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El Clown, esa criatura extraña

Miércoles 5 de noviembre de 2008, por Coro de Babel

La técnica del clown proviene de la Escuela de Jaques Lecoq, fundada en el año 1956, basándose en la mecánica en la observación de la vida. El clown es un sujeto que a través de la ridiculez puede reflejar hechos reales como fantásticos, digamos que el punto de apoyo de un clown es el vacío, el no saber, solo seguir un impulso, una corriente estando atento a lo que sucede o va a sucederle a él y al público. El espectador es muchas veces cómplice de las situaciones generadas, o quizá víctima de las acciones del clown.

Hoy en el teatro actual se puede ver al clown en el teatro para niños, algo que nos cuesta visualizar con mayor frecuencia en el teatro para adultos, quizá porque se lo asocia con un payaso y no con un símbolo muy fuerte en el teatro que puede transgredir a través de la mimética o la pantomima como luego se descubriría después de que el clown deje las cortes para pasar a los teatros y al circo.

El clown puede ser tan poderoso que puede mostrar algo más interesante que el circo que lleva en sus raíces, en algún sitio lleva consigo la historia de la humanidad detrás de ese expresionismo que puede maravillar, o simplemente sentir el rechazo de un espectador sin defensas cuando en él vemos un ser humano distorsionado. Un clown se puede trasformar rápidamente en el mensajero que ya no es un mero anfitrión de fiestas si no que tiene un testimonio de cierta relevancia. A veces cuando se habla de clown se habla de ¨La Comedia del Arte¨, aquella del siglo XVI en Italia, la que dominó el panorama teatral por aquella época, con actores actuando en las ferias, donde nacería la dramaturgia de actor frente a las multitudes, con estereotipos de amos y sirvientes, en donde buscaban mostrar algo más que una sociedad aturdida. Hasta Shakespeare como dramaturgo escribió para los actores Willam Kemp y Richard Armin; este último escribió un famoso libro sobre clown además de revindicar el arte de esa criatura, sobre todo de famosos bufones de la corte, que con el tiempo se daba a conocer lo que se denominaba ¨Augusto¨. Pero también es el clown el que ocupa un lugar sagrado en los rituales de los pueblos; estos clowns sagrados tenían como principal objetivo apartar al diablo, ese ritual consistía en aguantar las burlas y humillaciones más cínicas, casi como un acto de tortura.

El clown contemporáneo tiene influencias de Jaque Lecoq. En Argentina en el año 1957 aparecen los primeros clowns con los volatineros que vienen de España con sus rutinas acrobáticas. En 1835 aparecen las primeras compañías con el típico clown criollo, algo nuevo para la época. José Podesta es el primer clown Argentino, que con Frank Brown se encuentran en Buenos Aires. Las obras más antiguas como ¨Juan Moreira¨ es una pantomima del clásico clown Argentino. En la década del ochenta surgían los ¨payamédicos¨, estos eran los payasos sin fronteras, digamos que es una Asociación sin fines de lucro, cuya función es contribuir a la salud emocional. Luego con el pasar un siglo los actores dejarían al clown como protagonista de la escena, pero con el tiempo volverían a los escenarios por una necesidad, una mística, un deseo, o para romper el miedo a la censura en una humanidad contradictoria que busca no solo reírse de sí misma, si no también ser juzgada.

El expresionismo del clown tiene que ver también en la Argentina sin lugar a dudas con Roberto Arlt cuando apela a la farsa en sus obras teatrales, podemos imaginar cuando tan solo leemos una de sus obras que esos personajes son la masa expresionista que terminan irremediablemente en el clown. En la actualidad podríamos hablar de Mauricio Kartun en obras como ¨El Niño Argentino¨. El clown como personaje en el teatro contemporáneo puede ser la voz parlante de hechos políticos y sociales, un teatro que revindique al pueblo lejos de ser un personaje efímero es protagonista con toda su historia hacia un teatro que busca volver al teatro.

Por Fernando Zabala

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