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¿Y cómo es él?

Miércoles 18 de febrero de 2009, por Hipòlito J.S.

Ódiame por piedad yo te lo pido, ódiame sin medida ni clemencia... no mano, no chingues mano, La Magos, la magos es un crucigrama mal hecho, quiero decir, imposible. No sé, perdóname, ahora sí perdóname por escribirte en este estado de ánimo, pero pues tengo que desahogarlo con alguien, y de no ser por El Bolo, mi viejo amigo del Zumpango, no tengo a nadie y ni modo de viajar hasta allá, (que ni tan allá) vea`, sólo para dejarle caer unas gotas de mi miseria. Tons, en serio, perdóname. No puedo dejar de repetir la canción, ¡ah cómo me duele!, pero quiero que se haga así, que pase, que me odie tanto como la odio... que su desprecio vaya solo y todo contra mí. ¡Odiame por piedad!

La tengo difícil, de pared que no puedo cruzar, de concreto, de tabicón. Y eso, créelo, me chinga, yo pensé que esa manera extraña de comunicarnos con desprecio y todo, sus ojos que no tenían considerado dejar entrar mi reflejo, siempre evadían mi paso; era yo, para ella, el cuadro horrible del paisaje desconocido y colores oscuros que odias y no puedes quitar porque es un regalo de la tía muerta, y cada que pasas la vista por él aprietas los párpados con un poco de fuerza y dedicación, o cambias el rumbo de la mirada. O era como la señora que pide dinero en la calle, con las naguas a su alrededor, un montón de bolsas variaditas, ropa vieja, rebozos mugrientos, de cabello canoso y que le da de comer a su bebe, dejando al aire sus chiches, y no sabes si mirarla de reojo para no ofender, o no, o mirarla sin pena, o darle una moneda, o hacer que no existe... de ese grado de incomodad pensé era para ella, pa`La Magos, que éramos odiables, odiados, que en esa manera rara de comunicación había algo, pero no.

Te diré la verdad, en serio perdona por platicarte eso tan amargo y ridículo, el amor es uno de los temas que sólo algunos tienen licencia para hablar, tal vez, los mudos, pero no cualquier mudo, sino un mudo enamorado... en fin, te decía que la invité a salir, ella aceptó: Te parece si vamos al cine y luego a comer. Sí, me parece, te veo en el Metro Tacuba, abajo del reloj, dirección Barranca del Muerto. No me preocupó la indicación tan mandona, sino querer impresionarla con mis gustos y tratar de complacerla... así que me di a la tarea de detective para saber sus gustos. Pregunté, levanté un sondeo entre sus amigas, compañeras y como que no decía mucho la condenada. Hasta que el Paco me dijo que checara su jaifaib. Y ai me tienes buscado su nombre... y que aparece. Y sí, había información valiosa, medio chismosa también, quesque según le gustaba leer un montón, que mucho pensamiento bien sangrón; tenía por ahí frases bien profundérrimas de un tal Mariano, y más jaladitas. Pues ya andando en el chismoseo, me puse a ver los comentarios que le hacían... y allí la sorpresa, la cosa culera: tiene un su novio secreto, o admirador, o canchan chan, uno de una foto bien bien mamona, sale casi encuerado enseñando la timba; le ponía cosas como: T kiero bbita. T xtraño mcho. Ke noch la d ayr. Mushos beshitos para mi amorxito.... Ya sabrás, leí eso y que me enciendo, de boleto que le marco del teléfono de aquí del café. El ojo lo tenía más pinche cerrado que nunca, ahora sí había furia, no odio, furia jalándome el ojo. ¡Por qué no me dijiste que tenías novio, que mala onda, me hubieras dicho y ni te invito a salir, psss, total!. ¿¡Y tú cómo sabes!? Lo vi en tu Jaifaib. ¡Ah, muy bonito, conque me andas espiando, pues sabes qué, no te voy a andar dando explicaciones, vete al carajo! Pero... Tu tu tu tu tu tu.

Y así fue. Me mandó al carajo, de donde no puedo salir, si puedes mándame un taxi para que venga por mí.

Me voy, porque estoy con el corazón hecho tacos de tripa.

Perdóname por gastar este correo en estos temas.

Abrazos. Muchos.

Hipólito Juárez Saavedra.

Pretendiendo humillarme pregonaste el haber desdeñado mi pasión y fingiendo una honda pena imaginaste que moriría de desesperación. Total si me hubieras querido ya me hubiera olvidado de tu querer. Ya ves, que fue tiempo perdido, el que tú has meditado para ahora decirme que no puede ser. Pensar que llegar a quererte es creer que la muerte se pudiera evitar. Total si no tengo tus besos, no me muero por eso... Repetir canción.

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