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El teatro en las relaciones de trabajo

Lunes 4 de agosto de 2008, por Coro de Babel

Entender que el teatro es más que una expresión artística es muy importante, llegar a comprender su función didáctica y comunicativa no lo reduce a un entretenimiento si no que cobra fuerza al ser una herramienta social muy importante. El introducir el teatro en las relaciones laborales o de trabajo, es imprescindible, sobre todo en los trabajos colectivos de fábricas, industrias, en donde el común denominador es el grupo.

El Teatro en los contextos laborales influye como materia de dinámica grupal, creando vínculos entre pares o compañeros de trabajo, rompiendo con inhibiciones, trabajando en la imaginación, es espacio de liberación del estrés que se combate a través del juego, es decir, de las propias actividades lúdicas que ofrece esta disciplina social en estos circuitos. Por ello es importante que se lleve acabo una hora o dos horas dos o tres veces a la semana para realizar el juego teatral en una suerte de recreación.

A partir de que se hace teatro en el trabajo, quizá los grupos puedan representar teatralmente los conflictos que tengan entre si, para luego poder solucionarlos, conversarlos, reflexionarlos. De este modo también fortalece la unión del grupo, activando células de creación que antes no habían sido descubiertas, pero que el Teatro como materia sociológica termina por hallar esa sabia que conduce al grupo por un camino de renovación y de construcción desde lo colectivo.

El Teatro en los ámbitos de trabajo, debe ser practicado entre empleados, permitida esa hora y media por sus jefes o gerentes, para que el grupo empiece a crecer como grupo y dejen de ser simplemente individuos que trabajan, si no que formen parte de un grupo consolidado en sus relaciones, rompiendo con la rutina, permitiendo hasta una mejor atención y concentración. Por todo ello todos deben colaborar, tanto operarios como personal de limpieza.

El Teatro es una fuente de experiencias, y en los ámbitos laborales se comparte esa misma experiencia, ese mismo río donde todos van a buscar un poco de agua fresca para si mismo. La entrega debe ser el punto de partida, y también que el coordinador sepa transmitir más que obligar, que sepa evaluar más desde lo que intuimos que de los que interpretamos, poder hacer evaluaciones sin dañar al grupo y a sus integrantes.

El Teatro en estos circuitos grupales debe mantener a todos sus integrantes con expectativas, logrando un grupo homogéneo al que seguramente ingreso el primer día dividido y estresado. Son estos los objetivos que deben pautarse antes del taller o el seminario, entender que el teatro es un vehículo didáctico que empleado en el trabajo puede llegar a salvar no solo a los obreros, si no a la fábrica en si. Una fábrica en donde trabajan 100 operarios en forma fragmentada, no es lo mismo que una fábrica en donde trabajan 10 operarios en forma conjunta y dinámica, ese es el éxito del Teatro en la sociedad, la unificación de las masas en virtud de una mejor calidad de vida.

Por Fernando Zabala

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