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TOCADA FINAL: BALKAN BEAT BOX, ASIAN DUB FOUNDATION.

Lunes 30 de marzo de 2009, por ¡PÒLVORA! MIÈRCOLES

Nada... trampa, el evento no cerró más que nada... Mi corazón en verdad latía fuerte, bum bum bum, Asian Dub Foundation en el entarimado y la gente brincando. Entonces me di cuenta que la taquicardia podía esperar y que los latidazos eran simple y llanamente un contagio, una energía compartida... pero ahora, me voy un poco atrás, doy click en la carpeta de Domingo 29 de Marzo, seis de la tarde, zócalo del D.F. y entonces, en el primer párrafo dice:

Calor infernal. Sal de agua por toda mi espalda, mi cuello, el dorso de mis manos. La sombra del asta bandera no servía en esta ocasión, humo espeso en el aire encontrándose con los alientos alcohólicos y los vahos de la espera: todo, por supuesto, ardiendo, casi pegajosos en el suelo, dejando huella chiclosa en las baldosas de la plancha. El escenario siendo una ventana que nos dejaba ver una catedral cortada, hundiéndose, posiblemente, de calor. Agua, agua por favor. Y amables Los Rastrillos incitaron puntualmente a sacudirse el bochorno, levantar lo pies y agitar la cabeza. Cinco rolas, seis tal vez, y con cansado y firme paso dejaron el escenenario, mientras los canallas también dejaban más sudor en nuestro rostro.

El Hijo de la cumbia apareció después de unos minutos, algunas mezclas jocosas que no convencieron al público ansioso de los ritmos balcánicos y el dub enérgico. Eran más las cabezas, muchas más, todas con el sol compartido, con la misma energía en los pies: historia en movimiento, sucesos en espera, gallardía de recuerdos, simple suelo caliente bajo nosotros...

Aminorar el calor se tornaba imposible en medio de la gente, no existía una mejor solución que las bebidas mareantes, doradas, transparentes; ruidos de vidrio contra el asfalto dando el conteo de los "muertitos". Balkan Beat Box, "Ki ki ri kí", una gallo mucho más impetuoso comenzó la algarabía, bailes, brincos, manos arriba, aplausos, "make some nois", "maik som nois", se entendía igual y todos haciamos el nois como fuera, aún con la mirada del astro absolutamente grosera sobre nuestras testas... pero el Balkan con sus música le mandó a dormir y la tarde en azul caía rendida, y las estrellas sólo querían bailar.

Sesenta o más, los minutos pasaron, los gritos también, y Balkan Beat Box se despedía: cinco hombre frente al público, aganchando las cabezas.

Y los tambores sonaron....(error me adelanté en el archivo electrónico...)

Arreglos de sonido hubieron de continuar, acomodar tornamesas, colgar una manta: Asian Dun Foundation, y los tambores sonaron (ahora sí), y los brincos de los integrantes enloquecían en el instante. Piernas moviéndose en el breve sitio que nos correspondía, greñas al aire, brincos, más brincos insitados por aquéllos aprovechando el espacio otorgado, cantando con fuerza, con rabia, con alegría.

La música sonaba bien, el corazón también. Las canciones fueron terminando, los pupilas más dilatadas, las botellas regadas en una plaza cada vez más tibia: le habíamos robado su calor y nos lo llevábamos en la sangre, en los recuerdos, en esa ventana que se abre cada que queremos...por eso digo, ¿cuál cierre?

Caminamos por Madero, Cinco de Mayo, Tacuba... y la noche, apenas comenzaba.

Termino de leer el archivo de la carpeta y en la última línea se lee: Caminamos por Madero, Cinco de Mayo, Tacuba... y la noche, apenas comenzaba, me digo, "vaya mamón", doy click en cerrar, y duermo.

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