán con su pueblo, hasta históricamente se puede comprobar, pero aquí los artistas dejaron de ser actores sociales para ser actores políticos y funcionales al poder político de turno.

En lo personal siempre pensé y soñé con un Teatro separado del estado político, porque ocurre que si no el teatro se vuelve arbitrario y el que no está a favor de un partido que lidere en ese momento no puede participar, es decir no hay acceso a una democracia de inclusión, o al menos el que no responde a los intereses del gobierno no lo atienden, los excluyen por no formar parte de esa bandería demagógica que en su mayoría tienen estas organizaciones lamentablemente.

El Estado debe ser uno solo, el teatro también debe ser uno solo, más cerca de un pensamiento colectivo que individualista, más cerca del sentido común que de las antinomias y las divisiones que solo pueden causar los idealistas obsecuentes que nos gobiernan. Estar con el pueblo, es estar legitimado, es volverse transparente y verosímil. En cambio, estar en contra del mismo, es volverse una amenaza constante, crear un terreno falso, y olvidarse de principios y valores republicanos y federales como es en este caso.

El Teatro no son de esas entidades estatales, si no que más bien, es la manifestación de los que son oprimidos por ese mismo Estado al que se lo protege por intereses económicos y no por el bien social. ¨De lo heroico a lo ridículo no hay más que un paso¨ solía decir Simón Bolívar, yo creo que la intolerancia no puede venir por parte de esas entidades que representan al Teatro Argentino o parte del mismo, por el contrario, el rol de esas organizaciones tendría que haber sido más considerada con respecto al ciudadano de a pie.

A lo mejor es que los Argentinos necesitamos una Escuela Moral, o quizá también un Director de Consciencia que nos dicte hacia donde vamos, aunque como creemos saber todo, a lo mejor no lo escuchemos. Yo creo que el Teatro no tiene fronteras, ni condición, pero si patria, aunque parte de ese teatro no piense en los perjudicados, prefiero no pertenecer a ese teatro, si estar presente en el Teatro de la revolución del pueblo, ese Teatro verdaderamente Libre. No es que hayan dos teatros, pero cada uno es independiente y lo suficientemente responsable pienso de pertenecer a un teatro politizado, o a un teatro que no sea cliente o empleado doméstico de un Gobierno sin límites que lo manda a barrer su vereda cada vez que encuentra nuevos enemigos entre los comunes.

Por Fernando Zabala

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