Portada del sitio > Derechos humanos > Cultura de la discapacidad > La Pirinola > Los derechos humanos y las personas con discapacidad en Europa

Los derechos humanos y las personas con discapacidad en Europa

Viernes 28 de noviembre de 2008, por La Pirinola

Por Enrique Manuel Aviña Chávez “Enrique Manuel, El mismo”

En Europa viven más de 80 millones de personas con discapacidad. Sus derechos están reconocidos en los tratados internacionales de derechos humanos, incluyendo la reciente Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Sin embargo, estos derechos todavía están lejos de hacerse realidad. La marcha desde la retórica hacia las aplicaciones concretas ha sido lenta. Semejantes pasos exigen un cambio de actitud: pasar del enfoque caritativo hacia la acción basada en los derechos. Durante mucho tiempo las políticas relacionadas con las personas con discapacidad han sido centradas exclusivamente en el cuidado institucional, la rehabilitación médica y los beneficios de la asistencia social. Semejantes políticas se basan en la premisa de que las personas con discapacidad son víctimas antes que sujetos capaces y con derecho a ser ciudadanos activos.

La consecuencia ha sido la violación de sus derechos civiles, culturales, económicos y políticos de los hombres, las mujeres y los niños con discapacidad.

Sin embargo, se aprecia que ha comenzado un cambio gradual en la forma de pensar, como resultado de la presión del movimiento de la discapacidad y otros grupos de la sociedad civil. Ellos han jugado un rol importante y activo en el desarrollo de la nueva Convención de la ONU y en el Plan de Acción para el período 2006-2015 del Consejo Europeo de la Discapacidad.

Estos dos significativos instrumentos confirman claramente que los derechos de las personas con discapacidad son derechos humanos. No obstante, las personas con discapacidad aún enfrentan gran cantidad de barreras cuando tratan de participar en la sociedad.

Los niños con discapacidades físicas no pueden jugar con los demás niños en las áreas públicas de juego debido al diseño inaccesible.

Los programas de TV sin subtítulos excluyen a las personas con deficiencias auditivas. Las personas puestas bajo tutelas están impedidas para actuar en casi todas las áreas de la vida. Por ejemplo, ellas no pueden, votar, decidir dónde vivir, trabajar, viajar o casarse.

Construir sociedades inclusivas exige un trabajo sistemático y planificado.

Semejante plan debe abordar la situación de los niños con discapacidad. Muchos de estos niños todavía no son aceptados en las escuelas regulares porque las escuelas no están preparadas para satisfacer sus necesidades.

Es particularmente seria la situación de los niños sin cuidado de los padres. La vida en una institución, separando a los niños de su familia y su contexto social, conduce casi inevitablemente a la exclusión. Se necesitan más recursos para apoyar a las familias, especialmente a aquellas que viven en condiciones de pobreza y que están formadas por un padre soltero para de esta forma facilitar que los niños crezcan en su ambiente familiar.

El derecho a la educación es igualmente importante para los niños. Aún cuando es indiscutible la capacidad de aprender de cada niño, todavía hay niños en Europa en edad escolar que son considerados “ineducables” y se les niega alguna forma de educación.

Tales prácticas no sólo limitan las opciones de los niños para apoyarlos a él o a ella posteriormente cuando sean adultos, sino también sus posibilidades de convertirse en personas independientes con una activa participación en la sociedad. Un principio obvio es que las personas con discapacidad poseen el derecho a recibir una educación de calidad y ninguna debería ser excluida de las escuelas regulares debido a su discapacidad.

Los gobiernos deben adoptar acciones con el fin de cumplir plenamente los derechos humanos de las personas con discapacidad. Es necesario instarlos para que: Ratificar la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y el Protocolo Facultativo y comenzar su aplicación. Desarrollar un plan de acción para eliminar las barreras físicas, legales, sociales y otras que impiden la participación de las personas con discapacidad en la sociedad y consultarlas e incluirlas, así como a sus organizaciones, en la planificación y el monitoreo de la legislación y las políticas que los afectan. Adoptar una legislación no discriminatoria que abarque todas las áreas relevantes de la sociedad. Establecer un Defensor independiente u otro organismo de igualdad para monitorear que las personas con discapacidad puedan ejercer plenamente sus derechos. Desarrollar programas que permitan a las personas con discapacidad vivir en la comunidad terminando con las nuevas admisiones a las instituciones de cuidado social Asignar los recursos suficientes para asegurar la atención sanitaria adecuada y los servicios sociales y de rehabilitación en la comunidad. Examinar las leyes y los procedimientos para la hospitalización involuntaria con vistas a garantizar que tanto la legislación como la práctica cumplan con las normas internacionales de derechos humanos. Establecer mecanismos independientes preparados para realizar visitas regulares, efectivas y no anunciadas, a los centros de cuidados sociales y los hospitales psiquiátricos de acuerdo con lo previsto en el Protocolo Facultativo de la Convención de la ONU contra la Tortura. Enfrentar los delitos motivados por el odio contra las personas con discapacidad a través de políticas proactivas y juicios puntuales.

Para más información sobre la situación en Europa, visite el sitio web del Consejo Europeo: http://www.coe.int/t/commissioner/V...

Comentar este artículo