“Sí, lo recuerdo muy bien, era el año 1942 cuando nos encontrábamos en un portaviones en el pacífico sur…” Eso alcanzó a ver y escuchar antes de cambiarle a otro canal con desgano, desde hace rato se levantó tratando de aliviar el tedio de una larga vigilia y la televisión no le ha servido mucho para recuperar el sueño o por lo menos, sentir que el tiempo transcurra más rápido, no quiere mirar el reloj de nuevo, seguramente es poca la diferencia respecto a la última vez que consultó la hora, se asoma a la ventana, pero la vista de las azoteas y los tendederos vacíos no son un espectáculo relajante, hace mucho que el desinterés es una constante en su vida, ya no sabe cuándo fue la última vez que algo le apasionó, hasta su última relación le trajo más disgustos que placer, se dirige a la cocina para prepararse algo, en realidad no tiene sed o hambre, sólo quiere entretenerse para matar el tiempo mientras busca en el refrigerador cualquier cosa pero nada se le antoja, opta por servirse un vaso de leche y se sienta en el comedor mientras escucha el murmullo de la televisión que sigue encendida, ¿cuánto tiempo tiene haciendo lo mismo en su empleo? ¿diez ? ¿doce años? no hay mucho avance desde entonces, la rutina de siempre, del sueldo mejor ni hablar, el patrón insiste en indicarle cómo debe hacer su labor, por supuesto, que quede bien claro quién manda. Él no quiere pensar en el trabajo ahora, de por sí la noche es muy pesada para todavía anticipar la monotonía de las horas siguientes, intenta evocar algo agradable, ¿pero qué? Muchos años atrás solía pasear en aquél parque con un pequeño lago, su santuario, se pasaba las tardes disfrutando del viento, observaba el cielo mientras se acercaba la hora de oscurecer y despues regresaba caminando a su casa deseando ser parte del aire para quedar flotando indefinidamente. Un ruido lo hace voltear hacia la ventana, no alcanza a ver nada, debió ser algún gato buscando entre la basura, esta vez mira el reloj, se sorprende al notar que la noche ha avanzado, es increíble lo que puede hacer un buen recuerdo, quizá deba intentar dormir, de todos modos, ya es menos lo que falta para que suene el despertador, apaga el televisor y se acuesta, despues de un rato por fín logra conciliar el sueño, ahora está soñando con el viento, el atardecer y el lago, parece contento y tranquilo pero al despertar tal vez no lo recuerde.