Portada del sitio > Cultura > La Neo-cultura del Orange Crush Tibio - un test colectivo

La Neo-cultura del Orange Crush Tibio - un test colectivo

Miércoles 4 de febrero de 2009, por Hijos del Vitriolo

El fin de semana los carnales del "crew" me ayudaron a desalojar unas cajas llenas de recortes de periódicos y fotocopias de casa de mi abuela.

"Todo este cochinero era de tu padre. Ven a ver si algo te sirve o lo tiro a la basura", crujió la advertencia por el speaker del teléfono una cruda tarde de domingo, entre las torpes risotadas de mis cuates, escuchando a (cof, cof), Bob Marley.

Más que a rescatar preciosos tesoros hemerográficos, me ayudaron a escombrar entre fierros viejos y telarañas, cartones húmedos, kilos y kilos de cintas de video de betamax, y montones de periódicos de quince y veinte años de antigüedad.

“¡El “Bicho” todavía ni nacía!”, se burló el “Jarrael”.

Casi no revisamos los contenidos de las cajas, pero al aventar un gran legajo de papeles, cual vieja mariposa nocturna voló despacio hasta el suelo un par de hojas de la sección cultural del periódico Unomásuno, y como imán los seis pares de globos oculares se posaron en fotos en blanco y negro de varios pares de piernas en minifalda en posturas provocativas. Uno leyó en voz alta: “La cultura del Orange Crush Tibio”, todos reímos, sin una razón clara.

En blanco y negro las imágenes ilustraban un artículo firmado por Guillermo J. Fadanelli, que mi padre leía -eso creo-, desconocido para la mitad de los que estábamos inmersos en la abuelesca faena ese dolmingo, y leído por ninguno de nosotros, hasta ese momento.

Le arrebaté el amarillento tabloide para leerlo en su totalidad. Si bien reímos francamente, varios no entendimos algunas de las alusiones.

En la pachequez quisimos analizar el punto, y cada una de las preguntas que vienen en este cábula cuestionario, y entre las primeras conclusiones de pache-consenso están las siguientes:

1. A 16 años de publicado el texto, su sentido es más que vigente: poco ha cambiado el panorama, aunque mucho haya cambiado.

2. Decidimos que aunque el Orange Crush parece no tener tanto empuje como en ese entonces, definitivamente nos quedamos con la deliciosa y pegajosa metáfora.

3. Algunas referencias parecen bastante coyunturales, como las películas Agua para chocolate y La Tarea, y han perdido fuerza simbólica, sobre todo para las nuevas generaciones.

4. En 1993 aún no irrumpían en nuestro esnobismo cultural las referencias digitales; para la cultura en México prácticamente no existía la “red de redes” ni las comunidades virtuales; además, las artes digitales y “emergentes” y todo el llamado “arte alternativo”, aún no arañaban los presupuestos públicos; varios de los “milagros” de la cultura no sucedían o estaban madurando en el presto-para-asombrarse imaginario colectivo mexicano. No había irrumpido el EZLN y la cultura del pasamontañas; no habíamos visitado Foxilandia ni conocíamos a Sari Bermúdez; tampoco teníamos a la santa trinidad del cine: Cuarón-del Toro-Iñárritu, ni había esos santuarios culturales llamados blogs.

Lo cierto es que este delicioso texto, especie de test, barrunto de anti-manifiesto, nos abrió los ojos porque ¡la cultura del Orange Crush Tibio, está vivita y coleando!, y desde el año 2000 duerme y ronca en la pachorra institucional-presupuestal. Si no nos creen váyanse a dar una vuelta a las oficinas de CONACULTA en Reforma y les damos dos pesos por cada cara de intelectual que salga a la hora de la comida.

Por lo tanto, creímos de urgente necesidad actualizar y depurar este cuestionario, que seguramente se verán gustosos de llenar todos aquellos mexicanos que sientan correr en sus venas esa líquida y dulzona sensibilidad para gozar del arte y la cultura.

Por último, decidimos que esta no debe y no puede ser labor de unos cuantos, sino de la mayor cantidad de personas. Con el fin de utilizar estas nuevas tecnologías, que no tenía a su disposición el maestro Fadanelli, queremos hacer una invitación general para que nos ayudes a esta noble tarea.

A partir de hoy, te invitamos a publicar en los comentarios de este artículo -y de los que seguiremos publicando sobre este importantísimo tema-, tus sugerencias para eliminar, modificar o adaptemos las preguntas originales, además de agregar aquellas preguntas que permitan definir qué es la cultura del Orange Crush Tibio en el México del siglo 21.

Pronto publicaremos los resultados en un blog y haremos del conocimiento del maestro Fadanelli para contar con su venia y la del Altísimo.

Pero antes que cualquier otra cosa, he aquí el test original.

Los abajofirmantes

Hijos del Vitriolo


La cultura del Orange Crush Tibio

Guillermo Fadanelli Publicado en la sección Sábado del periódico Unomásuno, del 22 de mayo de 1993.

Los artífices de a Cultura han logrado otorgarle a ésta un efecto semejante al que produce el consumo de una botella de Orange Crush al tiempo, un efecto de somnolencia, pesadez, melcochoza dulzura, un efecto de apoplejía anímica impresionante. Se han apoderado de los medios, se otorgan becas los unos a los otros, se rinden homenajes y levantan la nariz cuando alguna expresión no se adapta a su definición de Cultura. A partir de hoy, y utilizando la venia que me otorga el altísimo, quedan bautizados como hijos del Orange Crush todos aquellos que contesten afirmativamente el siguiente cuestionario.

1. Crees que las películas de María Novaro son mejores que las de Mario Almada?

2. ¿Alguna vez has levantado la voz para defender “lo nuestro”?

3. ¿Crees que la ironía de Carlos Monsiváis es implacable?

4. ¿Crees que la solución está en la provincia?

5. ¿Asocias la idea de diseño gráfico a Vicente Rojo?

6. ¿Tienes alguna opinión de Agua para Chocolate en cualquiera de sus versiones?

7. ¿Repites a cada rato que te gustan las películas de Tin Tan?

8. ¿Relacionas el nombre de José Agustín con juventud y nuevos talentos?

9. ¿No dudas que María Rojo es la mejor actriz del cine nacional?

10. ¿Consideras que lo mejor de la obra de Octavio Paz es su poesía?

11. ¿Cuando oyes la palabra Cuba, quisieras ahorcar al Pato Donald?

12. ¿Te conmueven las fotografías donde aparecen indios trompudos con miradas beatíficas?

13. ¿Continuarías leyendo una novela que iniciara: “Y allí viene su sonrisa bajo el ala del sombrero”?

14. ¿Cuándo bebes un par de cervezas te viene a la memoria “Los amorosos” de Jaime Sabines?

15. ¿Has hecho o piensas hacer un ensayo sobre Jean Luc Godard? (Piénsalo bien, ¿ha pasado una idea semejante por tu cabeza?)

16. ¿Te gusta Charles Bukowski pero piensas que es muy repetitivo?

17. ¿Has leído más de 10 páginas de un libro de Jack Kerouac?

18. ¿Has hecho amistades en San Cristóbal de las Casas o en Tepoztlán?

19. ¿Te encuentras frecuentemente amigos en la Ghandi? ¿Y además se ponen a hablar de libros?

20. ¿Tienes una plaquette de libros que has publicado tú mismo?

21. ¿Le opones a Madona el recuerdo de Tina Modotti? (¿O el de Frida, o el de Lupita Rivas Mercado o en último de los casos el de Daniela Romo?)

22. ¿Viajas en Metro llevando la Jornada bajo el brazo como una baguette?

23. ¿Mandas tus crónicas, poemas o cuentos a concursos literarios y pierdes?

24. ¿Crees que el mexicano tiene una máscara y que además se regocija con la muerte?

25. ¿Cuándo piensas hacer una revista lo primero que se te ocurre es pedirle una colaboración a Monsiváis?

26. ¿Podrías soportar bajo la lluvia y sin palabras un concierto de Jorge Reyes?

27. ¿Crees que La Guillotina es una revista underground hecha por jóvenes inteligentes?

28. Temía hacer esta pregunta, pero ¿has comprado alguna vez la revista Tierra Adentro? Si tu respuesta es afirmativa, no hay necesidad de que continúes leyendo este cuestionario. Hasta lueguito.

29. ¿Preferirías ir a un programa con María Victoria Llamas en lugar de uno con Cristina?

30. ¿Te gusta ver el fútbol porque representa un acontecimiento social?

31. ¿Los primeros escritores latinoamericanos que te vienen a la mente son Vargas Llosa, Carlos Fuentes y García Márquez? No te preocupes si debido a la rapidez de tu memoria llegan como García Llosa, Carlos Márquez y Vargas Fuentes.

32. ¿Le has sugerido a tu pareja que en la calle, codo a codo son mucho más que dos?

33. ¿Piensas que, mientras los niños de Somalia no tengan qué vestir, jamás te pondrías un modelo de Kart Legerfeld?

34. ¿Sientes incondicional simpatía por los cuadros de Salvador Dalí, René Magrite y Remedios Varo? Si es así, no hace falta continuar, puedes irte a buscar unicornios.

35. Si hasta ahora tus respuestas son afirmativas, seguro tienes un póster de Bob Marley en tu recámara. ¿Es así?

36. ¿Asistirías a una manifestación encabezada por Sinead O’Connor?

37. ¿Después de coger fumas un cigarrillo y platicas con tu pareja?

38. ¿Te burlas de quienes escuchamos a Doris Day?

39. ¿Alguna vez has formado parte de los abajofirmantes?

40. ¿Te detienes en los puestos de periódicos para leer los encabezados de revistas políticas?

41. ¿Repites constantemente que te gusta el Insólito, pero nunca lo compras?

42. ¿Tienes pruebas de que hay un resurgimiento del cine mexicano?

43. ¿Te excitas viendo María Rojo en La Tarea?

44. Si además fuiste al teatro a ver La Tarea, sólo resta preguntarte: ¿por qué lo hiciste?

45. ¿Te parece que Robert D’Niro realizó una interpretación extraordinaria en Cabo de miedo?

46. ¿Sientes una relación de amor-odio por la ciudad de México? (¿Tanto que no podrías vivir en otro sitio?)

47. ¿Te gusta la guaracha, el son, la rumba, el guaguancó, aunque seas rubio?

48. ¿Has viajado a París y sentido que el espíritu de Horacio Oliveira se posesiona de ti?

49. ¿Estás preocupado por saber quién mató a John F. Kennedy?

50. ¿Si escuchas a un tijuanense decir “I love you, mamacita”, crees que eres testigo de una nueva cultura?

Es suficiente. Si contestaste afirmativamente menos de diez respuestas no tienes por qué preocuparte, el orange crush aún no corre libremente por tus venas. Si tuviste entre diez y veinte aciertos, todavía se puede hacer algo, no lo dejes para mañana, ¡cambia a Pepsi! Si asentiste entre veinte y treinta preguntas, sólo puedes esperar un milagro, el líquido anaranjado se ha ido apoderando lentamente de ti. Requieres de la ayuda de un profesional. Si respondiste “¡Sí!” a más de treinta preguntas, perteneces irrevocablemente a la Cultura del Orange Crush, vivirás inmerso en una virginidad dulzona de la cual nunca podrás salir. Has perdido el tiempo leyendo este cuestionario, ¡qué bonito es ser así, como tú eres!

Hasta aquí termina el texto original.

En las siguientes entregas estaremos publicando propuestas para la versión 2.0 del test de la cultura del orange crush tibio.

¡No chingues y participa!

1 Mensaje

  • Es gracioso ver como pasa el tiempo y cambian las personas (¿o tal vez siempre fue así?). Ese Fadanelli se ha convertido en lo que tanto vomita sobre otros. Actualmete es del grupito de los que "se otorgan becas los unos a los otros, se rinden homenajes y levantan la nariz cuando alguna expresión no se adapta a su definición de Cultura".

    Uno de los episodios más lamentables de este "transgresor" fue aparecer como uno de los abajofirmantes (ya puede contestar su pergunta 39) de un desplegado en apoyo al fraude electoral del 2006, codeandose con personajes como Jorge G. Castañeda, Héctor Aguilar Camín, Germán Dehesa y Enrique Krauze. Recuerdo a López Dóriga mencionando su nombre esa misma noche en el canal 2 para que los jóvenes rebeldones se dieran cuenta de que el "maestro" defendia el honor de las instituciones.

    Otro cometario que hicieron por aquí define bien la situación de los que todavía lo siguen: Yo conozco a su caterva de seguidores y como decìa Gombrowicz " Un figura timida y mal dibujado , sòlo se hacer rodear de imbeciles "

    En su artículo Fadanelli sintetiza lo que provoca ahora: Un efecto semejante al que produce el consumo de una botella de Orange Crush al tiempo, un efecto de somnolencia, pesadez, melcochoza dulzura, un efecto de apoplejía anímica impresionante.

    Propongo que se agrege una pregunta similar a la 3 pero con el nombre de Guillermo Fadanelli para que quede así:

    ¿Crees que la ironía de Guillermo Fadanelli es implacable?

    Responder este mensaje

Comentar este artículo